primer periódico hiperlocal en España | año VII | 4 de diciembre de 2016
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Calle de Colón: unos metros bien aprovechados

Calle de Colón |L.C.


La calle de Colón se asoma desde la plaza de San Ildefonso a Fuencarral encontrándose a Valverde de camino. En su momento se llamó de Santa Catalina la Vieja. Tomó el nombre de la santa al parecer por un azulejo que hubo en la fachada de una dama llamada doña Leonor Tellez de Alburquerque, y el apellido de “vieja” porque ya existía una calle de Santa Catalina más moderna.

La calle de Colón es una de las ías que cambió de nombre hacia 1835 por iniciativa del marqués viudo de Pontejos, corregidor de la villa, que entre otras reordenaciones cambió los nombres de las calles repetidas de la ciudad (muchas de ellas también con el apelativo de “vieja”). De entonces son Cervantes, Daoíz y Velarde, Hernán Cortés, Pizarro y Colón, que antes fueron Francos, San Miguel y San José, San Pedro y San Pablo, Magdalena Alta…y Santa Catalina la Vieja.

Sólo cinco años después de que la calle adoptará el nombre del marinero genovés, durante una nueva reordenación administrativa, vio el nacimiento de un nuevo barrio, el de Colón, que comprendía las calles de San Joaquín, Santa Bárbara, la plaza de San Ildefonso, la propia calle de Colón, Valverde y San Onofre.

La diversidad en unos pasos

Bodegas La Ardosa |L.C.

Varias zapaterías, tabernas, restaurantes, una ferretería, un par de bares de copas, dos tiendas de moda gótica, un taller de encuadernación…Resulta increíble la diversidad comercial que cabe en los pocos metros de la calle de Colón, más si tenemos en cuenta que gran parte del primer tramo lo ocupa la Iglesia de San Ildefonso.

En la calle de Colón hay dos modernas peluquerías que de alguna manera continúan la tradición de la peluquería Urbano, la más antigua de Madrid, donde las gentes del barrio llevan cortándose el pelo desde 1856. En la vecina Fuencarral lo vintage está de moda, pero lo de la peluquería Urbano es más bien solera.

Hay otro establecimiento en la calle que ha conocido clientes de tres siglos ya, Bodegas La Ardosa, a pie de la calle Colón desde 1892. Este establecimiento es el decano de la en tiempos popular cadena de cervecerías que llevaba el nombre de los viñedos toledanos cuyos vinos servían.

En tiempos recientes – hasta 1989 en que la legislación lo impidió – se celebraba allí un concurso de berber pintas. Como recuerdo queda en la pared de la bodega un marcador que atestigua que ese mismo año un alemán llamado Sebastián se bebió catorce pintas en tres horas y veinte minutos.

Con el contagio del ajetreo juvenil de la plaza de San Ildefonso en un extremo y el gentío comercial de Fuencarral en el otr,o la calle de Colón se recorre en dos pasos, en lo que da tiempo a preguntarse ¿cómo caben tantas tiendas en una calle tan pequeña?

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