primer periódico hiperlocal en España | año VII | 4 de diciembre de 2016
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Productos antigraffiti para luchar contra las pintadas

En este pasado mes de noviembre, no hubo pared de Malasaña que se librara de la siguiente inscripción ‘El Veneno 17-11-09’. Esta dichosa firma se repetía hasta la saciedad en cada rincón del barrio, hasta hacernos odiar a ese hipotético ‘Veneno’ que con su ‘tag’ nos agredía una y cien veces nada más salir a la calle. Con el tiempo descubrimos que no era un graffitero con ganas de notoriedad quien estaba detrás de esa firma, sino que todo formaba parte de una -desafortunada- campaña de marketing que decidió hacer un grupo de música al que, obviamente, no vamos a hacer publicidad aquí citando su nombre. Este tipo de pintadas en los muros del barrio han dado pie a numerosas quejas de nuestros lectores. Hemos tomado como ejemplo de ese malestar el correo que nos remite Elisa García y que pasamos a reproducir íntegramente:

Como saben ustedes, Madrid es una ciudad que lamentablemente se ve muy afectada por esta lacra en todos los sentidos que son las pintadas. Y en realidad no me refiero al graffiti de verdad, del que se pueden ver ejemplos en varias persianas de comercios o en la Plaza de Juan Puyol (y que pueden llegar a beneficiar a la imagen del barrio) sino a la porquería de garabatos con las que unos pocos indeseables estropean el barrio.

Y es que resulta especialmente evidente en Malasaña, donde el problema alcanza cotas preocupantes, más que en ningún otro barrio de la ciudad. Es increíble que en la calle Fuencarral, una de las emblemáticas de la capital, apenas haya una fachada que no se vea afectada por pintadas. Igual sucede en muchas calles de la zona, como Colón, Barco, San Andrés, Corredera Alta de San Pablo, Corredera Baja de San Pablo, Palma, Espíritu Santo…

En todas ellas, a pesar de los muchos establecimientos nuevos que se abren por parte de ilusionados jóvenes empresarios, la sensación que se lleva el viandante es de suciedad, abandono, pobreza y carencia total de atractivo. Ello sin contar con el coste que ello le supone al Ayuntamiento de Madrid todos los años y, por lo tanto, a los ciudadanos.

Sé que actualmente el Ayuntamiento tiene al respecto varias iniciativas en marcha, como la conmutación de la multa por trabajos en beneficio de la comunidad y otras. Sin embargo, parece ser que en otras ciudades europeas se están empezando a utilizar materiales antigraffiti, que se aplican sobre los muros a proteger (serían la parte baja de las fachadas así como cristales y verjas de comercios y puertas de maderas de los edificios de viviendas), sin alterar el color de los mismos. Una vez que se aplica dicho producto, los graffitis que se hagan sobre la superficie no llegan a penetrar en el material protegido y se limpian muy fácilmente con un trapo húmedo, no siendo necesaria la intervención de operarios del Ayuntamiento, sino que puede ser realizado por el personal del comercio o establecimiento afectado, o por el conserje de la finca perjudicada sin tener que emplear más de cinco minutos.

Desconozco marcas y precios de estos productos pero, al parecer, no presentan un coste elevado (desde luego muchísimo más bajo que el que actualmente supone la limpieza por parte del Ayuntamiento y por lo tanto al conjunto de los ciudadanos) . Es lógico pensar que todos ellos tomarían la medida como positiva, ya que ellos también se verían beneficiados, por suponer un incremento de sus ventas o un lugar más agradable para vivir y para salir. Para ello habría, por supuesto, que hacer una buen campaña informativa, pues muchos pueden desconocer la existencia de este tipo de productos.

Con esta medida se lograría, en mi opinión, un entorno más limpio y agradable, que ayudaría al establecimiento y permanencia de negocios y vecinos y contribuiría a la consecución de un barrio alternativo pero limpio y atractivo con el que miles de madrileños soñamos.

De esta forma el ayuntamiento también se vería motivado a hacer mejoras en el barrio, como una recogida de basuras con mayor frecuencia, así como un baldeo de las calles más habitual. Lo que está claro es que si cada año se gastan ingentes cantidades de dinero para ver que los resultados duren apenas unos días, llegará un momento en que el Ayuntamiento dará el barrio por imposible.

Malasaña es, sin duda, uno de los barrios con más potencial de todo Madrid y no nos engañemos, los garabatos lo único que hacen es estropearlo y lamentablemente, hoy en día, las fachadas reformadas y los innovadores establecimientos de hostelería y moda se ven realmente empañados por esta lamentable lacra, que de verdad para nada contribuye a la imagen de progresismo, transgresismo o carácter alternativo del barrio, cosas muy distintas al abandono, la degradación y la suciedad.

Espero tomen positivamente esta sugerencia y en la medida de sus posibilidades traten de convencer a los vecinos al respecto.

Un cordial saludo.

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