primer periódico hiperlocal en España | año VII | 11 de diciembre de 2016
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Calle de Pizarro, mucho más que una vía de paso

Un adorno que destaca en la calle | L.C.

Une las calles del Pez y de Luna sin otras vías que la crucen ni aditamentos que, en principio, distraigan del paso o hagan reparar en ella al caminante. Sin embargo, a eso nos dedicamos nosotros: a destapar detalles y sacarle lustre al pasado de cada portal y rincón del barrio y en Pizarro también hay donde rascar.

El nombre y otros nombres anteriores

El Hospital de Mujeres Perdidas, que había estado en la calle Santa Isabel hasta que Felipe II lo suprimiera, tuvo después cobijo una breve temporada en una casona de esta calle bajo el nombre de Santa María Magdalena (después se trasladaría a Hortaleza con el nombre de Las Recogidas). De ahí que la calle se llamara en su día de la Magdalena.

La costumbre de que las calles de Madrid rememoren personajes y hechos de renombre se la debemos a la reordenación del callejero del corregidor Marqués de Pontejos, en 1840, que cambió la denominación a más de doscientas vías para evitar repeticiones. Aparecieron entonces las Daoíz y Velarde, Colón, Cervantes…y Pizarro, evidentemente en honor del conquistador del Perú. Hay otra posible versión sobre porqué la calle se llama así y se la debemos a Antonio Capmani, quien cuenta que los terrenos fueron adquiridos en tiempos de Felipe IV (S XVII) por un noble extremeño, Francisco Fernández Pizarro, y que sería el apellido de éste el que habría quedado impreso en las paredes con la reordenación del XIX. Sin embargo, este segundo Pizarro parece ser que era descendiente del conquistador, por lo que es más que posible que ambas versiones se crucen.

Los que por allí pasaron

Los salones del palacio del conde de Cheste |ABC.ES

La calle Pizarro tiene un aspecto descuidado, la primera impresión que a uno le queda es la de una vía con varios garajes grandes (pueden ser muy útiles en el centro de Madrid pero no acostumbran a destacar por su estética). Sin embargo, cuenta con edificios notables y no en vano en ella han tenido casa gentes de apellido aristocrático.

Las colecciones de arte que el Marqués de Cerralbo llevara a su casa (hoy museo) de la calle Ventura Rodríguez estuvieron en algún momento en la vivienda que tuvo en la calle y en el número 19, esquina con Pez (donde está hoy el teatro Victoria), tuvo su casa Don Juan Manuel de la Pezuela, conde de Cheste, importante militar y aristócrata carlista del siglo XIX, que llegó a dirigir la Real Academia. Su capilla ardiente, en 1906, debió de ser uno de los acontecimientos más multitudinarios que ha visto la calle en su historia. En los años veinte y treinta en este mismo caserón estuvieron las sedes de la Federación de Sindicatos Católicos Femeninos y de otras asociaciones, como la Agrupación Defensa y Libertad de los Padres en la Educación de los Hijos. Unos muros de gran tradición conservadora como se ve. En tiempos más recientes, sirvió de sede a la comunidad judía de Madrid, que tras la persecución de los primeros años del franquismo empezaba por aquel entonces a levantar cabeza y abrió una sinagoga al empezar la década de los sesenta.

Una casa con aspecto de encantada

Un hostal mágico | L.C.

Sin duda la fachada más llamativa de la calle es la del número 14, un originalísimo edificio modernista de clara inspiración neogótica ocupado por el Hostal Pizarro. “Es bellísimo, yo lo conozco como hostal hace 50 años” – nos cuenta una vecina.  “Sí, pero antes fue un periódico, no recuerdo cuál”, aclara el portero de la finca de enfrente entrando en la conversación. Efectivamente, el Hostal fue la sede de El Correo Español a principios del XX y sede – una vez más el carlismo – de la Juventud Jaimista, en los años veinte. En los últimos años ha sido adquirido por unos nuevos dueños que han reformado su interior y lo han convertido en un hostal de ambiente gay. El edificio está incluido en el plan de Rehabilitación Integral de la zona así que , esperemos, pronto recobrará el explendor de la magnífica rareza arquitectónica que es.

Unos cuantos locales cerrados, un bar y un puñado de comercios más no son suficiente reclamo para que la calle esté presente en nuestro esquema mental del barrio. Acaso es recordada por los vecinos como la calle donde está Correos (como en el XIX fue la calle donde estaba la Casa de Socorro del distrito).

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