primer periódico hiperlocal en España | año VII | 5 de diciembre de 2016
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Así trabajan los lateros del centro de Madrid

Restos de latas y botellas vendidos por los lateros, en Espíritu Santo, este fin de semana |SOMOS MALASAÑA

Restos de latas y botellas vendidos por los lateros, en Espíritu Santo, este fin de semana |SOMOS MALASAÑA

El problema de los lateros, vendedores ambulantes de latas de cerveza, va a más en Madrid. Comenzaron a aparecer en Madrid a raíz de la ley antibotellón: los consumidores -jóvenes en su mayoría- preferían gastar 1 euro en comprar una lata y luego dejarla en la calle si llegaba la policía que perder más dinero bebiendo los tradicionales cubalitros que deberían abandonar si los agentes llegaban al lugar en el que hacían botellón.

Los lateros llegaron a la capital importados directamente de Barcelona. Cuando su modus operandi llegó a Madrid, en la ciudad condal llevaban muchos años vendiendo latas frescas -o casi congeladas- a precio módico sin tener que ir a por ellas: su éxito consiste en asaltar al posible cliente en la calle, donde está sentado o pasea. Su precio, 1 euro por 1/3 de cerveza (a veces incluso menos), es imbatible para cualquier negocio de hostelería.

En las últimas fechas el número de lateros se ha incrementado en Malasaña, tanto por la llegada del calor como por la evidente permisividad de la policía local hacia los que consumen alcohol en la calle. Empresarios de la noche se quejan de que ellos son los que han hecho el auténtico negocio en las últimas celebraciones del Dos de Mayo o en las Fiestas de la calle Pez, que tuvieron lugar este fin de semana. Ante la prohibición de sacar barras a la calle, miles de personas prefieren comprar cerveza a los lateros y bebérsela en la calle, aprovechando el buen tiempo, a intentar pedir dentro de un bar y tener que consumir la botella dentro del local.

En el universo de los lateros hay viejos conocidos, como Susana, la china que vende latas en la plaza del Dos de Mayo desde hace diez años. Ella es una de las protagonistas del reportaje que publica El Mundo y que acierta a atisbar su modo de funcionamiento. El diario hace un seguimiento de Sayed, otro de los lateros de la plaza que vive en Lavapiés y no tiene documentación legal para residir en España: “Mejor así porque tenemos menos problemas con la Policía al no estar en ningún registro”, dicen.

A primera hora de la mañana, después de abandonar el piso patera en el que vive en Lavapiés, Sayed queda en su barrio con el mafioso que le suministra la cerveza: un español que le entrega a él y a sus compañeros varios palés de cerveza del Mercadona, así como arcones frigoríficos para guardar el género a baja temperatura. De cada lata vendida a un euro luego se llevarán 30 céntimos, “el resto se lo damos a él”, dice Sayed refiriéndose a su jefe.

¿50.000 latas de cerveza cada fin de semana?

Esta forma de trabajo es una de las muchas que tienen los lateros. Otros vendedores -generalmente chinos- compran la cerveza por su cuenta, las guardan en pisos de Malasaña y las distribuyen el fin de semana. En el portal número 8 de la Corredera Baja de San Pablo, por ejemplo, es habitual ver entrar grandes cantidades de palés de Mahou, que luego se irán sacando poco a poco durante la noche.

Esta forma de actuar no es casual: conviene tener la cerveza cerca pero no encima para poder sacarla poco a poco: por lo general, los lateros nunca llevan más de cinco latas consigo, para que en el caso de ser cogidos por la policía, dificultar la posible sanción por venta ambulante.

Un latero multado por los agentes de policía | POLICÍA MUNICIPAL DE MADRID

Un latero multado por los agentes de policía | POLICÍA MUNICIPAL DE MADRID

Los empresarios de Malasaña no saben cómo abordar este problema. Hace unos meses, la Asociación de Hosteleros de Malasaña (AHM) daba el dato de que cada fin de semana se venden de forma ilegal en el centro de Madrid 50.000 latas de cerveza. Hoy esa cifra se antoja pequeña a la vista de los restos que dejan sus consumidores y a la cada vez más notable abundancia de lateros.

La presidenta de AHM, Blanca del Amo, denunciaba entonces la existencia una “mafia” detrás de esta distribución de latas y afirmaba que desde los locales se estaba trabajando con la Policía Local para intentar acabar con los “pisos lanzadera” desde los que se reparte todo este alcohol, que llega a venderse hasta en las propias terrazas de los bares.

El Ayuntamiento es el encargado de vigilar la venta ambulante de los lateros. A principios de enero, el concejal de distrito, Jorge García Castaño, anunciaba la inminente formación de una mesa con todos los sectores implicados -salvo el de los lateros- para intentar poner freno a esta práctica. El edil hacía hincapié en frenar los beneficios de los lateros encareciendo el precio de distribución. A la vista de los restos que dejan cada fin de semana los consumidores de latas en Malasaña, deberían hablar con las empresas que reparten Mahou (lata verde), Alhambra (lata roja), cerveza de Mercadona y Chipys.

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