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1755: el terremoto que asoló Lisboa y se sintió en Madrid

Ayer, 23 de febrero por la tarde, se sintió en buena parte de España un terremoto de 5,2 en la escala de Richter con epicentro en la provincia de Albacete. En seguida aparecieron diseños de camisetas, comentarios y bromas de todo tipo que hablaban de El terremoto de Madrid. Ya se sabe, lo que no pasa aquí no pasa, y lo que pasa sucede -necesariamente- en Madrid. Vamos a echar la vista atrás, a la madre de todos los terremotos de entre los que hemos sentido en la Península Ibérica, el terremoto de Lisboa de 1755. En aquella ocasión los efectos se dejaron sentir en toda España (y en gran parte de Europa) y, de nuevo, aunque los muertos los pusieron sobre todo en las zonas de costa, donde se formaron tsunamis increíbles, según las crónicas de la época, fue en Madrid el primer lugar donde se articularon las medidas oficiales y en uno de los sitios donde más se escribió acerca del tema.

En Lisboa el terremoto destruyó casi por completo la ciudad y mató a más de 60.000 personas. Durante días se sucedieron terremoto, tsunami e incendios. Hay estudios que hablan de unas pérdidas económicas en Portugal equivalentes al 75 por cien del PIB en el año de 1755.

Desaparecida Iglesia del Buen Suceso, en la Puerta del Sol. Un derrube mató a dos personas.

Desaparecida Iglesia del Buen Suceso, en la Puerta del Sol. Un derrube mató a dos personas.

El rey, Fernando VI, se encontraba en el Real Monasterio de El Escorial y la mole de piedra se estremeció. Cuentan las crónicas que los temblores duraron varios minutos y todos salieron corriendo hacia el gran patio del monasterio. A continuación, decidieron volver inmediatamente a Madrid, a refugio de El Buen Retiro. Hasta cuatro días después de suceder no llegaría a Madrid un correo con noticia de lo acaecido en Lisboa, de especial interés para la familia, pues el rey portugués Juan I -que salió indemne- era hermano de Bárbara de Braganza, reina de España. El embajador español, en cambio, falleció junto con nueve miembros de su familia. Pasados ocho días de la tragedia Fernando VI decidiría mandar ayuda y víveres a Portugal.

En Madrid el terremoto hizo tambalearse edificios, caer chimeneas, se resquebrajaron muros… Los dos hechos más reseñables fueron la caída de una gran cruz del Colegio Imperial y un derrumbe en la desaparecida Iglesia del Buen Suceso (en la Puerta del Sol) que mató a dos chicos.

Ese mismo día, 1 de noviembre, el corregidor de Villa y Corte decretó una exhaustiva revisión de todos los daños acaecidos en los cuarteles, edificios y barrios de Madrid.

En aquella época los impresos noticiosos más abundantes eran las relaciones o relatos (a modo de crónicas populares), junto con los Avisos y las Cartas llegadas de.. La Gaceta de Madrid, además de dar noticias de los avatares de la familia real española y de los desgraciados acontecimientos en la ciudad portuguesa, traía publicidad de impresos a la venta como Breve noticia del Patronato de San Francisco de Borja en muchas ciudades y Reynos, contra el peligro de Temblores de Tierra, en que es especialísimo abogado, con las deprecaciones del Santo, o también  Los prodigios obrados por S. Phelipe Neri, en tiempo de Terremotos o Carta Philosofica sobre el Terremoto que se sintio en Madrid, y en toda esta Peninsula el dia primero de Noviembre de 1755 por el Licenciado López de Amezúa.

Grabado de la época con el antes y el después de Lisboa tras el terremoto.

Grabado de la época con el antes y el después de Lisboa tras el terremoto.

Lo cierto es que el terremoto de Lisboa fue uno de los acontecimientos que más ríos de tinta hizo correr en Europa durante el siglo XVIII, evocados de forma poética, filosófica y científica, y siguió siendo motivo de noticia durante mucho años. Valga de ejemplo este extenso poema, con pie de imprenta de Madrid, de un director del Hospicio de la calle Fuencarral más de un siglo después.

El terremoto, por otro lado, supuso un antes y un después para la ciencia europea, promoviendo las explicaciones científicas (en España destacan las de Fray Benito Feijoo o Diego de Torres Villarroel). Un punto de inflexión entre el ocaso de las tradicionales explicaciones divinas sobre los desastres naturales y explicaciones de corte más racional, a veces extrañas a nuestros ojos también, como las atribuidas a causas sociales, de Rousseau.

PARA SABER MÁS

De la TORRE, F. (2009). Documentos en el Archivo Histórico Nacional (Madrid) sobre el terremoto del 1 de noviembre de 1755. Cuadernos Dieciochistas, 6. Retrieved from http://revistas.usal.es/~revistas_trabajo/index.php/1576-7914/article/view/3756

Gómez, J. de D. R. (2006). De la catástrofe divina a la catástrofe pública: el terremoto de Lisboa de 1755. In I Jornadas sobre Gestión de Crisis: más allá de la sociedad del riesgo: Facultad de Sociología de la Universidad de A Coruña 9 y 10 de noviembre de 2005 (pp. 187–195). Servicio de Publicaciones. Retrieved from http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2135470

Martínez, M. R. C. (2009). La información en Madrid del terremoto de Lisboa de 1755. Cuadernos Dieciochistas, 6. Retrieved from http://revistas.usal.es/index.php/1576-7914/article/view/3763

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