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Cisma vecinal en el proceso participativo para reformar la Plaza de España

El edil de participación, Pablo Soto (dcha) junto a José Manuel Calvo (izda) | AYUNTAMIENTO DE MADRID

El edil de participación, Pablo Soto (dcha) junto a José Manuel Calvo (izda) | AYUNTAMIENTO DE MADRID

El primer proceso participativo del nuevo Ayuntamiento de Madrid, el de la reforma de la Plaza de España, está a punto de estallarle en la cara. Las organizaciones vecinales presentes en él han amenazado con un plantón general si no se modifican urgentemente sus términos, que a su juicio favorecen los intereses especulativos y colocan a los vecinos como meros “legitimadores” de un proceso que, en realidad, no cuenta con ellos.

Ahora Madrid anunció a bombo y platillo hace poco más de un mes la apertura de conversaciones con asociaciones vecinales, empresas, técnicos y grupos económicos para diseñar “las preguntas que se harían a los ciudadanos sobre las necesidades de Plaza de España”. Estas preguntas iban a ser votadas el pasado lunes, durante la última reunión mantenida por el Ayuntamiento con el grupo de trabajo formado por los colectivos citados. Las cuestiones aprobadas conformarán una encuesta que sería luego votada por los ciudadanos y que servirán para configurar las bases de un concurso internacional para la reforma de Plaza de España.

Pero lo que se encontró el Ayuntamiento este lunes fue un escrito firmado por la mayoría de asociaciones ciudadanas presentes en los grupos de trabajo en el que cuestionaban todo el proceso y se negaban a participar en él si el Ayuntamiento no introducía cambios. En el texto, de seis puntos, reprochan al Ayuntamiento la “celeridad” con la que acomete este proceso participativo, piden más información que justifique la reforma en la plaza, reprochan la participación en el proceso de actores “no neutrales” que quieren reformar la zona “en su propio beneficio” y advierten de que si el Consistorio pretende seguir “con la celeridad de este proceso”, esta “decisión política” tendrá “consecuencias”.

Los vecinos se quejan de que la mayoría de preguntas planteadas para la votación requieren de mayor análisis, discusión e, incluso, reformulación. Y apuntan que algunas de las cuestiones parecen formuladas directamente por las empresas constructoras con intereses en Plaza España, también presentes en los grupos de trabajo.

“Este proceso debería haber contado con más tiempo. Es un proyecto gigantesco, con muchas implicaciones. No se puede resolver en un mes, con las navidades de por medio”, explica a Somos Malasaña José María Villalobos, uno de los participantes en las mesas de trabajo a través de su organización, la plataforma Salvemos el Edificio España. Otras fuentes vecinales presentes en los grupos de trabajo hablan de cómo en ellos se hablaba sin rubor de los beneficios de la especulación para la ciudad, ante el silencio de algunos representantes municipales.

“Sentimos que nuestra presencia en el proceso puede ser utilizada por el Ayuntamiento para legitimar un proceso con el que no estamos de acuerdo, por eso nos plantamos”, detalla Villalobos sobre el escrito presentado.

“El área de Urbanismo parece dirigida desde la calle Génova”

Tanto Villalobos  como otros miembros de los grupos disidentes, entre los que se encuentran las asociaciones Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, Ecologistas en Acción, A Pie o Acibu (la organización vecinal de Malasaña) muestran sus reservas hacia el proceso, aunque valoran enormemente las aportaciones del edil de Participación, Pablo Soto. “Aparte de ser buena gente, sus intenciones son acertadas, pero parece que su capacidad de actuación está muy limitada”, apunta el representante de Salvemos el Edificio España.

Mucho más críticos son los vecinos con José Manuel Calvo, el responsable de Urbanismo y Desarrollo Sostenible, presente en algunas de las reuniones de forma efímera y con algunas polémicas recientes en su cartera. Le acusan de “continuista” con el gobierno anterior por sus planteamientos y por defender posturas muy alejadas de los ciudadanos y más cercanas a las empresas: “El área de Urbanismo parece dirigida desde la calle Génova”, llega a decir Villalobos.

En este punto, las asociaciones vecinales disidentes tienen hoy una reunión clave: será en el Ayuntamiento, de nuevo con Soto. En ella exigirán al Consistorio modificaciones en el proceso participativo, que en teoría acaba el jueves. Además, le piden más información sobre el desarrollo del proceso, más plazo para estudiarla y que el Ayuntamiento se implique más proponiendo algún modelo de plaza o de plan que sirva de arranque. Están por ver también, por otro lado, las consecuencias que tendrá sobre la zona el anuncio de que Wanda abandona el proyecto para el Edificio España.

De no recibir una respuesta satisfactoria, las organizaciones vecinales saldrán del proceso, por lo que el Ayuntamiento se quedaría solo con las empresas y técnicos en un proyecto en el que quería implicar, sobre todo, a la ciudadanía.

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