primer periódico hiperlocal en España | año VII | 1 de octubre de 2016
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Chicho Sánchez Ferlosio y la bohemia que se solapó con la Movida

Foto: J.R. Yuste | http://produccionesinmateriales.wordpress.com

De la alta sociedad franquista a las afueras; de la canción protesta al lirismo desbocado; de cantar en italiano al griego pasando por los sonidos más populares; de la matemática pura a los estudios bíblicos; de ser musicado por los grandes (Víctor Jara, Joan Baez…) a cantar en la calle; de El Partido a la más absoluta anarquía heterodoxa. Inventor de imposibles programas informáticos, corrector en periódicos, desocupado, autor que prefería ser intérprete. O al revés todo, porque Chicho Sánchez Ferlosio fue sobre todo un personaje irrepetible y diverso.

José Antonio Julio Onésimo Sánchez Ferlosio (así se llamó al nacer en 1940) era hijo del escritor y fundador de Falange Española Rafael Sánchez Mazas y hermano del célebre escritor Rafael Sánchez Ferlosio (El Jarama). En la película Soldados de Salamina le podemos ver interpretándose a sí mismo y hablando de su padre, personaje de la novela de Javier Cercas y de su adaptación cinematográfica.

Chicho pronto daría la espalda a la herencia ideológica de Sánchez Mazas y se integraría en la resistencia anti franquista. En 1964 grabó varias de sus canciones en un magnetófono (ya estaba allí la mítica Gallo rojo, gallo negro ) y se publicó con ellas un disco en Estocolmo. Después vinieron tiempos de ortodoxia comunista, encarcelaciones, desengaños, viajes al París del 68, a la India, hijos, la bohemia…en una vida corta pero repleta de vivencias que merece un espacio más amplio que éste.

En Mientras el cuerpo aguante (1982), película documental de Trueba hecha a mayor gloria bohemia del propio Chicho, que consiste en una estilosa colección de entrevistas en su casa del pueblo mallorquín de Soller, habla de algunas de sus andanzas por el barrio, del que fue asiduo: “En la calle Desengaño, allí con Agustín se gastaba mucho tiempo en…en beber alcohol, y en hacer letras, en hacer músicas a poesías que tenía Agustín y todas esas cosas…”

Cuando Sánchez Ferlosio habla de la calle del Desengaño y de Agustín se refiere a la escuela de estudio libre que allí estableció el filósofo ácrata Agustín García Calvo junto con Fernando Savater en 1969, después de ser expulsado de la universidad franquista. Por allí se combinaban charlas sobre los presocráticos, detenciones y, como se ve, alcohol y música. García Calvo y Sánchez Ferlosio colaboraron en muchas canciones, algunas, como A contratiempo, están entre las más recordadas de Chicho.

Al final de Mientras el cuerpo aguante cuenta Chicho sus nuevas andanzas por el barrio unos meses después de la grabación, cuando se encontró de copas a una vieja amiga, Paloma Krahe, que le propuso cantar en un café de Malasaña, La Aurora, que estaba en la calle de Andrés Borrego. En la película aparecen imágenes de una actuación junto a Rosa (su pareja) que entendemos debe de ser en dicho café.

En el Aurora de Andrés Borrego debutó también Javier Krahe, al que el propio Chicho convenció para subirse por primera vez a un escenario. Juntos, Teresa Cano y los dos cantautores, actuaron nueve días seguidos hasta que la policía clausuró el local. Luego llegarían los tiempos de La Mandrágora, célebre espacio de la Cava Baja que ha quedado impreso en la memoria colectiva gracias al directo del mismo nombre grabado por Krahe, Sabina y Alberto Pérez, aunque allí actuaron muchísimos otros, entre otros el propio Chicho.

Coincidiendo con los jovenes arrogantes de la Movida se movía por el barrio gente de una generación anterior, intelectual, bohemia y variopinta, que se juntaba en el mencionado Aurora, pero también en el café Estar y en el Manuela de San Vicente Ferrer. Lo cuenta el escritor Enrique Páez en su blog:

“Un grupo de estudiosos sesudos, capitaneados por el catedrático de latín Agustín García Calvo, y entre los que estaban el escritor Rafael Sánchez Ferlosio, el filósofo Fernando Savater, el psicoanalista argentino Jorge Alemán (ex Grupo Cero), el poeta loco Leopoldo María Panero, y otros cuarenta asistentes más, nos reunimos durante tres años todos los miércoles por la tarde en una cafetería de Juan Bravo, luego en La Aurora (calle Andrés Borrego) y finalmente en el Manuela (Calle San Vicente Ferrer) para estudiar el origen de los deícticos en el castellano, y como consecuencia, la imposibilidad de conjugar el mundo del que se habla con el mundo en el que se habla. Tres años dándole a la pelota con ese tema. Con dos cojones”.

Precisamente, a la muerte de Chicho, en el año 2003, en el Manuela se le hizo un emotivo homenaje trenzado de versos y música que ha quedado grabado para la posteridad.

Recientemente Chicho, mil veces reivindicado pero nunca suficientemente conocido, ha sido adaptado por Fundación Robo, un proyecto musical que pretende reivindicar la música política. Nosotros pretendemos hoy reivindicar modestamente el paso por nuestros cafés de aquella generación de intelectuales atrevidos de las postrimerías del franquismo y la Transición.

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