primer periódico hiperlocal en España | año VII | 30 de septiembre de 2016
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Charlamos con el Orfeón Malasaña: “El próximo año todos cantan y nadie es público”

En las fiestas del año pasado, ya en el Conde Duque|@corosmaravillas

En las fiestas del año pasado, ya en el Conde Duque|@corosmaravillas

Es difícil concebir ya unas fiestas del Dos de Mayo, en Malasaña, sin la mano artesana e ilusionada de sus vecinos y vecinas. Se hace raro pensar las fiestas autogestionadas del Dos de Mayo sin la actuación del Orfeón Malasaña, que se compone cada año de los coros de Ladinamo y Pez, más las personas que acuden a la llamada de participación abierta. Y cada edición son más gargantas. Es complicado porque su actuación es, seguramente, uno de los episodios álgidos y más representativas de las fiestas, una ceremonia colectiva que oscila rápidamente entre la emoción, el humor y la solemnidad.

Quien aún no haya asistido a una de sus actuaciones tiene oportunidad este domingo, 10 de mayo, a las 13 h. en el patio del Conde Duque. Nosotros, por nuestra parte, mantuvimos una agradable conversación con las capitanas del navío – Carmen, Paula y Malela- que compartimos con vosotros.

– El Orfeón de Malasaña es un “supercoro” formado por otros coros y vecinos ¿no? Contadnos cómo surgió y de qué manera se organiza cada año.

Malela. Hace seis años, efectivamente, corría por una lista de correo la idea de juntarse varios actores del barrio para crear unas fiestas populares autogestionadas. El Patio era uno de los colectivos en los que se había pensado, pero también había gente de las asociaciones familiares de colegios e institutos, comercios, vecinos a título individual… En la lluvia de ideas de qué se puede ofrecer apareció la del coro popular. El coro Pez acababa de nacer y por lo tanto ya había dos grandes coros en el Patio Maravillas (junto con el Coro de Ladinamo). Si los uníamos e invitábamos a más gente a cantar, se podía crear algo muy precioso y poderoso a la vez. Dicho y hecho, se lanzó, llamamos a la puerta de coros amigos (como el de la fundación Entredós y Voces bravas) y a amigos cantantes, abrimos la convocatoria a cualquier persona (del barrio o no) que quisiera participar independientemente de su nivel y su experiencia coral…. y pasamos unos preciosos días de ensayo y ratos comunitarios que culminaron en el primer concierto en la plaza del Grial (nombre popular de la Plaza de San Ildefonso). Aquello fue tan bonito y tan emocionante (y el nombre de Orfeón de Malasaña surgió ahí mismo, en el concierto, como una broma casi) que en la cabeza de la mayoría estaba el hay que repetir. Ese año también El Patio construyó una preciosa mesa de ping pong en la que jugaron decenas y decenas de personas.

– ¿Cómo es un ensayo del Orfeón?

Carmen. Los ensayos del Orfeón son como un ensayo de coro normal. Primero se hacen respiraciones y calentamiento vocal, y luego vamos enseñando, parte por parte, las líneas de las distintas voces, hasta que se juntan todas y se empieza a trabajar en el empaste de las voces, las dinámicas, etc.

La verdad es que nos echamos siempre unas risas en los ensayos, porque nos metemos con las cosas que no salen, de la pronunciación patatera que tenemos a veces, que parece que cantamos en ruso, de los estereotipos de las voces: que si las sopranos son tímidinas, los bajos son brutos, etc. A veces hacemos ensayos seccionales, y nos separamos por cuerdas, o por hombres y mujeres, o por graves y agudos. Luego, siempre nos juntamos, claro. Pero ir viendo como se construyen las obras, que es como ver como se construye una casa, es una cosa emocionantísima.

– Son ya seis años actuando en las fiestas autogestionadas del Dos de Mayo, las habéis visto crecer ¿qué balance hacéis de la experiencia?

Carmen. Cada vez es más gente la que participa en las fiestas autogestionadas porque cada vez las conoce más gente, cada vez conseguimos más espacios del barrio que abren sus puertas para los distintos colectivos, cada vez estamos mejor organizados y cada año que pasa pensamos que no lo vamos a poder superar, y fíjate, ahí seguimos, ¡mejorando lo presente!

