primer periódico hiperlocal en España | año VII | 10 de diciembre de 2016
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Cerdeña y bicis en Aiò

Lo primero que hice cuando vi el nombre de este restaurante por Internet fue buscar el significado de “Aiò”, mi traductorez me puede… Y descubrí que significa algo así como “venga, vamos”, aunque también se puede utilizar como interjección de sorpresa, en sardo y en corso. Me parece una palabra bonita, sonora y alegre, ¡felicidades por la elección del nombre!

Al ser los propietarios amantes del mundo ciclístico y ser un restaurante italiano, propongo para que acompañe nuestros periplo sardo esta canción.

El local del Aiò es amplio, con tres espacios diferenciados, uno en torno a la barra, otro al final de la misma y uno abajo (que es prácticamente como un reservado, había una mesa y estaban dos chicas con un chico la mar de contentos). Esa sala de abajo, según nos comentó Marcello (uno de los propietarios), se ha utilizado como garaje de bicicletas y siguen ofreciendo espacio para que, quien quiera y gratuitamente, aparque ahí su bici por la noche, si va a salir por la zona, y la vaya a recoger al día siguiente.

La decoración es de tipo vintage-reciclado: sillas de formica, cables colgando con bombillas, alguna lámpara de estilo industrial… En su conjunto crea un ambiente especial, diferente, inusual. La vajilla es encantadora, platos antiguos uno de su padre y otro de su madre, algo muy típico en cualquier casa, tanto italiana como española.

Tienen, por otra parte, una oferta gastronómica amplia y heterogénea: desde desayunos, donde destacan las especialidades (barrita y croissant) con Nutella (ya estoy salivando, siempre que digo esa palabra me pasa lo mismo) y caffè espresso, cappuccino, caffè al gingseng, caffè aiò (todos ellos Costadoro, una de las mejores marcas de café italianas), hasta ofertas de Aperol Spritz + Pizzetta (6,50 €) los lunes, martes y miércoles y los viernes y sábados hasta las 21.00, o los jueves, a partir de las 20.30, buffet libre sardo con Aperol Spritz dentro de la iniciativa publicitada cada jueves en Somos Malasaña. A parte, funcionan como restaurante con carta y con menú del día (esta semana consistía en: 1os a elegir – Ensalada con granada y mozzarella marinada, Crema de raíz de apio y avellanas, Spaghetti con gorgonzola; 2os a elegir – Spaghetti con salsa de tomate y berenjenas, Lasagna del día, Contramuslo de pollo a la plancha con patatas panaderas; pan, caña/refresco/copa de vino y caffè/infusión incluidos. Este menú se propone al mediodía, entre semana a 9,50 € y el fin de semana a 11,50 €. También hay un menú con pizza: pizza grande + ensalada mixta + bebida y caffè – 10,50 €. Y un menú sardo: tabla de embutidos y quesos de Cerdeña + plato sardo + bebida y caffè -15 €.

El personal que nos atendió era muy agradable tanto la chica, Lara, como el propietario, Marcello, muy sonrientes y dispuestos a aclararnos todas nuestras dudas.

Díptico local_Aiò_Malasaña a mordiscos

En la carta, tanto de vinos como de platos, al lado de los productos de Cerdeña está el símbolo propio de la isla, una “cabeza de moro”, signo claramente derivado de la época de las cruzadas.

En la carta de vinos además de un Rueda y dos Ribera del Duero, tienen vinos italianos blancos (Isola del sole bianco y Vermentino di Sardegna) y tintos (Isola del sole rosso y Cannonau di Sardegna). A parte ofrecen aperitivos clásicos italianos  y copas (Aperol, Campari, Negroni y adaptaciones como el Mojirto, mojito con licor de mirto sardo), caña, cerveza sarda (Ichnusa) y amari (Sanbuca, Amaretto di Saronno, Amaro Montenegro y otros).

Nosotros para beber elegimos dos copas de Cannonau di Sardegna (Cantina di Dorgali), precio 3,20 €/copa. Un tinto suave, aterciopelado y persistente en boca, recordaba en cierto modo a los Ribera del Duero. Muy bueno. Ah, se me olvidaba, ¡ofrecen jarra de agua del grifo! ¡¡¡Bien!!!

