primer periódico hiperlocal en España | año VII | 7 de diciembre de 2016
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Cuando “Las Vainicas” vencieron la timidez en los escenarios de Malasaña

vainica-doble_72Ha muerto Gloria Van Aerssen, la mitad de Vainica Doble que nos quedaba. Gloria Van Aerssen y Carmen Santoja; Carmen Santoja y Gloria Van Aerssen. Santa dualidad del pop español. Gloria ha muerto con 83 años en Cercedilla, pueblo de la sierra de Guadarrama, que fue protagonista de alguna canción. Desde hace quince años le faltaba la voz de Mari Carmen, con la que tantas veces había empastado la suya en fraseados corales, a caballo entre la música barroca y la psicodelia.

Pudieron haber sido Las alegres comadres de Aravaca, Pastel de fresa, Pastel de manzana, Helado de…y un sinfín de nombres que imaginaban en casa de un amigo, el cineasta Iván Zulueta, mientras grababan su primer single, La Bruja (1970). Llegaron a las labores y fueron Vainica Doble.

Antes se habían ganado la vida interviniendo en algunos programas de televisión, y habían compuesto canciones para diversos grupos, así como sintonías para Jaime de Armiñan en TVE  o para la película Un, dos, tres al escondite inglés, de Zulueta. Durante aquellos años Carmen también tocó la guitarra y el piano entre los bastidores del Teatro Lara en un par de obras de Adolfo Marsillach.

Una constante durante toda la carrera musical de Vainica Doble fue la escasez de actuaciones en público: sus conciertos a lo largo de tres décadas pueden contarse con los dedos de las manos. Les gustaba componer –nunca dejaron de hacerlo para otros artistas- pero no el show. Divina timidez irónica y rebelde.

Imágenes del trabajo sobre el dúo de Julio Pollino Tamayo

Imágenes del trabajo sobre el dúo de Julio Pollino Tamayo

El debut frente al público de Vainica Doble se produjo en la sala Morocco en el año 1973. La sala de la calle Marqués de Leganés era entonces un cabaret de público bien distinto al de la actual discoteca, cuya mágica arquitectura conserva en parte, sin embargo. Aunque el escenario fue casual, las crónicas de la época inciden en que resultó un atrezzo deliciosamente decadente, perfecto para la magia atemporal de las Vainicas. Esto es lo que escribió años después José Manuel Caballero Bonald sobre aquella actuación, según recoge Julio Pollino Tamayo en su trabajo sobre el dúo:

A las Vainica Doble las oí cantar por primera vez hace unos ocho o nueve años, en un
cabaret llamado Morocco, por los alrededores de la calla de San Bernardo. El recital
lo había organizado un viejo amigo –Antonio Gades- y aquello estaba lleno de viejos
amigos: una parroquia de lo más desacostumbrada. Morocco debió abrirse con toda
probabilidad en los años 40, para solaz de sindicalistas verticales. Se podía adivinar
que por allí habían pasado muchos jerarcas de provincias. La furtiva decoración
moruna debía estimularles el apetito carnal y el consumo del coñac con sifón.

Lo de Antonio Gades gue una idea magnífica: ningún escenario más propicio para la
práctica del contraste. Los temas más frecuentados por Gloria y Mari Carmen
encontraban en Morocco como un contrapunto encantador, a medio camino entre la
promiscuidad más edificante y la más patética y divertida nostalgia. O sea, que las
Vainica me dejaron absolutamente convencido.

Poco después de escribir estas palabras Bonald, reaparecerían las Vainicas en los escenarios. Era ya 1980 y había un nuevo público. Una generación que–sin éxito masivo, por lo bajini por vocación, como siempre – las adoptaría como referente. Para algunos de los mejores compositores de pop de aquellos años Carmen y Gloria fueron influencias tocantes en la mitomanía. Hablamos de Carlos Berlanga y de Fernando Márquez “El Zurdo”, que incluso  escribió un libro sobre ellas. Los nuevaoleros pudieron verlas ese año en el Colegio Mayor San Juan Evangelista (el Johnny) y luego, el 24 de abril, en el mítico Teatro Martín, donde la fauna habitual de la Malasaña de la Movida coreó himnos como Caramelo de limón o Habaneras del primer amor.

En julio de 2015 una nueva generación de malasañeros se reunió en la Sala Sirocco para rendir homenaje a Vainica Doble. Allí estuvieron compañeros y grupos que recibieron su maestría: Parade, Pauline En La Playa, El Zurdo y Kiki D’Akí, Sagrado Corazón de Jesús y San Francisco. Nunca gustaron de tocar en público pero el público las adoraba. Sus melodías son, ya por siempre, sintonía del buen gusto, y quien esto escribe, esta noche volverá a mecer al más pequeño canturreando aquello de “Duerme, mi bien, /mi dulce bebé, /pequeño corazoncito, /mamá te va a hacer /un postre de miel /con fresas y merenguito…”

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