primer periódico hiperlocal en España | año VII | 6 de diciembre de 2016
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Conde Duque, un caro contenedor de humo amenazado de privatización

El Conde Duque presenta, al menos, tres problemas graves. El primero de ellos es que aún no están disponibles la mayoría de los servicios que prestaba a los ciudadanos antes de que se acometieran unas obras de reforma integral del centro que han costado 70 millones de euros y que, en teoría, quedaron finiquitadas el pasado año. El segundo, según denuncian los alrededor de 150 trabajadores municipales de este centro cultural, es que sobre él pende la amenaza de una “privatización”. El tercero es que en las arcas del ayuntamiento no hay dinero.

Protesta de funcionarios de Conde Duque el pasado viernes | Foto: Somos Malasaña

Hoy lunes, por una u otra razón, la Biblioteca Histórica es el único servicio abierto al público en los más de 60.000 metros cuadrados con los que cuenta este gigantesco contenedor cultural. Además, pueden visitarse dos exposiciones que se abrieron el pasado mes de marzo y que no serán renovadas, como mínimo, hasta septiembre.

Mientras, la Hemeroteca Municipal, el Archivo de la Villa y Espacio Memoria de Madrid están cerrados a la espera de que se resuelva el problema de la carcoma hallada en febrero en parte de los recién colocados suelos de estos espacios; la Biblioteca Víctor Espinós -también afectada por la plaga y que reúne los fondos de las antiguas Bibliotecas Musical y Central- aguarda a que se le asigne personal suficiente para comenzar a funcionar; las nuevas salas del Museo de Arte Contemporáneo permanecen clausuradas y vacías sine die; y las salas de ensayo no pueden utilizarse también por falta de personal.

El fantasma de la privatización

Todos los viernes, los funcionarios, vestidos de negro, escenifican su malestar | Foto: Somos Malasaña

Desde que en 1983 el antiguo cuartel comenzara  a ejercer paulatinamente de centro cultural, la gestión de sus distintos servicios ha estado en manos de funcionarios del ayuntamiento, los mismos que hoy denuncian el proceso de “privatización encubierta que amenaza Conde Duque”. “Si el centro cultural se acaba privatizando los madrileños tendremos que pagar hasta por sacar libros de la biblioteca y el inmenso patrimonio cultural que sus distintas instituciones albergan correrá peligro”, advierten.

Para los funcionarios, el lobo de esta historia se llama  MACSA (Madrid Arte y Cultura S.A  ), la empresa pública que poco a poco va asumiendo competencias del Área de las Artes y que, según lo publicado por el diario El País, “ya gestiona 36 de los 115 millones de euros del presupuesto cultural municipal y gran parte de sus actividades”. Creada por la anterior delegada de las Artes, Alicia Moreno, y por el exalcalde Gallardón, esta sociedad anónima tiene como objetivo, sobre el papel, lograr una mayor claridad y agilidad en la gestión de programas y actividades culturales y artísticas en Madrid. Sus detractores argumentan que, en realidad, es “una máquina de hacer dinero con la cultura madrileña, que dejará de ser algo público y gratuito”

Cibeles, los teatros Español y Fernán-Gómez, Matadero y el Circo Price son espacios municipales que ya están totalmente bajo el control de MACSA. En Conde Duque, donde desembarcó haciéndose cargo de la oferta cultural viva del recuperado Patio Sur, hay rumores de que podría hacerse cargo en breve de los espacios expositivos, antes de avanzar y quedarse con la totalidad de los servicios históricos del centro.

“Lo llamen como lo llamen, es una auténtica privatización de la gestión de lo público lo que está sucediendo. A los trabajadores municipales que hasta ahora se han encargado de realizar las tareas que quedan en manos de MACSA se les ofrece renunciar a sus puestos fijos, e integrarse en esta empresa, o ser desplazados a cualquier otro destino”, denuncian los empleados de Conde Duque, que desde hace dos viernes muestran su malestar con concentraciones reivindicativas semanales, entre las 11:30 y las 12 horas,  ante la puerta principal del centro cultural.

Se manifiestan contra los recortes del ayuntamiento y en defensa de los servicios públicos, al tiempo que denuncian la “megalómana obra” que se ha llevado a cabo en el cuartel -“innecesaria y chapucera”- y la falta de actividad cultural del centro.

La “chapuza” de unas obras millonarias y “estéticas”

Nuevas instalaciones del centro cultural | Foto: Ayto. de Madrid

Sobre la obra, los trabajadores de cada una de las instituciones que tienen su sede en el Conde Duque coinciden en señalar que una reforma integral del espacio como la que se ha acometido era innecesaria. “Hubiera bastado con haber recuperado el Patio Sur, que era el que se encontraba sin uso en el antiguo cuartel y emplear el resto del dinero en mejorar los servicios y en la adecuada conservación y digitalización del inmenso patrimonio cultural que alberga el espacio”, comentan.

