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“El precio de los pisos de Malasaña no está subiendo: se mantiene o sigue a la baja”

Pisos a la venta en Malasaña | RAQUEL ANGULO

Pisos a la venta en Malasaña | RAQUEL ANGULO

No hay recuperación del sector inmobiliario a la vista en Malasaña. Así lo confirma la empresa Apimonteleón, inmobiliaria con más experiencia en la zona después de cumplir 25 años trabajando con los inmuebles del barrio. “El precio de los pisos no está subiendo, se mantiene o en algunos casos sigue a la baja”, resume una de sus responsables, María Itxaso Matas, quien a petición de este periódico hace un completo repaso del estado actual del mercado inmobiliario local.

La foto fija que arroja este vistazo es el de pisos a la venta y en alquiler estancados en su precio, que sufrió importantes descuentos con respecto a los tiempos de la burbuja inmobiliaria. En el caso de las casas a la venta, el descenso de precios ha llegado al 50% en algunos casos, sin visos de restablecerse.

“Hay más movimiento y venta de casas que hace un año. Se venden algunas más, pero no más caras“, explica Matas.  Esta realidad contrasta con algunas noticias aparecidas en prensa recientemente, en las que se vende una recuperación del mercado que la experta cree prematura: “Nos encontramos con algunos propietarios que leen estas informaciones y quieren subir ya el precio de venta de su inmueble. Lo quieren colocar a unos niveles muy por encima de su valor real en el mercado y así su venta es casi imposible”, indica.

Fruto de este incremento en la actividad del mercado es la aparición en las últimas fechas de numerosas empresas inmobiliarias en la zona: “Siempre ocurre en cuanto se habla de recuperación en el mercado”, añade la experta.

Algo parecido a la venta de vivienda en Malasaña ocurre con el mercado del alquiler, que ha bajado entre un 30% y un 40% -según datos de Apimonteleón- desde los años 2007-2008. En estos casos los precios de las casas se encuentran estancados “o incluso bajan un poquito, porque no se está actualizando el IPC en la mayoría de los casos”, puntualiza María Itxaso Matas. Aún así, el mercado de pisos arrendados sigue presentando una oferta “escasa” y muy enfocada a estudiantes y jóvenes.

¿Cómo están influyendo los nuevos actores inmobiliarios en este mercado? La pregunta directa viene a colación de la irrupción de la empresa AirBNB en Malasaña y la aparición de cientos de pisos destinados a alquiler vacacional de corta estancia. “No hemos detectado ningún tipo de influencia”, comenta la experta de Apimonteleón. “Ni a nivel de compra ni de alquiler”.

Calles más caras y más baratas

Lo que sí que está experimentando un cambio son las zonas nobles de Malasaña, aquellas donde más caro es encontrar un piso. La preferida en los últimos tiempos es Manuela Malasaña, una vía que se ha transformado al cambiar la mayor parte de sus bares de copas por restaurantes. Las viviendas son más caras en ella y, en general, en todas las vías que van desde la plaza del Dos de Mayo hasta Carranza, camino de Chamberí.

En el otro extremo, las calles menos preferidas por los compradores y arrendatarios de Malasaña son las comprendidas un poco más al sur y especialmente los tramos de San Vicente Ferrer y Palma situados entre Fuencarral y San Bernardo. Estas vías, atestadas de bares y con mucha vida nocturna durante los fines de semana, presentan un precio inferior a la media del barrio.

Actualmente, la media del precio de los pisos está en torno a los 3.000 euros el metro cuadrado. Aunque es habitual encontrarlos a 3.500-4.000 euros. Durante la burbuja inmobiliaria, hace tan solo siete años, se llegaron a vender a 6.000 euros por metro cuadrado, detallas desde Apimonteleón. Pero en todo este tiempo el perfil del comprador apenas ha cambiado: personas que quieren un piso para una o dos personas, o inversores que los buscan para alquilárselo luego a estudiantes, el arrendatario que más inmuebles demanda en la zona.

Fuencarral, calle estrella para locales

Justo cuando la burbuja tocaba a su fin tuvo lugar en Malasaña una reforma municipal que distorsionó todo el mercado: la peatonalización de la calle Fuencarral. “Hace 20 años los compradores no querían un local allí ni regalado, hoy sus precios se han disparado”, nos cuentan desde la inmobiliaria, que habla de alquileres mensuales desorbitados, “a partir de 7.000 euros”, en los locales más modestos de su tramo sin coches.

“Fuencarral es la nueva milla de oro de la zona, pero no lo son sus calles aledañas. Si un empresario paga un alquiler muy elevado por un local cercano pero no en la misma calle, no está haciendo buen negocio”, advierte María Itxaso Matas.

El de Fuencarral es el único gran cambio que observan desde esta inmobiliaria para los próximos años en Malasaña, un barrio donde las características de las calles y los edificios influye decisivamente sobre su futuro: “El 95% de las viviendas no disponen de ascensor, eso hace muy difícil que sus compradores habituales sean familias. Y los inquilinos suelen ser mayoritariamente estudiantes”. Estas limitaciones físicas también están haciendo que los vecinos más mayores acaben vendiendo sus pisos, si viven en lugares con muchas escaleras, y se acaben trasladando a alturas más bajas, preferiblemente sin salir de Malasaña.

Solo hay posible un nubarrón que desde Apimonteleón vislumbran en el horizonte inmobiliario: “El estado de mantenimiento de las casas. La mayoría de edificios tienen más de cien años y eso exige revisiones y derramas constantes”, explican antes de apuntar que las revisiones municipales han de ser más exhaustivas para evitar problemas en el futuro.

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