primer periódico hiperlocal en España | año VII | 26 de septiembre de 2016
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El pago del IBI enfrenta con el Ayuntamiento a los comerciantes de Barceló

“El Ayuntamiento se quiere cargar el mercado del barrio”. “No nos quieren en el nuevo edificio”. “Tenemos la sensación de haber caído en una trampa”.  Los miembros de la junta directiva de la Asociación de Comerciantes del Mercado de Barceló hablan claro: se sienten engañados por los responsables municipales, que les reclaman 160.000 de IBI. Temen por la continuidad de sus puestos de trabajo y prometen vender cara su piel. De momento, preparan una serie de movilizaciones de protesta para dar visibilidad a los problemas que amenazan su supervivencia. Para lograr sus objetivos esperan poder contar con el respaldo de los vecinos de Universidad y de Justicia, sus clientes de toda la vida.

Junta directiva de la Asociación de Comerciantes de Barceló | Foto: A.P

Junta directiva de la Asociación de Comerciantes de Barceló | Foto: A.P

El principal motivo de indignación, que no descontento, de los comerciantes de Barceló es la reclamación que les hace ahora el Ayuntamiento de 160.000 euros en concepto de IBI por el uso de las instalaciones provisionales que se habilitaron sobre los Jardines del Arquitecto Ribera para acogerlos mientras que el anterior edificio que ocupaban era demolido y se levantaba un nuevo mercado.

Su traslado al emplazamiento provisional se produjo justo antes de la campaña de Navidad del año 2009. Los comerciantes se agarraron así a una solución de urgencia que, aunque privaba al barrio de una zona verde durante un tiempo limitado, permitía conservar unos 400 empleos. Gracias a este acuerdo, el Ayuntamiento, dicho sea de paso, se ahorraba las indemnizaciones que debería haber pagado a cada comerciante por tener que interrumpir su actividad. Así pues, y según apuntan desde la junta de la asociación, el mercado temporal no fue una concesión hecha a los comerciantes sino, más bien, un intercambio;  intercambio por el que ahora les reclaman 160.000 euros de impuestos, unas tasas de las que -dicen- no les habían hablado, y mucho menos girado, hasta el pasado enero. De ese total reclamado, 80.000 euros ya están en apremio. Además, se les exigen 13.o00 euros de intereses de demora.

“No nos pueden cobrar IBI por unas carpas colocadas encima de un parque público, no es un edificio”, denuncia Manuel Ocaña, presidente de los comerciantes que asegura que mientras que el mismo departamento de Urbanismo del Ayuntamiento les da la razón, al considerar el espacio que ocupan como instalaciones provisionales y, por lo tanto, exentas de IBI, es la concejalía de Hacienda y Comercio la que “no atiende a razones en su afán recaudatorio”.

Si no pagan, corren peligro de embargo de las cuotas que cada comerciante aporta a la asociación para el mantenimiento y gestión del mercado. “¿Y entonces qué haremos, cómo vamos a seguir prestando al barrio el servicio público que damos?”,  se pregunta otro de los miembros de la junta directiva, que recuerda que un mercado municipal es ante todo un servicio al ciudadano.

Demoras, pérdidas y sobrecostes

El tiempo estimado de la provisionalidad del mercado al que fueron trasladados era de algo más de dos años. Con suerte, serán cuatro los años que finalmente tengan que pasar en los pentágonos luminiscentes que se habilitaron para acogerlos (hay rumores de que el próximo febrero podría estar listo el nuevo mercado). Durante este tiempo, los comerciantes denuncian que han sufrido importantes pérdidas en sus ventas imputables, muchas de ellas, a lo reducido de los puestos que tienen, a la ubicación de los mismos o a deficiencias en las instalaciones. “Si a eso le sumamos los efectos de la crisis en cuanto a reducción de consumo, lo único que nos faltaba ahora es esa reclamación de IBI que viene a darnos la puntilla. No es que no queramos pagar ese impuesto, es que ni podemos ni es de justicia”, explica Ocaña.

Si bien la reclamación de los 160.000 euros de IBI es la principal preocupación de los comerciantes de Barceló en estos momentos, no es ni mucho menos su único problema.  En las actuales instalaciones denuncian continuas goteras y mal funcionamiento de desagües, montacargas y sistema de frío. Dicen que unas instalaciones ideadas en principio para ser usadas 20 meses se resienten cuando se las usa durante otros 22 meses más.

Quejas sobre el nuevo mercado

En cuanto al nuevo mercado que les espera, además de que será mucho más caro su mantenimiento y, por lo tanto, tendrán que pagar más por cada metro cuadrado que ocupan, opinan que no es un edificio diseñado para acoger un mercado tradicional como el suyo, sino más bien para que se instale en él una gran supeficie. Aseguran haber tenido que hacer cada uno de ellos grandes sacrificios para llegar a un acuerdo de reparto de metros y ubicaciones en las nuevas instalaciones, algo que está ya decidido y que ha provocado que algunos comerciantes hayan tenido que dividir en dos sus puestos y ponerlos hasta en distintos pisos. Con todo, la principal crítica que le hacen al nuevo edificio es su “delicada y costosísima” fachada de cristal de, según dicen, 3.000 euros el metro cuadrado: “Los cristales se rompen casi solos y caen directamente al suelo, con el consiguiente peligro que eso supone para clientes y para nosotros mismos. Como, además, dentro del mercado no entra nada de luz natural, entendemos que es absurdo tener una fachada de este tipo y que responde sólo a cuestiones estéticas”.

Criba

De los 107 comerciantes que había en 2009 en Barceló no todos se trasladaron al mercado provisional. Por falta de espacio, sólo lo hicieron un 70%. De ellos, un 10% han tenido que cerrar. En el salto al mercado definitivo se espera que se queden en el camino más comercios. “Esto está siendo una criba y pocos la superarán”, se queja amargamente un miembro de la directiva. Muchos de ellos temen que el Ayuntamiento tenga planes para convertir a Barceló en otro “mercado elitista” como los de San Miguel o San Antón, un mercado en el que ni caben los tenderos de siempre ni los productos tienen precios de siempre. “Los 160.000 euros que nos reclaman no son más que otro palo entre las ruedas que nos meten, a ver si se cargan a otros cuantos”.

Según el partido socialista, el nuevo Mercado Barceló costará 80 millones de euros más de lo inicialmente presupuestado, otros 48 millones de euros.

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