primer periódico hiperlocal español | año VIII | 26 de junio de 2017

Bluemove, ‘carsharing’ para una movilidad sostenible y un consumo colaborativo

Tres jóvenes emprendedores han elegido el barrio para ubicar la sede de Bluemove, empresa de coches compartidos desde la que reivindican el uso del transporte público y de medios no contaminantes para desplazarse por la ciudad. Desde hoy, además, inician un blog con conversaciones sobre movilidad en Somos Malasaña

Gabriel, Alejandro y Jorge con uno de sus coches en la plaza de Santa Bárbara

Érase una vez tres amigos que un buen día decidieron ponerse a arengar a las masas con frases directas del estilo “Decídete a vender tu coche y entra en la revolución sostenible“, y a hablarnos de conceptos como “consumo colaborativo” y “movilidad sostenible”. Gabriel Herrero-Beaumont, Alejandro de León y Jorge González-Iglesias son los fundadores de Bluemove, empresa de ‘carsharing’ (coches-compartidos) ubicada en el barrio. Sueñan con un futuro en el que muchos de los habitantes de las ciudades optan por el transporte público y por los medios de desplazamiento no contaminantes, recurriendo a los automóviles sólo en casos puntuales de necesidad. Como los sueños hay que conquistarlos, han iniciado su intento de ‘revolución’ en los barrios de Universidad y Justicia.

¿Cómo surge Bluemove?
Gabriel : Para mí era obvio que Madrid necesitaba un cambio en su paradigma de movilidad y, sobre todo, en la mentalidad de sus ciudadanos. El tráfico, la contaminación y el dominio del coche sobre el espacio público no deberían integrar nuestro día a día y tener un coche por cada miembro de la familia no debería ser un motivo de orgullo.

-¿Cuáles son los beneficios del ‘carsharing’?
Jorge González-Iglesias: El carsharing tiene un impacto casi inmediato tanto en la vida cotidiana de sus usuarios como en la realidad urbana de la zona donde se instala. El sistema permite a los usuarios llevar un mejor control del presupuesto que destina a movilidad y le evita tener un coche de 15 mil euros aparcado en un garaje el 90% del día. Además, le quita la responsabilidad del seguro, de buscar aparcamiento y las eternas visitas al taller; eso hace que muchos de nuestros usuarios vendan su coche o dejen de comprar uno. Se estima que cada vehículo de carsharing retira 10 coches de las calles.

-¿Quién está detrás de la empresa?
Alejandro de León: Somos los tres socios fundadores, nos conocimos en la universidad, todos estudiábamos empresariales en CUNEF y estábamos dedicados al sector de la banca. En 2008 yo dejé el mundo financiero para fundar una ONG dedicada a temas de educación y Gabriel ya había emprendido antes con un negocio de energías renovables, el único que seguía trabajando en Morgan Stanley era Jorge y cuando le hicimos la propuesta aceptó sumarse a la aventura.

-¿De verdad odiáis los coches?
Jorge González-Iglesias: No, claro que no. Los coches nos encantan, por eso tenemos un negocio de coches y por eso creemos que hay que usarlos de manera eficiente, es un recurso demasiado caro para que sea ineficiente y, al final, eso redunda en el beneficio de las ciudades y de la economía particular y global. La economía española es la suma de la eficiencia de todos los ciudadanos y eso nos hace más o menos competitivos con respecto al exterior.

-¿Cómo funciona el ‘carsharing’?
Alejandro: El servicio de carsharing es una forma de dar respuesta a esa problemática, está enmarcado en el sistema del consumo colaborativo y consiste en una flota de coches distribuida por la ciudad y una red de usuarios que puede utilizar esos coches por las horas que necesite y pagar solo por el tiempo de uso. Lo que queremos es que la gente prescinda de su coche, se mueva en transporte público o en bici y utilice nuestro servicio cuando sea indispensable utilizar un coche y creemos que Madrid posee todas las cualidades necesarias para sacarle provecho a esta iniciativa.

