primer periódico hiperlocal español | año VIII | 25 de noviembre de 2017

Keepiz: la primera ‘consigna de barrio’ mundial nace en Madrid

Una startup creada en Malasaña aspira a crear un servicio para dejar maletas y otros bultos a cinco minutos de casa, en toda Europa

Leyre y Florent, fundadores de Keepiz

Leyre y Florent, fundadores de Keepiz

Imagina contar con una consigna al lado de tu casa. Un lugar en el que dejar cualquier objeto, a precio económico, y recogerlo (o que te lo recojan) después. O que te lo lleven al aeropuerto. No es el futuro. Está ocurriendo hoy, ya, en Malasaña. Y es el único barrio del mundo en tenerlo. De momento.

Los responsables de que exista este servicio son los creadores de Keepiz, una startup nacida en esta zona del centro de Madrid que quiere crear una red mundial de consignas de barrio, es decir, un montón de lugares en los que guardar maletas, bolsos y todo tipo de objetos a menos de cinco minutos de cualquier casa.

Para formar esta red de consignas, Keepiz echa mano del comercio de barrio, tiendas a las que les plantea colaboraciones . Pero ojo, no vale cualquier local: “Tienen que contar con espacio de almacenaje suficiente y que este se encuentre cerrado al público, además de un horario suficientemente amplio”, explica Florent Bannwarth, uno de los fundadores, en conversación con Somos Malasaña.

La colaboración entre Keepiz y el comercio local funciona a modo de simbiosis: los comercios se llevan una pequeña comisión por cada bulto que guarden y, además, reciben la visita de viajeros, turistas o incluso vecinos que necesiten usar el servicio. Sin contar con el valor añadido que aporta al negocio albergar una consigna. Y, a cambio, Keepiz va creciendo.

Cómo usar Keepiz

De momento, esta red de consignas funciona en su página web oficial, aunque sus responsables aseguran que en breve estará disponible como app para móviles. Los usuarios han de registrarse en la página y elegir la consigna de barrio en la que quieren dejar un determinado número de objetos. De momento cuentan con cinco puntos de almacenaje en Malasaña (Bendita Tentación, Dadá for Kids, Cervezorama, In Moss y Trendsplant), donde se almacenan los objetos. Después, el usuario puede recoger el objeto en cuestión o entregar un código para que lo recoja otra persona. La tarifa mínima es de 4 € por hasta 4 horas de consigna y va subiendo un euro por cada hora adicional, hasta llegara a diez (horas y euros).

Diseño de la futura app de Keepiz

Diseño de la futura app de Keepiz

Una de las ventajas de este sistema es que se adapta a cualquier tipo de bulto. Se pueden guardar desde maletas, a tablas de surf o instrumentos musicales. También objetos pequeños o menos convencionales como bolsas de compra. “Casi no hay límites, más allá del sentido común y de la legalidad, claro. Pero el servicio es muy flexible”, comenta Florent. Tan flexible es que sus fundadores están aprendiendo cada día de los usos que le puede dar la gente. Como el de, por ejemplo, dejar unas llaves de un apartamento en la consigna para que las recoja el inquilino después. “Hay usos que nos los irán enseñando los usuarios, aún ni los imaginamos”, explica su cofundador.

La otra forma de utilizar Keepiz es con la consigna móvil: un viajero deja sus objetos en los comercios antes descritos y, a una determinada hora, el servicio los transporta hasta el Aeropuerto de Barajas, donde los recoge y se los lleva a su destino. Una cómoda opción que se paga a 15 euros por bulto.

Una idea de viajeros

Una furgoneta de reparto de Keepiz, en Malasaña

Una furgoneta de reparto de Keepiz, en Malasaña

La idea de Keepiz, como otras muchas grandes ocurrencias, surgió de la experiencia. Tanto Florent como Leyre Ortuño -la otra fundadora- echaban de menos en sus múltiples viajes un lugar donde dejar sus maletas antes de partir. “El útlimo día siempre es una pesadilla”, cuenta Florent. Así que este francés de 26 años y experto en Márketing, afincado en Malasaña desde los 20, empezó a darle vueltas y, antes del verano, comenzó a trabajar en el proyecto con un pequeño equipo, que desarrolló el producto en solo seis meses.

El servicio está en marcha desde finales de noviembre y avanza rápido: de momento quiere pulir su funcionamiento en el centro de Madrid (Malasaña ha sido su lugar de nacimiento, aunque también dispone de consignas en Chueca y en Palacio), para después saltar rápidamente a Barcelona y a otros lugares, hasta llegar a 30 ciudades españolas en solo un año, explican contando su ambicioso plan que incluye también Europa a medio plazo. Para ello es fundamental empezar consiguiendo más comercios que se ofrezcan como consignas (keepers) en diferentes puntos de Madrid.

“Creemos que la costumbre de las consignas va a volver para quedarse”, asegura Florent, que está viendo cómo reabren puestos de almacén de bultos tradicionales en otros puntos del centro de Madrid. ¿Estaremos viviendo un renacer de este servicio? Lo veremos con el tiempo, pero ellos están convencidos de que su idea, a priori, está llamada al éxito.

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