primer periódico hiperlocal en España | año VII | 6 de diciembre de 2016
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Calle de la Estrella: fantasía día y noche

Calle de la Estrella |L.C.

Entre las calles de San Bernardo y la plaza de la Luna, con una pronunciada cuesta arriba y entre muros desiguales (de distintos encantos y épocas) avanza la calle de la Estrella. En el camino, deja a un lado la calle de los Libreros y una vista fugaz de las torres de la Gran Vía.

 

Se dice que hacia el siglo XVI, en la cima del monte que allí había, se encontraba un observatorio astrológico. En aquellos años había sucedido una terrible epidemia de peste. También era visible un cometa al que se le atribuía la culpa del mal y que aquellos astrólogos se afanaban en observar: se conocía por ello como monte de la Estrella. Años después, el marqués de Espínola edificó su casa y en la cima colocó una torrecita con una estrella. En los mapas del siglo XVII aparece delineada ya la calle con el nombre actual.

Durante muchos años hubo un conocido palacio de cara a la calle Ancha de San Bernardo, en la manzana comprendida entre las calles de la Luna y de la Estrella. El palacio del duque de Lerma, famoso valido de Felipe III. Mucha fama entre el pueblo tuvo también otro de sus moradores, don Rodrigo de Calderón, marqués de las Siete Iglesias y paje del duque de Lerma, que fue ejecutado en la Plaza Mayor tras ser acusado por sus enemigos políticos de, entre otras cosas, haber embrujado a la reina Margarita, que murió durante un parto. En realidad don Rodrigo fue chivo expiatorio cuando su protector, Lerma, cayó en desgracia en la corte. Para el repertorio castizo quedó la frase “Tiene más orgullo que Don Rodrigo en la Horca”.

Palacio del duque de Lerma en los 50 | http://urbancidades.wordpress.com/2008/03/26/arquitecturas-perdidas-vii-palacio-del-duque-de-lerma/

El caserón estuvo en pie hasta mediados del siglo XX, y los vecinos más antiguos aún pueden recordar comercios en sus bajos como aquel “Ayala y Vivanco, almacén de curtidos y calzados de lujo”. Hoy, en su lugar, se levanta un edificio negro de oficinas, herida urbanística del postdesarrolismo, y justo enfrente, un edificio de un solo piso que llama la atención por inhabitual en plena calle de San Bernardo.

La calle de la Estrella tuvo en tiempos una bien merecida fama de zona nocturna y golfa, como otras del entorno, y muy conocidos eran los prostíbulos en las inmediaciones de la calle de los Libreros, antes de la Justa. También fue esta una calle asidua de las páginas de sucesos, aunque uno de los crímenes más recordados tuvo tinte político. En la confluencia de Estrella y la calle Silva cayó abatido por el disparo de un fascista Arturo Ruíz, en la primera muerte de la Semana Trágica de la Transición Española.

Silvia Superstar en El Fabuloso | http://rairobledo.blogspot.com/2010/02/silvia-superstar.html

Hoy la cita con la noche es distinta en la calle de la Estrella, sin el lúmpen de antaño la hora golfa se juega en El Fabuloso, una pequeña sala con aires del pasado, decorada con recuerdos de viaje de la dueña de los platos y del Fabuloso mismo: Silvia Superstar. Silvia García, de vocación “superstar”, es recordada como la cantante de Killer Barbies (antes pasó por Aerolíneas Federales), y es todo un icono de de la cultura pop patria, que vuelca ahora su sentido del espectáculo en el barrio.

 

Por desgracia son bastantes los negocios con el cierre echado y los carteles de se vende que adornan la calle de la Estrella, donde además de algún bar sin mucho lustre destacan dos veteranas tiendas de cómics y fantasía: Elektra y Atlántica. Si uno quiere comprar una máscara de Anonymous o un fetiche exclusivísimo de la factoría Lucas, la calle de la Estrella estará marcada con una “x” en su mapa.

La calle de la Estrella es un collage de desconchones, trufado de contrastes como su propia historia: de nobles y putas, de crímenes y fiestas.

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