-¿Por qué habéis fijado el punto de mira en Malasaña para situar la sede de la empresa y para comenzar vuestra campaña de reconversión de hábitos ciudadanos?
Gabriel: Creemos que es uno de los barrios que tiene más consciencia urbana. Es una zona que reclama continuamente de espacios de esparcimiento y de condiciones más cómodas para el peatón. Además, es un barrio muy céntrico y la mayoría de los vecinos pueden moverse en transporte público o en bici, así que un coche privado se convierte más en un estorbo que en un beneficio.

-Estáis muy concienciados en potenciar el uso de la bicicleta, ¿es de verdad una buena alternativa de movilidad?
Alejandro: Es una excelente alternativa que se puede mejorar todavía mucho más. Nosotros celebramos la consciencia ciudadana y ecológica y queremos hacerles más sencillo olvidarse por completo de la idea del coche privado. El día que tengan que hacer la compra, que necesiten organizar una mudanza o una escapada de fin de semana, ya tienen un coche asegurado con Bluemove, pero para ir todos los días al trabajo o a la universidad queremos que vayan en bici.

-Habéis iniciado un ciclo de entrevistas con gente del barrio sobre tema de movilidad. ¿Qué os están diciendo?
Gabriel: En Malasaña tienen muy claras sus propuestas: convertir el barrio en zona de prioridad residencial, que los coches respeten la velocidad máxima y más espacios públicos para la relación humana. Son todos valores que van en la misma línea de los de Bluemove y que repercuten en el bienestar del ciudadano y en hacer nuestra ciudad más inteligente.

-Suponemos que lo más difícil de vuestro empeño es tratar de cambiar la mentalidad de la gente… ¿Creéis que los políticos se darán también por aludidos?
Jorge González Iglesias: Hasta ahora ni siquiera hemos necesitado convencer a nuestros usuarios del beneficio del servicio, ellos mismos se dan cuenta solo con probarlo. Es un hecho que estamos en medio de una gran crisis financiera y ecológica y necesitamos alternativas de ahorro y sostenibilidad. Ya en Nueva York hay seis mil coches de carsharing y en Londres cuatro mil, ambas son ciudades en los que el coche se ha convertido en una extravagancia y se estima que en 2009 el carsharing disminuyó las emisiones de carbono en casi 500 mil toneladas y que cada usuario de carsharing pasó más del 30% menos de tiempo en el coche, lo que repercute directamente en su bolsillo.

Alejandro: Nosotros creemos que los políticos se dan por aludidos, lo saben y están en la misma línea que nosotros. Ahora mismo se está trabajando en la aprobación del Plan de Calidad del Aire de Madrid y está enfocado principalmente en la movilidad. Eso significa que son conscientes de que aproximadamente el
65% de las emisiones de óxido de nitrógeno son causadas por los vehículos de combustión y es urgente tomar medidas al respecto.

-¿El coche es más una necesidad real o psicológica para, por ejemplo, un madrileño?

Gabriel: En la mayoría de los casos ya dejó de ser una necesidad para convertirse en un estorbo, son contadas las ocasiones en las que realmente se necesita un coche y los consumidores inteligentes lo saben. Estamos convencidos también de que los vecinos de Malasaña lo notan y se dan cuenta de que es necesario consumir de manera racional y buscar alternativas para construir una ciudad mejor.

Como hemos dicho anteriormente, Bluemove ha iniciado una serie de entrevistas-conversaciones sobre movilidad con distintos vecinos del barrio y representantes de diferentes sectores. Estas conversaciones, en las que también participará siempre un ciclista, las compartirán con nosotros a través de un blog que alojaremos en Somos Malasaña: ‘Menos coches más vida’. La bitácora se estrena conversando con Isabel Rodríguez, presidenta de ACIBU, Asamblea Ciudadana del Barrio de Universidad, quien afirma: “Nos gustaría que este barrio fuera considerado Área de Prioridad Residencial“.

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Bluemove, ‘carsharing’ para una movilidad sostenible y un consumo colaborativo

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