primer periódico hiperlocal en España | año VII | 3 de diciembre de 2016
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“El éxito de un museo radica en saber acercarse a la gente”

Begoña Torres, directora del Museo Nacional del Romanticismo | Foto: A. P

Begoña Torres, directora del Museo Nacional del Romanticismo | Foto: A. P

Con motivo de la apertura del nuevo Museo Nacional del Romanticismo habíamos escuchado decir a su directora, Begoña Torres, que este edificio de la calle San Mateo pretendía ser “un punto de referencia para el barrio“. Qué quería decir con estas palabras es algo que no teníamos demasiado claro.

El hecho de que hubiéramos sido incluidos en la relación de medios de comunicación convocados para la gran presentación ante la prensa del 3 de diciembre nos podía hacer sospechar que sí, que era cierto que se quería contar realmente con quienes viven en el entorno del museo. Nuestras sospechas han sido totalmente confirmadas después de entrevistarnos con Torres, quien no duda en afirmar que “el éxito de un museo radica en saber acercarse a la gente“.

SM -¿Nueve años cerrado por reforma no es demasiado tiempo?

BT -Éste era un museo minoritario, anticuado, incluso obsoleto me atrevaría a decir, que ha experimentado un cambio total. No ha sido una resurección del antiguo museo sino que es una reinvención del mismo. Al tiempo que se ha llevado a cabo la reestructuración del edificio se ha realizado todo un intenso trabajo de catalogación, recuperación y transformación, que ha dado como resultado un espacio de servicio más público. La tardanza con las obras ha tenido que ver con la falta de dinero y quizá también con algo de falta de interés. Ha sido laborioso convencer a las autoridades de que apostaran por el concepto de este nuevo museo pero finalmente, y desde no hace mucho tiempo, lo han hecho. Además, hemos sido rebautizados como ‘museo nacional’, lo cual implica pasar a jugar en la primera división de los museos.

-¿Qué va a suponer para el barrio la apertura del museo?

– El museo consta de una colección permanente muy rigurosa y seria sobre la vida en el Romanticismo pero surge con otra faceta totalmente nueva que es la de las actividades. Con ellas se hace moderno y ahí es donde el barrio podrá beneficiarse de las exposiciones temporales de todo tipo que vamos a hacer, los talleres infantiles, cuentacuentos, actividades familiares, explicaciones sobre piezas concretas de la colección, visitas teatralizadas, lecturas, conferencias, recitales y tertulias literarias.

-Ha dicho usted que pretende que sea un “espacio para todo el mundo”.

– El museo tiene ya sus adeptos, un público por lo general muy culto. Lo que deseamos es llegar también a otro tipo de audiencia, buscar a los jóvenes. Ahora que lo gótico está tan de moda, y más en este barrio, vamos a organizar charlas sobre literatura y cómics góticos, talleres de costumización de ropa; nos ocuparemos también de la literatura fantástica, que tiene también mucho que ver con el Romanticismo. Explicaremos a todos esos jóvenes de dónde vienen sus señas de indentidad. A eso me refiero con hacer un espacio para todo el mundo. Además, cuando en unos meses abramos nuestra tienda y nuestro salón de té invitaremos a que la gente entre también en el museo a charlar, que recupere esa tradición tan bonita de la tertulia ante un café, que venga a leer un libro -tendremos una librería de referencia con autores del siglo XIX- mientras disfruta del jardín interior de la casa.

-¿Cómo ha sido recibida en el barrio la reapertura del museo?

– El recibimiento ha sido espectacular, tanto por parte del público como de los comercios de la zona. De hecho, en enero haremos una jornada de puertas abiertas para los comeciantes -para el público en general ya se hizo- para agradecerles su bienvenida. Había interés y expectación incluso antes de que trascendiera nada de lo que estábamos haciendo. El museo, pese a estar como estaba, era muy querido por toda la gente del barrio y por la de todo Madrid. Muchos vecinos me han llegado a comentar que lo sentían como algo suyo. Estamos seguros de que entre todos vamos a organizar una oferta cultural potente en la zona, ya estamos en conversaciones con el Museo de Historia, cuyas obras están acabando, para organizar muestras y actividades conjuntas. Eso lo sabe la gente del barrio y lo agradece.

-Hay colas desde el mismo día de reapertura…

– Este pasado fin de semana 6.500 personas nos visitaron y hubo colas de hasta dos horas y media, lo cual quiere decir que seguro que se acercarían el doble de personas que no entraron al final porque ante el panorama optarían por marcharse a tomar una caña y volver otro día. Incluso los días entre semana, por las mañanas, hay colas. Además, ya tenemos más de 200 peticiones de grupos para venir a visitarlo. Nos van a faltar días, no sé cómo lo vamos a hacer.

-¿Espera mantener esta misma expectación una vez que pase la novedad?

– Una visita al museo deja muchos interrogantes, muchas puertas abiertas. A la gente le gusta que se le explique las cosas y ni mucho menos te acabas el museo en un día. Simplemente, curioseando en la última sala, la de interactivos, puedes pasarte una mañana entera sólo aprovechando una mínima parte de lo que ofrece. Si a eso le sumamos las actividades puntuales que vamos a realizar, confiamos que como referente cultural se visite asiduamente. Además, la gente puede hacerse amiga del museo por 50€ anuales, lo que le da acceso gratuito cualquier día, preferencia para actos puntuales y l aoportunidad de hacer de ésta su casa.

-¿Por qué se instaló inicialmente el Museo Romántico en este barrio?

– Fue todo por la obstinación del Marqués de la Vega-Inclán, que a pesar de su título era pobre, pero una persona muy interesada por el arte. Quiso abrir un museo del Romanticismo en un barrio antiguo de la ciudad. Primero se fijó en el edificio del antiguo hospicio, lo que es hoy el Museo de Historia, y al fracasar en su intento buscó una alternativa en los alrededores del mismo. Así llegó a esta casa. La idea fue apoyada por intelectuales de la época, destacando el apoyo de Ortega y Gasset, pero no lo tuvo fácil. El siglo XIX era una época denostada en España, el reinado de Isabel II. Sin embargo, el Romanticismo significó una nueva forma de ver la vida, la irrupción de la modernidad, no en vano se le puede considerar el germen ideológico de las vanguardias.

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