Según los funcionarios, las obras se han planificado y ejecutado de forma “chapucera”. La aparición de carcoma en tablillas de madera del nuevo suelo y la polémica en torno al tratamiento adecuado para combatirla es lo que ha llegado a la opinión pública pero hay muchas más quejas sobre el resultado final. El inadecuado sistema de climatización del centro es una de las más recurrentes y graves, mientras que hay detalles que rayan en lo ridículo al consultar el listado completo de imperfecciones recopiladas por los trabajadores del centro, al que ha tenido acceso este periódico.

También existen quejas tanto sobre el nuevo mobiliario con el que se han equipado las distintas dependencias como sobre la ubicación misma de ciertos mostradores de atención al público y depósitos de documentos. Durante las obras, “en ningún momento se tomó en consideración la opinión técnica y experimentada de los directores de las distintas instituciones que habitaban Conde Duque en aras de una mejor funcionalidad del proyecto”, aseguran.

De hecho, los funcionarios denuncian que en toda la remodelación lo que ha prevalecido es la estética del espacio, la misma quizá que ha hecho desparecer el enfoscado exterior de las paredes de todo este edificio de principios del siglo XVIII (recuperado en los años 80) para dejar a la vista un ladrillo que le da más aspecto decimonónico, la que ha sustituido y agrandado todas las innumerables ventanas del espacio, la que ha llevado a cambiar las tejas del techado por el zinc; la que ahora no permite que se coloquen carteles informativos en las paredes, ni se cuelguen cuadros, ni haya plantas que humanicen el recinto…

¿Falta de proyecto cultural?

El centro cultural antes de la remodelación

Conde Duque es, hoy por hoy, un megalómano contenedor de humo.  Lo dicen sus trabajadores, los partidos políticos de la oposición y  el mismo ayuntamiento lo reconoció tácitamente cuando el pasado abril nombró a Juan José Herrera de la Muela nuevo gestor cultural del centro (cargo de designación política incorporado a MACSA) con la misión de dotarlo de actividad.

Según dijo el Coordinador General de Las Artes, Timothy Chapman, en la Comisión Permanente Ordinaria de Las Artes del pasado marzo, “el proyecto cultural del Conde Duque está perfectamente definido y que el mandato del ayuntamiento es poner en acción y en valor todas las inversiones realizadas en el centro”. Sin embargo, reconoce: “El reto que tenemos es cómo hacerlo”. En otras palabras, no hay dinero y no se sabe cuándo lo habrá.

La concejala socialista Ana García D’Atri ha criticado que mientras que para Conde Duque no hay dinero, sí que lo ha habido, sin embargo, para el llamado CentroCentro de Cibeles, en manos de MACSA. ¿Se está discriminando a Conde Duque? Los funcionarios de este centro responden con un rotundo sí. Según ellos, el recorte presupuestario sufrido por el cuartel es la forma más sencilla de hacer ver a la ciudadanía que éste no funciona y que, por lo tanto, es hora de encargarle la gestión a la empresa pública.

Vecinos y comerciantes

En un barrio como el de Universidad, donde las carencias de espacios dotacionales son especialmente patentes, la inactividad de Conde Duque es especialmente dolorosa. La asociación de vecinos ACIBU se une a la denuncia de que el actual centro cultural no está dando el servicio adecuado ni a quienes viven en los alrededores ni a los madrileños en general y, según manifiesta su presidenta, Isabel Rodríguez, apoya las reivindicaciones y protestas de los funcionarios adscritos a este centro. Cree también que la amenaza de privatización del espacio que denuncian los trabajadores públicos es real y que los ciudadanos no pueden estar más tiempo sin saber, por ejemplo, cuándo abrirá la gran biblioteca pública de más de 5.000 metros cuadrados que ya debería estar en funcionamiento desde hace casi un año, según anunciaron en su día los responsables municipales.

Uno de los daños colaterales de la baja actividad que registra lo que debería ser un “poderoso motor cultural” de la ciudad, según se definía en el programa electoral del PP, lo están sufriendo los comercios cercanos al mismo. Restaurantes, bares y tiendas de todo tipo acusan en sus balances la falta de público del centro. “No hay una asociación de comerciantes en la zona que lo denuncie, pero debíamos hacer algo para que se sepa que nos están machacando”, apunta un tabernero de un conocido local de la calle del Limón.

Antiguamente, la celebración de los conciertos veraniegos que se celebraban en el Conde Duque eran una buena oportunidad de negocio para los pequeños comerciantes. Estos días se está montando un escenario en el Patio Sur del recinto. Previsiblemente, volverá la música. Sin embargo, todo apunta a que en el mismo espacio se colocará una terraza, que será la que realmente haga caja. Los hilos organizativos, cómo no, los moverá MACSA.

  • Iniciamos en Somos Malasaña una serie de artículos en los que entraremos en detalle sobre el estado en el que se encuentran los servicios históricos que desde hace años acoge el Conde Duque. Sabremos por qué no abre aún el Museo de Arte Contemporáneo, qué sucede en los depósitos de los archivos históricos, cuánto se ha encarecido para los investigadores las consultas en la Hemeroteca, cómo ha sufrido con las obras el patrimonio cultural del centro, las pegas que tiene la nueva biblioteca Víctor Espinós… También trataremos de romper el silencio institucional que denuncian los funcionarios con la publicación de una entrevista que nos ha prometido el Coordinador General de Las Artes, etc, etc…
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