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El cine-playa del Conde Duque reflota después de capear la galerna inicial

Proyección de 'Into the Woods' en The Urban Beach | CONDE DUQUE

Proyección de ‘Into the Woods’ en The Urban Beach | CONDE DUQUE

En 2014 se estrenó por primera vez el formato de cine de verano en el Conde Duque. El sitio era perfecto: el patio sur de un centro cultural que intentaba -aún intenta- llenar de contenido sus miles de metros cuadrados. La propuesta convenció al público, que acudió en masa a las proyecciones de películas al raso, en un complejo -El Cuartel- que se encargó de instalar Callao City Lights, empresa responsable de los cines del entorno de la plaza Callao. Sin embargo, las críticas hacia la terraza de verano que se montó en el patio central fueron igual de intensas que las alabanzas al cine. Los comercios locales levantaron la voz en Somos Malasaña contra la propuesta hostelera, al igual que los amantes de las plantas ante el arboricidio que se cometió en el lugar al intentar instalar plantas en un lugar poco propiciio.

Este año Madrid Destino, empresa municipal que gestiona los espacios del Conde Duque, encargó el cine de verano a un veterano empresario de la zona, Germán Hughes, gerente del Café de la Palma, que se unió a la empresa de eventos Sondeagua para crear The Urban Beach, una playa urbana con terraza y cine que seguiría el modelo implantado el año anterior, con algunos cambios en programación de películas y a la hora de crear los espacios.

La aventura no empezó bien. El día del estreno -viernes 10 de julio-  se tuvo que retrasar una hora la proyección del documental sobre Amy Whitehouse por un corte de luz ajeno a la organización. El martes siguiente, un sobrecalentamiento en el proyector debido a las altas temperaturas dejó a medias la proyección de Tiburón, con el enfado adicional del público y devolución del importe de las entradas (aquí, uno de nuestros lectores, Juan, explica su punto de vista sobre lo que pasó).

El último incidente sufrido por el cine de verano fue esta misma semana, cuando el Ayuntamiento sugirió a los organizadores que retiraran la playa de arena que daba nombre a la instalación. El motivo: la posibilidad de filtraciones de agua en el caso de tormenta en las instalaciones del Conde Duque, pese a que la playa se había colocado en condiciones de legalidad y respetando la normativa. Una explanada de césped artificial sustituyó la arena justo un día antes de que cayera una enorme tormenta sobre el lugar.

“La protección del centro cultural y de sus bienes es lo primero”, explica a Somos Malasaña el creador de The Urban Beach, Germán Hughes, que no quería que la playa propiciara incidentes como el del deterioro de cientos de libros del archivo histórico municipal, como sucedió en junio. “Aunque ha sido un marrón para nosotros, porque tuvimos que instalar y desinstalar una playa en tiempo récord, pese a tener los permisos en regla”, se lamenta.

Tres llenos y alguna crítica

Solventadas las dificultades iniciales, el cine de verano ha ido cogiendo fuerza y ya puede presumir de tres llenos en sus dos primeras semanas de apertura. Precisamente uno de ellos, el que se produjo durante la proyección de la comedia Ahora o nunca fue el que más quejas provocó entre los lectores, que se quejaron de que no pudieron introducir comida ni bebida al recinto, productos que luego, en el interior, eran complicados de conseguir por las largas colas de espera.

Aspecto de la terraza anexa al cine | THE URBAN BEACH

Aspecto de la terraza anexa al cine | THE URBAN BEACH

Otros como Álvaro se preguntaban sobre la necesidad de añadir la terraza al cine de verano: “¿Es necesario hacer una terraza de todo? ¿También del Conde Duque? A veces parece que no hay otra forma de pasárnoslo bien si no es de cañas”, aseguraba.

Sin embargo, muchos comentarios valoran la existencia de un cine de verano habitual -el segundo, contando el del solar de Antonio Grilo los jueves– y restan importancia a los pequeños inconvenientes: “A mí me encanta, aunque es verdad que es carete el cine, pero la terraza me parece chulísima”, apunta Elena, quien califica de “absurdamente caros” los precios de las bebidas en la terraza.

El promotor del evento, Germán Hughes, con amplia experiencia en este campo, defiende los costes en terraza: “Hay cinco niveles de precios en las cervezas y puedes pasarte horas en las tumbonas con una consumición, sin problemas”, explica antes de señalar a Somos Malasaña que los precios de terraza y cine tienen que ser sostenibles para poder pagar el salario de las 47 personas contratadas durante este verano, además del alquiler del espacio a Madrid Destino, de los equipos para las proyecciones y de los derechos a las distribuidoras de las películas.

Entre los puntos que han mejorado la oferta del pasado año figuran el espacio verde -que antes ocupaba la playa- en el que niños y vecinos se colocan sin necesidad de consumir en las terrazas, además de los bancos públicos instalados en una parte del patio. Bancos que se han convertido en elementos en peligro de extinción en el resto del barrio.

Lo que viene: karaoke, cine mudo con música en directo…

Pasados los problemas iniciales, The Urban Beach prepara su cartelera de agosto con algunas novedades como la proyección de películas mudas visionadas al estilo antiguo, con música en directo. Por su pantalla veremos, por ejemplo, al genial Buster Keaton o a clásicos del cine como El acorazado Potemkin.

Además, este viernes se inaugura con El otro lado de la cama las sesiones de Sing Alone con actuaciones simultáneas a la proyección de la película. Y la organización ha reservado cien cervezas gratis a los que acudan a la proyección en pijama.

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