Coro en la plaza de San Ildefonso | SOMOSMALASANA.COM

Coro en la plaza de San Ildefonso | SOMOSMALASANA.COM

-Después de seis años seguro que tenéis una buena colección de anécdotas…

Carmen. Uf, mil….. ¿Las escribo todas?  A mi me gusta una que es preciosa. El primer año vino una de las coristas con su sobrino, que tendría… ¿3 años? Estaba sentado en primera fila, anonadado. No dijo ni mu, sólo miraba y escuchaba. Cuando acabó el concierto se agarró a mi pierna, sin decir nada, y mientras venía la gente a saludar y a hablar conmigo, él estaba agarrado fuerte, en plan “yo aquí me quedo”. Los papis apurados le decían que me dejara, pero a él le daba igual. Al año siguiente, vino al Orfeón y se sabía todas las canciones. Las cantaba desde el público. Se las había enseñado tu tía. Le subieron a una cabina de teléfonos para que viera mejor. Yo le veía mientras duraba la actuación. Casi se me caían las lágrimas. Ahora tiene 8 años y forma parte del coro de niñas y niños del Orfeón. ¡Ay!

Malela.  A mí me encanta la frase que dijo una soprano el año pasado mientras tomábamos unas cañas en el post, a cuenta de la cantidad de gente del público que al acabar los conciertos dice que se quiere unir. “El próximo año todos cantan y nadie es público”. También me gusta mucho la anécdota de que un tío (segundo) mío llevaba ya dos años cantando en el Orfeón cuando nos enteramos de que éramos familia. Afortunadamente nos habíamos caído muy bien antes.

Carmen. La directora de proyectos culturales del conde duque nos incluyo en unas jornadas del centro, y cantamos en el auditorio del conde duque, que suena de gloria, y al terminar dijo que “el orfeón dignificaba ese auditorio”.

Mesa de ping pong en la Plaza del Dos de Mayo durante las fiestas de 2011

Mesa de ping pong en la Plaza del Dos de Mayo durante las fiestas de 2011

– Los coros que forman el Orfeón están muy ligados al Patio Maravillas, sobre el que pesa un peligro serio de desalojo ¿Qué pierde Madrid sin el Patio?

Malela. Madrid pierde un espacio de reunión, de aprendizaje, de diversidad, de foco, de alegría, de cuestionamiento. Un espacio permeable, lleno de vida y forrado de trabajo. Pero vamos, que no lo va a perder porque el Patio vive en Pez o donde sea.

– Vuestros repertorios acostumbran a ser de lo más variados y sorprendentes, este año ¿qué nos tocará tararear a los que no sabemos cantar?

Malela. Los que decís que no sabéis cantar deberíais estar apuntados al Orfeón. El primer día se tiembla y no se entiende nada. A partir del segundo empiezas a soltarte con alguna canción y en el tercero la mayoría de la gente está enganchada para siempre.

Sobre el repertorio: todos los años tratamos de conjugar diferentes músicas, variando procedencias, estilos y niveles de dificultad. Este año iremos del alemán de Brahms a un bolero del compositor cubano Miguel Matamoros, pasando por el mítico Gracias a la vida de Violeta Parra o una pieza de barroco inglés. Hay riqueza en muchos lugares musicales y tratamos de tocar con los dedos los más posibles.

– El patio del Conde Duque es un escenario impresionante, y el año pasado salió muy bien, pero ¿no echáis también de menos estar más “en plena calle”?

Malela. Sí y sí. Ambas cosas son ciertas. Las cuatro primeras ediciones del Orfeón fueron en la plaza del Grial. Algún año se intentó que fueran en el Dos de mayo pero no dieron los permisos necesarios. La experiencia de cantar en la calle es siempre maravillosa. Los coros del Patio también estuvimos muchas veces cantando en Sol en la época 15M y algunas veces hemos cantado en diferentes calles de Madrid por puro disfrute. De repente todo se llena de vida, siempre hay gente que pasaba por allí y que de repente se interesa, y todo tiene un caracter más popular y diverso aún. Sin embargo esa plaza también se llena de terrazas y al ir creciendo (el coro y el público) llegamos a tener problemas importantes de visibilidad y de puro espacio para cantar. Ten en cuenta que el año pasado fuimos más de 130 cantantes… Y además está el ruido. Si no te amplificas la pelea está asegurada. En el enormísimo (y precioso) patio del Conde Duque ganamos por un lado (silencio, espacio, visibilidad, un poco más de opción de cuidar a la gente mayor -cada vez más numerosa- que viene a vernos) y perdemos por otro, con lo cual creemos que lo mejor es combinar lo bueno de ambas cosas e ir variando. Bueno, o de las tres cosas, porque también hemos cantado a cubierto y el alivio de que las voces no se pierdan por el aire también es muy muy interesante.

– Muchísimas gracias…nos escuchamos el domingo

* La actuación de este año será en el patio del Conde Duque, el domingo 10 a las 13 h.

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