Entre los diversos entrantes, de mozzarella ahumada con verdura, burrata con rúcula y tomates cherry semisecos y pecorino sardo staggionato con miel, escogimos media tabla sarda (entera 12,00 €), que consistía en prosciutto, es decir, jamón, muy diferente del español, menos curado, de gusto más delicado, pero realmente sabroso; salsiccia, que es un embutido similar al fuet, rico, con aroma a pimienta; pancetta, que es como una panceta curada, para tomarla en crudo, de textura y sabor agradables; pecorino sardo, queso de leche de oveja de pasta homogénea, en este caso poco curado, y de gusto ligeramente ácido, muy rico. Además probamos una pizzetta (3,00 €) para compartir, rellena de tomate y queso fresco, la masa era casera y se notaba, muy recomendable; las ofrecen también, en la barra, para llevar.

Díptico tabla y reservado_Aiò_Malasaña a mordiscos

Entre los primeros proponen pasta con tomate fresco, aceite de ajo y albahaca fresca, pasta aglio, olio e peperoncino y 4 pastas sardas, probamos tres, la otra era la pasta alla carlofortina (con atún, pesto y tomate fresco). Degustamos la pasta con la bottarga (8,50 €), que eran rigatoni con salsa de tomate fresco confitado en aceite de ajo y con ralladura de huevas de mújol, realmente sabrosos, las huevas le daban un toque muy especial. Después un plato de malloreddus con gambas, gorgonzola y nueces (9,50 €), que son como unos ñoquis de sémola pequeñitos en cuya preparación predominaba el sabor a queso y nueces, tenían además una textura muy agradable.

Díptico rigatoni y malloreddus_Malasaña a mordiscos_Aiò

Como segundos ofrecen merluza al horno con tomate natural, salmorejo a la sarda y saltinbocca. También proponen lasagna de pesto casero, de berenjenas, una original cada semana y diversas ensaladas.

Nosotros, para terminar, pedimos medio plato de fregola con mariscos (20,00 € la ración entera). Tenía una gran curiosidad por este tipo de pasta que nunca había probado ni aquí, ni en Italia. Es una pasta, en forma de perlitas, realizada con sémola dura que se tuesta en el horno. En este caso estaba preparada como una fideuá de mariscos (y con alguna seta) y era francamente curiosa, tenía un punto crujiente (precisamente por el tostado) que la hacía muy muy original. Venía acompañada también con unas obleas del pan típico sardo, denominado pane carasau.

De postre había pannacotta, red velvet, tarta de zanahoria, croissant con Nutella y tiramisú (4,00 €). Este último fue la elección, ya que es un postre muy común en restaurantes italianos y en él se puede observar si los cocineros apuestan por la calidad o no. En este caso tenía un sabor excelente (el café utilizado era buenísimo) aunque le fallaba un poquito la textura de la crema de mascarpone, pero en su conjunto realmente merecía la pena. Una vez más, me encontré a Humbert (¿será el I o el II?) ahí subido. Me saludó, con su sonrisa perpetua y me dijo que le gustaría ir a cenar a mi casa. Después me contó que era un gran aficionado a la gastronomía y que, por eso, nos veíamos siempre cuando había comida delante. Le pregunté, con un poco de mala leche, si en realidad no tendría el don de la ubicuidad… Él me sonrió y se fue, dejándome, como de costumbre, a cuadros.

Díptico fregola y tiramisù con Humberts_Malasaña a mordiscos_Aiò
Y, de digestivo, muy muy recomendable el licor de mirto di Sardegna (Bresca dorada), 3 €, es súper aromático y va fenomenal como colofón para una cena abundante.

Licor de mirto_Aiò_Malasaña a mordiscos

Si quieres auténtica comida casera sarda, ¡éste es tu sitio! Y si lo que prefieres es un desayuno con excelente café acompañado con croissant/barrita con Nutella creo que también es una buenísima elección. Si prefieres dejar la bici y tomarte una copa con una pizzetta, hay buena música (de fondo, durante la cena, nos acompañaron los Rolling Stones), ambiente agradable (cuando fuimos nosotros, un miércoles, estaba lleno de público de lo más variado) y copas diferentes. También preparan comida para llevar.

  • Aiò (https://www.facebook.com/aiomadrid), Calle Corredera Baja de San Pablo 25, Tel. 910096469. Horario, lunes a jueves y domingo: 8 – 1.00; viernes y sábados: 9.30 – 2.30.                      

 

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Cerdeña y bicis en Aiò

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