primer periódico hiperlocal en España | año VII | 7 de diciembre de 2016
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El indie en castellano de Juan Java desembarca en la Sala Siroco

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Juan Java suena joven, suena indie, suenan – de forma rotunda, sobresalen en la propuesta- sus letras en castellano, y suena desde Malasaña. Nuestro barrio está en su biografía, como transeunte, como músico y porque pasó por las aulas de la Escuela de Música Creativa. El próximo jueves, 10 de noviembre, se presenta en la Sala Siroco junto a Delaporte.

-¿Cuál dirías que fue la principal motivación de “Spaghetti Western”, tu primer EP?

Creo que la principal motivación fue tomar las riendas de lo que hacía. Antes de lanzarme en solitario tuve una banda bastantes años y al final el tener que consensuar todo nos llevaba a sitios que no nos satisfacían a ninguno. Yo siempre he escrito canciones y pensé que si tenía canciones que valían la pena todo lo demás llegaría.

-Por lo que se ve, llegó.

Arrancar un proyecto tú solo es la cosa más frustrante, agotadora y bonita que hay. Echas miles de horas y te comes todos los marrones pero cuando las cosas salen el subidón es brutal. Es un poco el precio a pagar de lo que te decía antes, tener el control creativo de lo que haces. Además desde muy pronto se empezó a montar el equipo que ahora mismo somos y poco a poco voy aprendiendo a delegar y a no llevar yo el peso de todo.

-¿Cómo construyes tus canciones? ¿Primero tienes una idea que quieres desarrollar? ¿Comienzas con las melodías?

No hay una fórmula, o por lo menos yo no la tengo. Lo que sí que procuro es salirme de las maneras típicas de componer, con guitarrita y papel. Cada vez me inspira más un sonido de sintetizador o de un pedal de guitarra que una secuencia de acordes. Mi obsesión son las melodías, creo que en general se está perdiendo el rollo de hacer melodías cojonudas y para mí son lo que me da la clave de un buen tema.


-A la hora de meterte en el estudio sabemos que grabas tú todos los instrumentos ¿Cuál es el proceso?

Yo en el estudio estoy en mi salsa, es mi hábitat natural. Me encierro en mi home studio y trasteo con todo, pruebo todo lo que quiero y como quiero y es donde me olvido y me siento más libre. Por suerte he llegado a un punto de autonomía en el que, de momento, puedo grabar yo todos los instrumentos. Al final el proceso se culmina en el estudio de Fran Gar, mi productor. Ahí afilamos tomas, hacemos voces y él aporta esa visión de fuera que hace que yo no me obsesione con todo.

-¿Qué grupos estás escuchando ahora mismo?

Después de una época muy Black Keys y Tame Impala he estado muy a tope con el último de The Last Shadow Puppets y Pidiendo a las puertas del infierno de Mucho, que me parece uno de los mejores discos que se ha hecho en los últimos años en España. Además me pasó que mi chica, para quitarme de prejuicios, me regaló el último disco de Justin Bieber y desde entonces le doy la brasa a todo el mundo para que se quite de complejos y le de caña que es un discazo.

-Vienes de tocar en el Sonorama Ribera ¿Cómo fue la experiencia?

Fue lo máximo, era la primera vez que tocaba en un festival y que fuese el Sonorama fue la hostia. Personalmente tengo un rollo muy bonito con el festi porque voy con mis amigos todos los años y tenemos un vínculo creado muy familiar y nos flipa. Cuando lanzamos el proyecto en octubre el objetivo era colarnos en el Sonorama y cumplir esel objetivo fue un subidón.

-Además el próximo 10 de noviembre te podremos ver en Siroco, uno de los sitios míticos de Madrid y de Malasaña. ¿Te gusta Madrid? ¿Y Malasaña?

Es muy típico pero como buen madrileño vivo enamorado de Madrid, no sé si encontraré una ciudad que me llame tanto como para dejar de vivir aquí. Y en Malasaña no vivo pero lo siento como mi barrio. Estudié en la Escuela de Música Creativa y he estado viniendo a Malasaña todos los días durante varios años. No hay nada como Malasaña un martes por la mañana con todo abierto, poca gente y el sol colándose por las callejuelas. Es la mezcla perfecta entre pueblecito barriero y ciudad a tope. Próximo objetivo es reventar Siroco y estar a la altura de una sala tan emblemática.

Dónde: calle San Dimas, 3
Cuándo: jueves 10 de noviembre a las 21:00
Cuánto: desde 5 euros

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