primer periódico hiperlocal en España | año VII | 11 de diciembre de 2016
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“En los comercios tradicionales late el alma de Madrid”

Carlos Osorio muestra su libro 'Tiendas de Madrid' | Foto: A.P.

Tres años recorriendo una a una las calles de Madrid en busca de comercios con carisma y encanto y muchas horas de archivos y bibliotecas han dado como resultado una pequeña joya llamada ‘Tiendas de Madrid’, un libro que con textos de Carlos Osorio y fotografías de Álvaro Benítez acaba de ver la luz.

Osorio reconoce haberse dejado la piel en este vasto proyecto. En total, en el libro se mencionan 500 tiendas -la mayoría de ellas situadas en el distrito Centro de la capital, pero también en Chamberí y Salamanca- que reúnen los suficientes elementos para ser consideradas tradicionales, con utilidad y con encanto. Del total, 164 son comercios con más de cien años y de dos centenares de ellos se cuenta su historia, anécdotas y productos más interesantes.

Guía útil del alma de Madrid

Museo del Pan Gallego, una de las más de 200 imágenes del libro | Foto: A. BENÍTEZ

“Hace tiempo descubrí que en esos locales añejos y entrañables latía con fuerza el alma de Madrid”, indica el autor, que a lo largo de 300 páginas ha elaborado un catálogo ameno y útil, estructurado por sectores, de este tipo de tiendas “donde de pequeños, a través de sus productos, hemos ido conociendo el mundo”.

Afirma Osorio que los comercios surgieron en torno a la Puerta del Sol y a la Plaza Mayor, que luego las tiendas punteras se instalaron en Gran Vía cuando hace 100 años ésta se abrió y que, posteriormente, estos establecimientos de lujo acabaron en el barrio de Salamanca. Hoy, el comercio tradicional sobrevive entre tremendas dificultades gracias a dos tipos de clientes: los tradicionales de toda la vida y los curiosos -nacionales y extranjeros- que buscan algo original. En el futuro, el negro nubarrón de la falta de ayudas públicas, así como el vencimiento de los contratos de renta antigua para los no propietarios, con la consecuente e inasumible revisión del alquiler que, en la práctica, equivale a cierres.

Aunque con una rentabilidad en entredicho, todas las tiendas que figuran en esta recopilación permanecen en activo, por lo que ‘Tiendas de Madrid’ “no es sólo una guía estética, sino útil”, en la que el lector puede encontrar desde dónde adquirir un quitamanchas infalible hasta dónde comprar un pan cocido a la antigua usanza, en horno de leña.

Retrato del comerciante madrileño

El luthier Fernando Solar en su taller de Malasaña | Foto: A. BENÍTEZ

“Los comerciantes son gente que sabe de su oficio y mucho de los barrios y de sus habitantes, sabe mucho de Madrid. Guardan el aprendizaje del trato con el cliente, que no es alguien que compra sino alguien a quien hay que ganarse. Uno de sus consejos no puede ser suplido por la mejor de las etiquetas explicativas de cómo usar un producto de venta en una gran superficie”, comenta Carlos Osorio a modo de elogio. Como aspecto negativo, Osorio apunta que a los pequeños comerciantes -la mayoría de la tiendas tradicionales permanecen en manos de una misma familia desde su creación- “sólo les interesan sus ventas, ni se organizan ni se conocen entre ellos y les falta visión política y social de su situación”, lo cual les deja a merced de los tiempos.

Este rasgo tremendamente individualista ha sido uno de los mayores obstáculos con los que se ha encontrado Osorio a la hora de sacar adelante su proyecto: “No veían que con mi trabajo estaba poniendo en valor el suyo. Hasta que no me gané su confianza, me veían como un estorbo; en un principio, todo lo que no sea un cliente que entra y compra no les interesa”.

Pese al riesgo evidente de que muchos pequeños comercios desaparezcan, Osorio quiere lanzar con su libro un mensaje optimista. “Las tiendas tradicionales están muy vivas y estoy convencido de que las que sobrevivan van a ser cada vez más valoradas, por escasas”.

Sin apoyo institucional

Proceso artesanal en una cerería | Foto: A. BENÍTEZ

Respecto al papel de la Administración en el futuro del comercio tradicional, Carlos Osorio es muy crítico. “En Madrid, los gobiernos de los últimos 25 años han hecho mucho daño. El único alcalde que lo ha apoyado ha sido Tierno Galván. Todos los demás lo han machacado con impuestos, imposiciones, falta de ayudas para la conservación de mobiliario protegido o permitiendo la apertura de establecimientos apoyados por multinacionales al lado de la pequeñas tiendas familiares.

“Hoy todo el mundo ve normal que la Administración ayude a conservar un edificio o una iglesia, ¿por qué no un comercio histórico que es también un bien cultural? ¿Por qué, como bien cultural, no se les exime de pagar el IBI, por ejemplo? Las placas conmemorativas que se entregan a los establecimientos centenarios -que es lo único que se hace- no son más que reconocimientos simbólicos. Sin apoyo institucional, mal asunto; además, si la Cámara de Comercio es la única que vela por sus intereses, que se echen a temblar”.

Curiosidades y anécdotas

Un libro como éste, por pura lógica, tiene que estar plagado de curiosidades. Así, el autor cuenta que el comercio más antiguo de Madrid es la Farmacia de la Reina Madre, en la calle Mayor, que data del s. XVI y que incluso conserva una receta de don Miguel de Cervantes.

Al preguntarle por sus establecimientos preferidos, Carlos Osorio, cita la Corsetería La Latina. En la calle Toledo y a punto de desaparecer, ostenta el récord Guinness de constructora del sujetador más grande del mundo. La Droguería Crespo (calle Desengaño), la mejor de España después de la reciente desaparición de la Droguería Orúe (calle Postas), es otro de sus comercios favoritos junto a la tienda de telas Zorrilla, en Serrano. Al mismo tiempo, apunta que Casa Crespo, la alpargatería de Divino Pastor que a punto está de cumplir 150 años, es la que mejor resume lo que era un comercio tradicional y popular, puesto que se mantiene como estaba en el s.XIX.

Los destacados en Malasaña

En el barrio, además de los ya destacados, Carlos Osorio señala con especial interés La Universitaria, la papelería más antigua de todo Madrid, situada en San Bernardo; el Horno de Montserrat (calle Montserrat), la tahona más antigua de la zona; el taller de Fernando Solar, en Divino Pastor con Monteleón, el único luthier de Malasaña; las Farmacias Deleuze (San Bernardo), Puerto (San Ildefonso), Cardona (Luna) y Juanse (San Vicente); y las platerías de Acuerdo 15 y Corredera de San Pablo 8, de finales del siglo XIX.

  • ‘Tiendas de Madrid’ está editado por Ediciones La Librería y puede encontrarse con facilidad en cualquier tienda de libros. Por internet puede adquirirse aquí.
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