primer periódico hiperlocal en España | año VII | 29 de septiembre de 2016
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Biblioteca Histórica o cómo guardar documentos del s.XV en nuevos depósitos con goteras

Libros de la Biblioteca Histórica | Foto: Ayto de Madrid

Lo necesario de acometer una reforma integral del Cuartel del Conde Duque como la que se ha realizado, con un coste estimado de 70 millones de euros, es cuestionable. Sobre todo cuando en el actual contexto de crisis económica, y aún antes de su estallido, se han ido recortando partidas de presupuesto destinadas al funcionamiento de los distintos servicios que alberga el nuevo centro cultural, el cual por sí mismo, sin actividad, carece de sentido. Si encima, el resultado final de tan costosa obra plantea serias dudas, estamos a un paso de lo escandaloso.

¿A quién se le ha podido ocurrir situar un depósito donde se custodian importantes fondos justo donde hay una bajante de agua que, en poco tiempo y con la obra nueva ha sufrido ya dos goteras? ¿A quién se le ha podido ocurrir situar ese mismo depósito justo encima de un aparcamiento desde el que es fácil que se filtren gases y polución que podrían perjudicar los antiquísimos y delicados documentos? Es de suponer que ha sido responsabilidad de las mismas personas que han permitido que, por fallos en la nueva climatización, este pasado invierno esos documentos hayan soportado temperaturas de 11 y 12 grados centígrados justo después de haber padecido unas obras generadoras de un polvo dañino que no podrá ser retirado por falta de presupuesto para su correcta limpieza y conservación. Todo esto es lo que sufre el importante patrimonio histórico (170.00 volúmenes) de la Biblioteca Histórica Municiapal de Conde Duque.

No hay dinero para conservar correctamente los fondos

“Parte del presupuesto del obrón debería haberse dedicado a la conservación del patrimonio de las instituciones del centro. La Biblioteca Histórica es un servicio básicamente de conservación -además de préstamo a investigadores- y resulta que no tiene presupuesto para acometer la limpieza de los fondos con la regularidad recomendada. Además, hay mucho material sin catalogar“. Quienes así se manifiestan son los trabajadores del Conde Duque, donde algunos llevan 30 años prestando servicio y saben muy bien de lo que hablan. Sobre la ubicación de los nuevos depósitos no tienen duda: “El elegido no es el mejor sitio“. De nuevo sale aquí el tema de que ningún responsable municipal implicado en las obras de reforma del centro consultó con el personal del mismo a la hora de planificar la distribución de los espacios ni sobre cualquier otra cuestión.

Una de cal y otra de arena. Afortunadamente, en la Biblioteca Histórica no se ha instalado suelo de madera, lo cual ha hecho que se libre de verse afectada por la plaga de carcoma detectada en otras dependencias. No se sabe muy bien el porqué permanecen los antiguos suelos de sintasol. Por otra parte, como ejemplo mínimo de lo mal rematadas que han quedado las obras del Conde Duque, según denuncian de los funcionarios, decir que en las distintas puertas de los depósitos han olvidado colocar algo tan básico como barras antipánico que permiten la apertura de las mismas desde dentro y que, por ejemplo, uno de los depósitos ha quedado sin ningún tipo de equipación, “ni tan sólo estanterías”. “De la obra no se salva nada. Ha sido una auténtica chapuza“, aseguran.

Importancia de la Biblioteca Histórica y recortes

La Biblioteca Histórica es la única institución que a día de hoy permanece abierta en el centro cultural. Conserva los fondos de la antigua Biblioteca Municipal, un total de 170.000 volúmenes de obras manuscritas e impresas entre los siglos XV (cartas reales) y XXI. Se trata de un patrimonio de incalculable valor, único en el mundo, del que se podría destacar la colección de Madrid, núcleo y origen de la Biblioteca y, sobre todo, las de Teatro y Música, cuyos fondos proceden de los teatros madrileños de la Cruz y del Príncipe, gestionados entonces por el Ayuntamiento. Tras la reforma del Conde Duque, estos importantísimos fondos se han ubicado en depósitos situados en el Patio Sur, en la fachada que da al callejón del Palacio de Líria.

Como sucede en otros servicios históricos, el personal adscrito a esta institución “ha caído en picado en los últimos cuatro años”. No se cubren las jubilaciones y de las 26 personas que se hacían cargo de ella en sus inicios restan ahora 17.  Al mismo tiempo que se aplican estos recortes, y siempre según explican los funcionarios, en los últimos tiempos el ayuntamiento ha multiplicado la contratación de cargos intermedios y asesores -“de designación política y con sueldos de hasta 6.000 euros”-.

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