primer periódico hiperlocal en España | año VII | 28 de septiembre de 2016
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Amancio Ortega compra el edificio de Gran Vía 32

Gran_Vía_32

El edificio de Gran Vía 32 ha sido comprado por el grupo Pontegadea,  sociedad de inversión de Amancio Ortega –el hombre más rico de España-, a Drago Capital. La operación se ha cerrado por una cantidad que no ha transcendido, pero que, según distintas fuentes, estaría entorno a los 400 millones de euros.

De esta forma, el conocido empresario del textil se convierte en casero de su competencia, pues en el inmueble tienen tienda Mango y  H&M, y está previsto que abra la sucursal estrella en Madrid de la firma Primark. Además, en el edificio están la Cadena SER y un Lefties, propiedad del propio Ortega.
El inmueble cuenta con nueve plantas de oficinas y locales comerciales, y actualmente está sufriendo una remodelación para dar la bienvenida a Primerk, el gigante de las ofertas textiles.

Un edificio de escaparates y ondas hertzianas

El edificio tal y como era al principio

El edificio tal y como era al principio

Durante los años veinte, en Madrid comenzaron a florecer grandes almacenes, que habrían de cambiar para siempre la vida comercial del centro de la ciudad. Entre todos los lugares destacaba la nueva calle del Madrid que devenía en moderno, la Gran Vía, y entre todos los grandes almacenes, ha de reseñarse los Almacenes Madrid-París, precisamente en Gran Vía 32. El edificio  fue construido por el arquitecto Teodoro Anasagasti entre 1920 y 1922 en un gran solar de 3.809 metros cuadrados, entre las calles Desengaño y Mesonero Romanos.

El inmueble tenía, en un principio, siete plantas, dos torreones laterales, sótano y la planta baja porticada para acoger los escaparates a pie de calle. Un gran despliegue arquitectónico pensado para recibir a la burguesía madrileña. Después de la quiebra de la sociedad, en 1933, el edificio sufrió una profunda remodelación realizada por el mismo arquitecto, añadiéndosele cinco plantas para incluir servicios muy demandados en la época, como un cine, oficinas y la emisora de radio.

A partir de 1934 el establecimiento comercial es adquirido por la Sociedad Española de Precios Únicos (SEPU), que lo reorienta hacia un comercio más popular. Los grandes almancenes cerrarían en 2002 tras una larga trayectoria, en la que se conocieron por sus gangas y por la reivindicación de los jóvenes de La Movida como proveedor de materia prima para su imagen kitsh. En 1935 abrió sus puertas el Cinematógrafo Madrid-París.

Desde 1924 en el edificio estuvo la sede de Unión Radio, antecedente de la actual Cadena SER, a quien los almacenes Madrid-París alquilaban la última planta. Desde Gran Vía 32 se han hecho emisiones míticas como el vuelo del Plus Ultra sobre el atlántico en 1926, la proclamación de la Segunda República en 1931, el famoso discurso del No pasarán de La Pasionaria durante la guerra, o el 23- F. Algunos de los programas míticos que congregaban a la familia frente al transistor en tiempos fueron Cabalgata Fin de Semana de Bobby Deglané, el folletín Ama Rosa o el Carrusel deportivo.

En 1989 el grupo PRISA compró el edificio a La Unión y el Fénix (que pertenecía a Banesto), entidad a la que pertencía desde 1948, y que dejó en herencia una de sus reconocibles esculturas del Ave Fénix en la cúpula de pizarra de la cubierta. Actualmente pertencecía a un consorcio de entidades liderado por el citado Drago Capital.

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