primer periódico hiperlocal en España | año VII | 7 de diciembre de 2016
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Ruiz, una delicia de paseo

Cualquiera que no se haya fijado en su anatomía larguirucha pensaría que la calle de Ruiz no es más que “esa callecita que desemboca en la Plaza del Dos de Mayo”. Sin embargo, la vía atraviesa, pasado ese primer tramo peatonal, Divino Pastor, deja a un lado la minúscula Galería de Robles, cruza Manuela Malasaña y hasta salta la transitada Carranza para morir en el “más allá” de Chamberí, en la calle Sandoval. Curiosamente el grupo escultórico de Daoíz y Velarde, que hoy enlaza con su nacimiento. estuvo durante un tiempo en la calle Carranza, justo en la desembocadura de Ruiz.

Una calle con vistas a la plaza |L.C.

El Ruiz que regala su apellido al camino es otro de los protagonistas de los hechos del cuartel de artillería de Monteleón, el 2 de mayo e 1808. A las órdenes de los capitanes Daoíz y Velarde, y junto con un buen número de civiles, defendió heroicamente el cuartel de las tropas francesas, que precisamente entraron por los terrenos de lo que hoy es la calle de Ruiz. El teniente no murió aquel día, sino más tarde como consecuencia de sus heridas, cuando se dirigía a luchar a Badajoz. El teniente Ruiz, además de calle, tiene estatua en la Plaza del Rey, y plaza en Ceuta.

En el tramo aledaño al Dos de Mayo reinan los meses de buen tiempo un par de terrazas que se apropian del trozo peatonal. Conseguir mesa en una noche de verano allí es misión complicada.

La calle sigue avanzando entre fachadas muy mimadas, sus edificios, buenos ejemplos de la arquitectura madrileña del XIX, con bonitos balcones e imponentes enrejados en los bajos, están especialmente cuidados en esta parte del barrio. Algunos de los comercios conservan las portadas de madera de antaño, aunque casi ninguna enmarca ya al establecimiento original. Así sucede, por ejemplo, con la peluquería Juan Arcos o el bar Destino Plaza, pasada la calle Divino Pastor. En torno a la confluencia con esta calle estuvo hasta finales del XVII el Portillo de las Maravillas, uno de los muchos portillos que tenía la Cerca de Felipe IV.

Una librería deliciosa |L.C.

Antes de llegar a Manuela Malasaña encontramos algunos de los comercios más interesantes del lugar: el Café Ruiz, El Apartamento –tienda de decoración retro– y una adorable librería de viejo que saca los libros a la calle en cajas, como si de piezas de fruta se tratara.

En el café llevan viendo pasar con sosiego las distintas vidas del barrio desde 1977. De primorosa decoración, preexistió a los modernos de la Movida, les acogió, cobijó todo tipo de tertulias, sirvió de descanso a los chicos de los también agitados años noventa y aún hoy continúa siendo un punto de referencia entre los cafés de tertulia del Madrid del siglo XXI.

Un pedacito de Art Decó en la calle Ruiz |L.C.

Para llegar al tramo birlado de calle, al de Chamberí, hay que dar un gran rodeo por la ausencia de semáforos cercanos. Aquí se nota que los vecinos del barrio de al lado se tienen en gran aprecio: allí hay un centro de Pilates, una clínica de cirugía estética y una curiosa perfumería –Acrópolis– que asegura ser “la perfumería favorita de los funcionarios”.

Pero lo que más llama la atención es, sin duda, el Centro Sanitario Sandoval, un gran edificio Art Decó con un precioso esgrafiado verde en la fachada. La clínica fue inaugurada por Alfonso XIII en 1928 y desde entonces se ha dedicado a la atención de enfermedades venéreas.

Si un bicho bola rodara accidentadamente por la cuesta adoquinada que es al calle de Ruiz, acabaría dándose de bruces con la estatua de Daoíz y Velarde, pero como hemos visto vería muchas cosas entretenidas por el camino.

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