primer periódico hiperlocal español | año VIII | 25 de julio de 2017

Relato del primer mercado con techo de Madrid: así se compraba en San Ildefonso

Estuvo en pie entre 1835 y 1970. Os contamos la historia de sus comerciantes

Mercado entre 1901 y 1910 | Memoria de Madrid

¿Os acordáis cuando en la plaza de San Ildefonso había un mercado? Quienes no tuvierais ya edad de recordar en 1970 no podéis responder afirmativamente. Y sin embargo lo hubo: techado desde 1835, e informal y al aire libre desde mucho tiempo atrás.

El arquitecto Lucio Olavieta fue el encargado de diseñar el Mercado de San Ildefonso, el primer mercado de abastos cubierto de la ciudad. Las frutas, las verduras y el pescado venían vendiéndose en los alrededores –principalmente en las Correderas Alta y Baja, también por Espíritu Santo- desde el siglo XVIII, y los puestos aún perdurarían una vez se inauguró el mercado, para pesadilla de los higienistas de la época.

Corredera Baja de San Pablo con el mercado al fondo. | Olózaga Memoria de Madrid

La plazuela -una encrucijada de calles antes que una plaza- fue durante el siglo XVIII el centro de la vida del barrio de Maravillas, en palabras del historiador Álvaro París:

El centro indiscutible en torno al que giraba la vida del barrio de las Maravillas era la plazuela de San Ildefonso. Este pequeño espacio concentraba las funciones de mercado, lugar de sociabilidad y centro de las conversaciones políticas. En los partes policiales, las vendedoras ambulantes de la plaza ocupan un lugar específico, por lo que son frecuentes las referencias a las verduleras, vendedoras de legumbres o simplemente “las mujeres” de la plazuela de San Ildefonso” (Se susurra en los barrios bajos: policía, opinión y política popular en Madrid, 1825-1827 [Tesis inédita])

Las verduleras, tal y como explicamos en un artículo anterior, fueron un importante catalizador de la movilización de las clases populares, protagonistas de no pocos motines y correa de transmisión en otras protestas.

Así sucedió en 1885, durante una epidemia de cólera. Las aparatosas fumigaciones del Laboratorio Químico y Micrográfico Municipal fueron en esta ocasión el objeto de la discordia. O en 1892, cuando la subida de las tasas a la venta ambulante ocasionó una marcha de las verduleras por todo Madrid.

El tejido vecinal cosido al pequeño comercio perduraría recio en el barrio por más de un siglo. Cuando se derribó el viejo mercado, el vecindario siguió cultivándolo en las tiendecitas que lo habían circundado en lugar de cruzar la calle de Fuencarral para acudir al de Barceló. Así opinaba al menos Moncho Alpuente, que lo volvía a coronar como centro de Maravillas, también a finales del XX:

“La compra es aquí la ceremonia más importante del día, el centro de la ajetreada vida social. Los comercios son mentidero donde se comenta abiertamente la actualidad local, la economía del país o las portadas de las revistas del corazón”.

En 1985, el artículo de Alpuente celebraba la viveza del comercio de proximidad, los tenderos a los que uno se refería por diminutivo y el hecho de que en el barrio no proliferaran los supermercados…en 2017 la cosa ha cambiado algo, pese a la resistencia numantina de muchas tiendas.

*La galería de fotografías pertenecen a un reportaje sobre a los mercados de la Cebada y San Ildefonso  (Mundo Gráfico, 8 de agosto de 1934)

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Relato del primer mercado con techo de Madrid: así se compraba en San Ildefonso

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