primer periódico hiperlocal en España | año VII | 26 de mayo de 2017

El ocaso de los cines Luna, filmado en corto

"Era verano y volvía a mi casa en coche cuando vi que estaban desmontando la marquesina, así que aparqué y me puse a grabar", cuenta el director Jorge Juárez, que ha presentado el trabajo al Notodofilmfest

En estos días en los que el Madrid cinéfilo se lamenta por el cierre del Palafox, otros llaman la atención sobre una deriva -la de la clausura de espacios cinematográficos- que viene de mucho antes. Es el caso del corto que se muestra sobre estas líneas, rodado durante el desmontaje de los Cines Luna, hace ahora casi cinco años.

“Era verano por la mañana y volvía a mi casa en coche cuando vi que estaban desmontando la marquesina, así que aparqué rápidamente y me puse a grabar”, nos cuenta Jorge Juárez, un cineasta de 30 años que quiso reflejar el momento en el que se retiraban las dos últimas letras de la historia de estos emblemáticos cines.

El corto refleja un momento de tensión, cuando un trabajador le increpa porque nota que le está grabando: “No les gustó la idea de que esta acción quedara filmada”, explica Jorge, “tal vez porque estaban desmontando algo querido por el barrio. Está claro que era algo polémico”, aventura.

Jorge guardaba vínculos emocionales con estas salas, a las que había acudido desde la adolescencia. Así que pensó en aprovechar el material que tenía grabado para hacer un corto, completándolo con la escena del gimnasio construido en su lugar, que rodó un tiempo después. Y lo acaba de presentar al prestigioso concurso Notodofilmfest, en el que ya ganó un galardón en 2015 con el cortometraje Ártico extremo.

De apariencia simple, el corto esconde muchos matices y detalles en sus escenas. “Hablo de dónde está el límite a la hora de poner la cámara, también de la gente que está arriba y de la que está abajo, en sentido metafórico…” explica Juárez, que fue vecino de Malasaña y que asiste con pena al proceso de desaparición de los grandes espacios cinematográficos en el centro de Madrid.

“Es sintomático que se estén sustituyendo espacios dedicados a la cultura por centros de estética, gimnasios, tiendas de ropa… entiendo que es la lógica de mercado pero quien regula todo esto es el Ayuntamiento, que es quien debería salvaguardar una cuota de espacios para albergar esta riqueza cultural, estos lugares en los que se acoge un tipo de cine distinto al de las grandes superproducciones. Son los únicos que pueden velar por ello”, se lamenta.

Un cine que estuvo a punto de convertirse en teatro

Los cines Luna cerraron en el año 2005 después de 25 años proyectando películas. Se llamaron así por la calle por la que se llegaba a ellos, pero cobraron tanta popularidad que la plaza en la que se situaban (Santa María Soledad Torres Acosta) es conocida por los vecinos como Plaza Luna, tal vez por las enormes letras de su marquesina. En el año 2009 fue okupado y en el 2010 vivieron un resurgir gracias al Cineshock, un ciclo de películas alternativas que tomó el espacio poriniciativa de una agencia. En el 2012 se instaló un gimnasio en sus plantas superiores.

Dos años después, un interesante proyecto teatral estuvo a punto de recuperar este espacio cultural para Malasaña, pero uno de sus propietarios decidió apostar por ampliar los servicios del gimnasio vendiéndolo a un mejor postor. Desde entonces se convirtió en un Lounge Resort con restaurante, espacio para eventos, herbolario y tienda de suplementos alimenticios para culturistas.

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El ocaso de los cines Luna, filmado en corto

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