primer periódico hiperlocal en España | año VII | 2 de diciembre de 2016
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‘Discotheque’, otro milagro del teatro de pequeño formato

Darío, Tusti, Jennifer y Javier, actores de 'Discotheque' | Foto: A.P

Lo ha vuelto a hacer. El dramaturgo, director y actor Darío Cortés, vecino del barrio, ha vuelto a reunir a un puñado de cómplices para, en forma de cooperativa, levantar otro proyecto a priori imposible. “Teatro a pulmón”, lo llama él. Animado por la buena acogida que recibió ‘Desmesura’, su montaje anterior, repite fórmula con ‘Discotheque’. Fórmula del yo me lo guiso yo me lo como, autogestión pura y dura. Todo el mundo hace de todo en las tablas alternativas en las que se mueven y juntos, a remar hacia una meta común. Ensayos en su propia casa, vestuario a cuenta de cada cual, escenografía artesana e ilusión de serie.

Nos reunimos con Darío en el Lolina Café de Espíritu Santo para hablar de la obra que estrenan este domingo. Acude acompañado por Javier Arroyo, Jennifer Reina y Tusti de las Heras, el trío de actores que junto a él mismo completan el reparto de la obra. Dos de ellos son también vecinos de Malasaña.

En la Escalera de Jacob, sala de Lavapiés, tienen reservados los domingos del mes de febrero para la obra que se traen entre manos. Mejorada, ‘Discoteque’ (2010) es una revisión de un proyecto ya estrenado hace dos años.

Circuito alternativo

“El 50% de la taquilla es para el local, el otro 50% para los responsables de la obra”, comenta Darío al hablar de cómo se suele funcionar en las escasas salas alternativas de teatro que hay en Madrid.  “Además, a los montajes seleccionados por estos espacios no se les suele programar, de entrada, más de cuatro representaciones a lo largo de un mes. Luego, dependiendo de cómo hayan funcionado y de si hay fechas disponibles, la cosa se puede prorrogar”.

“Cuando trabajo en una superproducción me va muy bien económicamente pero no tengo tiempo para hacer cosas que me llenan y me gustan. Sin embargo, en el momento que decido hacer algo que me gusta, me muero de hambre, así de equilibrada es mi vida”. Quien habla es Javier, Jota, habitual en los musicales de Gran Vía y que ilustra muy elocuentemente las dificultades con las que se enfrentan este tipo de empresas.

Sin embargo, tanto él como Darío, Jennifer y Tusti tienen fe en ‘Discoteque’ y hablan, incluso, de iniciar una gira por Latinoamérica y quizá también por Europa del Este, aprovechando los contactos de unos y de otros.

Los intérpretes de 'Discotheque', vestidos para actuar

Los intérpretes de la obra, vestidos para actuar

Risas y amargura

Según su autor, ‘Discotheque’ “transcurre en España entre 1976 y 1978 hacia el final de la dictadura, cuando los cuatro animadores de discoteca más reconocidos en el mundillo underground nocturno de Madrid comparten shows e intimidad de los ensayos contraponiendo la evasión discotequera con el agitado panorama social de finales de los 70.”

“La provocación de la época, las modas, los bailes, los excesos –drogas, sexo- y la música son el lienzo sobre el que se pinta esta historia. Pero tal vez lo más importante sea que la ambición y la decadencia de sus protagonistas pone al límite sus miserias personales, llevándolos a un absurdo malentendido”, indica Cortés. “‘Discotheque’ te entra por la comedia como un puñal que al sacarlo deja un sabor amargo”.

“Habla de las carencias y necesidades del ser humano, de los problemas de relación de un grupo, de la falta de entendimiento”, asegura Jennifer Reina, quien elogia la importancia del texto en la obra. “La mayor parte del tiempo se encuentra el actor desnudo en el escenario, sin nada más entre el espectador y él que lo que está diciendo”.

Por su parte, Tusti de las Heras destaca que lo que la enamora de la obra es que en todo momento el autor trata de “quitarle solemnidad a los temas importantes que aborda. Hay comedia sobre un trasfondo dramático y grave”. “Sí, hay mucha risa, pero luego te quedas parado y dices ‘no tiene ninguna gracia lo que ha pasado aquí’”, apuntilla Jennifer.

Otro aspecto que los cuatro protagonistas de la obra coinciden en destacar es lo fácilmente que el público empatiza con los personajes. “El espectador se pasa la función diciendo ‘jo, es verdad’”, aseguran. A este aspecto ayuda muy mucho la estructura narrativa del montaje, que transcurre a través de ‘flash-back’ muy cinematográficos que permiten acompañar la trayectoria vital de cada personaje y cuya resolución en escena guardan con celo.

Números musicales

En las transiciones y los respiros de intensidad dramática, música disco, perfomances coreográficas, con el vistoso vestuario (la mayor parte del mismo hallado en el Templo de Susu de la calle Espíritu Santo) que se marcaban en los años 70 los animadores de discoteca, precursores de los y las gogós.

Disfrutar de un personaje es muy distinto que interpretar un personaje. Supongo que será porque también lo soy, pero yo escribo para que disfruten los actores y eso creo que en el resultado final del trabajo se nota”, asegura como punto y finala nuestra conversación Darío, ante el sonriente visto bueno de Jota, Jennifer y Tusti.
Elenco:
Javier Arroyo (Tom)
Dario Cortés (Luigi)
Jennifer Reina (Susan)
Tusti de las Heras (Marlene)

Ficha Técnica
Diseño Coreográfico: Jota
Asistencia de Dirección: Julio Mascaraque
Asistencia Técnica y Artística: Anouk Cerqueira
Producción y Difusión: Marta Rey

Dramaturgia y Dirección: Darío Cortés

Dónde: La Escalera de Jacob, calle Lavapiés 11
Cuándo: Todos los domingos de febrero, a las 22:15 horas
Cuánto: De 5 € a 10 €

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