primer periódico hiperlocal en España | año VII | 10 de diciembre de 2016
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Iván Solbes: ilustrando el oficio de vivir

Por Cristina Arenas

Marta Tobías, arquitecta, una de las modelos en paro que han posado para Iván

Retratos de la crisis… Últimamente encontramos este titular en muchos periódicos. Parados desahuciados… Un esbozo de su historia junto a una fotografía y un calambrazo, al leerlo, que te recorre el espinazo… Desde los márgenes, Iván Solbes, ilustrador, ha construido otro relato de esta época más cercano, en la que los protagonistas se alzan contra la realidad cuando parece que ya no es posible hacerlo. La idea, en su origen, fue muy simple. Iván quería mejorar su técnica de dibujo, pero para ello necesitaba practicar todos los días y un gran número de modelos… ¿De dónde sacarlos? El paro fue la solución.

“Empecé en octubre, a principios…. Yo soy ilustrador, y desde hacía un tiempo me veía muy limitado por mi técnica. Como en medio de la crisis tengo muy poco trabajo, hice muchos planes. Uno de ellos era mejorar el dibujo al natural. Este verano lo pasé en la playa dibujando todos los días a mi familia y amigos. Para mí, eso era lo máximo. Además, como estaban tirados en la arena eran los modelos perfectos. Entonces me di cuenta de que si quería aprender a dibujar bien, tenía que hacerlo todos los días. Y de repente, se me ocurrió esta idea… Con toda la gente que hay en el paro, propongo un cambio: alguien viene, se sienta, posa, y luego el original me lo quedo yo, pero la copia digital se la entrego en absoluta libertad. Mi dibujo está para lo que quieran: incluirlo en su currículum, en su red de Linkedin, para promocionarse…”

Además, él también difunde la ilustración en sus redes sociales (Facebook, Twitter, Pinterest) junto con el texto que el modelo le facilita después. Más de sesenta personas han pasado ya por el estudio que comparte en Gran Vía: actores, ingenieros, periodistas, arquitectos, diseñadores. Algunas lucen orgullosas su tripa de embarazadas. Comentamos la vitalidad y la luz que transmiten los textos que le envían, en los que la palabra crisis prácticamente no aparece mencionada. “Mucha gente intenta un poco lo que yo. Está todo muy mal, pero viendo las cosas en plan negativo no voy a ganar nada. Lo que tengo que hacer es no parar de trabajar.”

Fernando Bajón, bloguero, también sirvió de modelo para Iván

Si al principio el proyecto estaba destinado a parados, éste ha evolucionado. “No lo tengo restringido a gente que esté buscando trabajo, sino que me interesa gente que, teniendo o no trabajo, tenga algo que contar. Ven aquí, te sientas y me cuentas lo que te dé la gana. Luego lo escribes. Lo que me gustaría, lo he intentado pero no me ha respondido nadie, es que me lo publicaran como una sección en algún periódico de internet.”

El trabajo de Iván como ilustrador seguro que nos resulta familiar. Él fue el responsable de la imagen de una conocida marca de tabaco española que inundó marquesinas y revistas. La ‘dolce vita’ llama a esa época, en la que ha estado abducido los últimos diez años. Además, ha colaborado con distintas publicaciones, como el periódico Público.

Pero a la fábrica de ideas que es Iván no le hizo falta la crisis para ponerse a funcionar. Hace diez años quería dibujar en prensa y como no encontraba nada decidió montárselo por su cuenta. Como en aquella época no existía todavía facebook lo hizo vía correo electrónico. Así, mandaba a amigos y conocidos ilustraciones sobre la actualidad en plan irónico, que estos a su vez volvían a reenviar. “A mí me gustan los dibujantes que hacen una viñeta cada día, como El Roto, que además lo hace bien. Liniers, El Roto y Mauro Entrialgo me parecen unos putos cracks. El Roto me da un poco de miedo porque siempre lo hace bien, y eso no sé si es humano” Y ríe al comentarlo mientras muestra ilustraciones en las que el extremismo islámico se mezcla con el capitalista o el plan de paz de Israel. Trabajos que ahora ha rescatado y podemos ver también en su perfil de facebook.

En Malasaña lleva viviendo desde hace cerca de año y medio, aunque fue su cuartel nocturno desde la adolescencia. Antes vivió en otros barrios, como Lavapiés, donde dejó su particular huella gráfica con Lavapiés Olímpico, campaña en la que las disciplinas de Meada libre y Cien metros baba competían con Levantamiento de bolsos o Burocracia Acrobática. “El barrio estaba bastante patas arriba en esa época (2007). Los textos los inventaron unos vecinos míos. Iban a los plenos a protestar pero no les hacían caso y pasamos a la acción. Hicimos fotocopias y las repartíamos por las tiendas y comercios”.

Si sus Olimpiadas causaron revuelo mediático, su proyecto Buscando empleo también lo ha hecho. Le pregunto si ha servido para algo. Sonriente me dice que sí, que le ha llamado mucha gente. Inocente, le pregunto si en lo laboral. Se ríe. “Para trabajo nada. Para posar sí. Pero bueno, esto es como ir a largo plazo… Mucha de la gente a la que dibujo tampoco tiene trabajo, pero si lo tuviera, probablemente saldrían colaboraciones mutuas, con pasta de por medio, pero es que ahora no la hay.”

¿Y cuándo termine ese cuaderno con 100 dibujos? “Seguir. Hasta que aprenda a dibujar. Hay que ir transformándolo para que no se convierta en rutina. En diferentes contextos o situaciones, iniciativas que se me ocurran o me propongan. Lo que quiero es que venga gente con ideas, con proyectos, porque en algún momento me pueden llamar o proponer algo y que mis dibujos sean útiles. Colaborar con periodistas… Tengo muchas ideas. El plan de los parados es un plan B pero tengo pensado hasta la Z. Tengo como 500 planes en mente, porque mi mundo laboral anterior a la crisis ya no existe”.

En la pantalla del ordenador me muestra un cartel de Toulouse-Latrec. “¿Lo ves? Yo lo que quiero es dibujar así y rápido… Si pudiera dibujar así… se me ocurren muchos trabajos”. Seguimos hablando de otros temas, del poder de las redes sociales para llegar a más gente de un modo más creativo, de cómo ha afectado la globalización al dibujo –”ves a un tío de Japón que dibuja como uno de Albacete, qué curioso…” Pero llega el momento de que permanezca parada en mi silla y comience a dibujarme. El inicio de otra historia. La de sus manos, su rostro, volando en mil direcciones. Así se siente uno cuando aprieta el botón del estrecho ascensor y aterriza de nuevo en la calle. Sin lugar a dudas, Iván es un tipo especial.

Quien quiera posar para él, sólo tiene que pedir cita en ivan@ivansolbes.com. Su gran cuaderno de anillas todavía tiene páginas por rellenar.

Para profundizar en el trabajo y en el proyecto de Iván Solbes
Para ver el dibujo que hizo de Cristina Arenas, redactora de este artículo

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