primer periódico hiperlocal en España | año VII | 3 de diciembre de 2016
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Ballesta 4 echa el cierre

Edificio de Ballesta 4

En abril de 2008 se encendió La Lanterne Rouge sobre lo que fuera el Kiss, un club de alterne situado en el número 4 de la calle Ballesta, para convertirse en un espacio de acogida de las más diversas disciplinas artísticas. Este 5 de junio echa el cierre. El edificio se convertirá en bloque de apartamentos y de viviendas con despachos profesionales.

Durante algo más de dos años, por las habitaciones, situadas en el primer piso, de este antiguo prostíbulo han pasado más de 150 creadores y se han realizado 12 exposiciones. Las distintas visiones artísticas en torno al erotismo y al sexo han sido el hilo conductor de las muestras, recordando su pasado de estancias de lupanar. Videoarte, fotografía, performance, música, teatro, danza, instalaciones, pintura, street art, moda… todas estas disciplinas han encontrado  lugar en este singular espacio.

La fachada de Ballesta 4, pintada de negro y con los dibujos inspirados en la Indochina de los años 20, obra del ilustrador Santiago Morilla, se ha convertido en este tiempo en punto de peregrinación de quienes pasaban por el barrio y es, sin duda, la estampa más identificativa de lo que se ha dado en llamar el proyecto comercial Triball. También ella va a desaparecer.

Cultura como reclamo comercial

Ballesta 4 ha sido posible durante todo este tiempo merced al acuerdo de colaboración de La Maison, colectivo artístico instalado en la calle San Mateo, y del grupo de inversores propietarios del edificio, entre los que se encuentran miembros de la cúpula directiva de la Asociación de Comerciantes Triball. Estos últimos han cedido gratuitamente el espacio durante todo el tiempo que el proyecto ha estado en marcha a los primeros, que se han encargado de la gestión cultural, con Víctor Hierro a la cabeza.

Mientras que el proyecto Ballesta 4  ha sido el reclamo cultural utilizado por Triball para atraer potenciales clientes hacia su área de acción, para Hierro, según confiesa, ha sido “la oportunidad irrepetible de poder disponer de un espacio interesantísimo y gratuito para el arte en el centro de Madrid”.

¿Por qué se cierra ahora?

Tal y como afirma Miguel Ángel Santa, uno de los socios promotores de Triball, la cesión del edificio siempre se supo que iba a ser temporal. “Lo que ha pasado es que, por fin, la propiedad -que sigue siendo la misma- ha llegado a un acuerdo con el banco para rehabilitar el edificio, que tiene una orden de ejecución del ayuntamiento desde que hace años”

Sobre el ya emblemático mural de la fachada, Santa tiene malas y buenas noticias. Primero, confirma que desaparecerá: “La propiedad del edificio pagó a Santiago Morilla (y a E1000io) por hacer el mural, que siempre se supo que iba a ser provisional”. Después, asegura que ya se ha contactado con el artista para que cree un nuevo mural en la fachada del reformado edificio.

Otras de las novedades que nos desvela Santa es que en el bajo de Ballesta 4, justo donde hoy aún está abierta la  tienda de moda de La Maison (que, con los días contados, ha abierto nueva sucursal en la Corredera Baja de San Pablo) “se abrirá un restaurante de alguien del barrio”.

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