primer periódico hiperlocal en España | año VII | 30 de septiembre de 2016
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Espíritu23, un nuevo espacio de coworking ‘a lo grande’

Espacio para los puestos fijos en Espíritu23

Este pasado lunes abrió sus puertas Espíritu23, un nuevo espacio de coworking en el corazón de Malasaña (Espíritu Santo, 23) que se diferencia de los ya existentes en el barrio fundamentalmente por su tamaño, ya que tiene capacidad para 32 puestos de trabajo -mitad fijos, mitad no fijos- distribuidos en una planta de 190 metros cuadrados. A este espacio hay que sumarle otros 220 metros cuadrados de las distintas salas que hay en el sótano y que, si bien podrán alquilarse por horas para desarrollar diferentes actividades en ellas, también acogerán exposiciones, proyecciones y propuestas varias que irán surgiendo tanto de los gestores del espacio como de quienes trasladen a él su oficina e, incluso, de los mismos vecinos del barrio, con quienes Espíritu23 espera establecer una enriquecedora relación de dinamización de barrio que ponga también el local al servicio de la comunidad en la que se ubica. No obstante, detrás de Espíritu23 está la red de trueque urbano Adelita, una asociación sin ánimo de lucro.

Pedro, una de las cuatro personas encargadas directamente de gestionar el espacio indica que, sobre todo, en los tiempos difíciles que nos está tocando vivir “nos tenemos que construir nuestras propias realidades” y que Espíritu23 pretende ser un punto de encuentro para profesionales que no sólo busquen compartir un sitio de trabajo para ahorrar costes sino que quieran ser parte de una comunidad que se retroalimente y crezca compartiendo experiencias e, incluso, nuevas oportunidades de negocio.

El equipo gestor del espacio en el 'hall' de entrada abierto a la calle

En cuanto al tipo de profesionales que esperan decidan a trasladarse a Espíritu23, Pedro asegura que lo único que desea es que se trate de gente interesante. Aunque este tipo de espacios son generalmente frecuentados por diseñadores gráficos, desarrolladores web, informáticos o periodistas, apunta que pequeñas empreas u otro tipo de profesionales -abogados, economistas, arquitectos, contables…- podrían encontrar en él un perfecto acomodo. “En cualquier caso, no vamos a hacer casting alguno, por lo que invitamos a todos aquellos que deseen participar en una ilusionante experiencia que recién arranca a que se acerquen a Espíritu23 y hagan esto suyo”.

El precio de tener un puesto de trabajo en Espíritu23 va de los 160€/mes de los móviles -a los que se les asigna una zona y un espacio de almacenamiento común pero no un lugar físico concreto-  a los 220€/mes de las mesas más grandes con cajonera. Entre medias, los puestos fijos de mesas más pequeñas costarán 190€ mensuales. Todos ellos, como en casi cualquier otro espacio de coworking, tendrán derecho a conexión a teléfono e internet y al uso de impresora, escáner, así como de los espacios comunes de sala de reuniones y cocina.

La estética industrial prima en este recuperado espacio

Como primera declaración de intenciones de su vocación de ser un espacio abierto al barrio, basta decir que en la entrada de Espíritu23 se ha colocado un hall abierto con cómodos sillones y una mesa que pronto estará llena de periódicos y revistas a disposición de todo aquel transeúnte que quiera hacer en él un alto en el camino.

El local en el que se sitúa Espíritu23 pertenece a la EMV y llevaba muchos años cerrado. Tres meses de obras y un proyecto ilusionante le han devuelto la vida. Los que estén interesados en visitarlo para, posiblemente, convertirlo en su próximo lugar de trabajo pueden pasar directamente por él entre las 9 y las 21 horas, aunque quizá sea mejor concertar una cita escribiendo un correo a la siguiente dirección info@espiritu23.com. Por otra parte, el próximo 29 de julio será cuando se celebre la primera de las muchas actividades de libre acceso que acogerá. Se trata del Adelita Market, una cita que se repetirá una vez al mes y en la que se podrá comprar, vender o intercambiar todo aquello que poseamos y no utilicemos.

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