primer periódico hiperlocal en España | año VII | 30 de septiembre de 2016
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Cuatro proyectos locos que pudieron dar la vuelta a la Gran Vía

El martes 22 de septiembre, con motivo del Día Europeo sin Coches, hemos podido vivir la experiencia de usurpar como peatones el lugar que habitualmente ocupan los automóviles en la Gran Vía. La medida, excepcional, viene a traer a la primera plana un problema y una reivindicación: el volumen excesivo de coches en el Centro de la ciudad y la necesidad de reconquistar las calles para los peatones.

A lo largo de los años han sido muchas las ocurrencias que han querido solucionar los problemas de tráfico de la ciudad, para lo que habrían desfigurado, de haberse llevado a término, la Gran Vía y sus alrededores tal y como los conocemos.

Los coches sobre nuestras cabezas

Aunque hoy nos pueda parecer increíble, a la altura de 1928, apenas acabada la Gran Vía, ya había a quien le parecía que en el centro de Madrid sobraban coches. Este es el año en el que el ingeniero de caminos José Paz Maroto elaboró una propuesta que hoy puede parecer asombrosa. Poco antes, en 1926, se había instaurado la circulación de sentido único en diversas calles del centro. Sin embargo, sólo dos años después, el problema persistía en Alcalá, Gran Vía, y otras vías. El proyecto desechaba la apertura de nuevas calles por los costes de las expropiaciones, y el establecimiento de vías subterráneas por la complejidad de las obras. Como veremos, avanzando los años estas ideas no le parecerían tan locas a otros planificadores urbanos.

gran via

La solución propuesta fue la de establecer un piso elevado en el carril central de algunas de las grandes vías de la ciudad. La vía arrancaría con una rampa en Cibeles, recorrería Recoletos, el Paseo del Prado, Sevilla la Puerta del Sol…Por encima de nuestras cabezas irían los tranvías y los coches en los dos sentidos. En la Gran Vía la vía tendría 10.6 m. de ancho “capaz para cuatro vías”. Las calzadas quedarían para los peatones y para el pequeño tráfico (un 20 % según se estimaba).

Una ciudad subterránea bajo la Gran Vía

 Juan de Arespacochaga Felipe


Juan de Arespacochaga Felipe

En el Madrid en reconstrucción de los años cuarenta el ingeniero vizcaino Juan de Arespacochaga y Felipe–del País Vasco es de donde venían casi todos los ingenieros estos años- propuso crear una ciudad subterránea en el centro de Madrid, debajo de la Gran Vía (entonces José Antonio). La avenida subterránea sería solamente la primera de un sistema intrincado de avenidas que transcurrirían a diez metros bajo tierra, y que conformarían una auténtica ciudad subterránea.

Las avenidas subterráneas de Arespacochaga irían convenientemente acompañadas de locales de ocio, comercios y mobiliario urbano.

Arespacochaga y de Felipe, después de una larga carrera como funcionario del Régimen, fue nombrado en 1976 alcalde de Madrid, y acabaría su carrera política como senador por Alianza Popular. La ciudad subterránea del primer franquismo ha quedado como un proyecto inacabado del miedo posbélico que venía a sumarse a la leyenda de Madrid como ciudad surcada de túneles ignotos.

Otra Gran Vía… sobre Malasaña

Proyecto de la Gran Diagonal |URBI ET ORBE EN URBANITY.ES

Proyecto de la Gran Diagonal |URBI ET ORBE EN URBANITY.ES

¿Imaginan una gran avenida que conectara Plaza de España con Alonso Martinez flanqueada por grandes edificios? Para imaginarlo han de eliminar mentalmente cientos de edificios, algunos de gran valor histórico. Pues esto es exactamente lo que se pretendía hacer con el megalómano proyecto llamado  Gran Vía Diagonal.

La idea surge en los cincuenta y bajo su auspicio se expropió a cientos de vecinos del barrio. Con la excusa de la congestión y de la caducidad de los materiales constructivos del caserío del centro–idéntico a lo que hoy se esgrime para derribar el Edificio España- se quería borrar del mapa un barrio histórico y construir uno nuevo (45 manzanas) más acorde con las espectativas de las nuevas clases medias afines al franquismo. Andando los años, el proyecto prosiguió, rebautizado como Plan Malasaña, y sólo pudo ser derrocado por la lucha vecinal y la llegada de los primeros ayuntamientos democráticos.

Un jardín sobre la Gran Vía

jardin

El año 2009, con motivo del centenario de la Gran Vía, la Asociación de Amigos de la Gran Vía le puso a Gallardón sobre la mesa un proyecto que, conocidas sus querencias por los grandes proyectos que precisaban de tuneladora, le debió poner los dientes largos. Se trataba –una vez más- de un túnel a 25 metros bajo tierra, desde el que se accedería a los 3.000 aparcamientos que pagarían la infraestructura. Para la cáscara de la nueva Gran Vía se proponía un gran jardín peatonal que, incluso, fue dibujado por el arquitecto Miguel Oriol.

* El primero de los proyectos lo conocimos a través de un hilo de twitter

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