primer periódico hiperlocal en España | año VII | 6 de diciembre de 2016
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La campeona mundial de ‘footbag’ vive en Malasaña

Pocos vecinos de Malasaña pueden presumir de ser campeones mundiales de algo. Paloma Pujol Mayo sí puede. Aunque la mayoría de quienes la ven a diario en la calle Barceló, junto al metro de Tribunal, dándole toquecitos con los pies a una pequeña y extraña pelota (hacky sack), en su entrenamiento diario, lo ignoren, Paloma ganó el pasado 26 de julio, en Copenhagen, su título de mejor jugadora del planeta de footbag -que es como se denomina el deporte que practica desde hace 14 años- y está a punto de defender su estatus en Trnava (Eslovaquia) dentro de dos meses y medio.

Paloma, que vive en Malasaña desde hace un par de años, cuenta sin embargo que su afición al footbag comenzó en la plaza del Dos de Mayo, donde de adolescente jugaba con sus amigos a evitar que tocara suelo una típica pelota de ganchillo. Al ver que se le daba bien y que le gustaba decidió profundizar en este juego y consiguió que un conocido le enseñara ciertos trucos y la técnica precisa para avanzar por sí sola. De este modo es como se convirtió en una de los sólo seis jugadores que en España se dedican actualmente en serio al footbag y que acuden a disputar competiciones internacionales dos veces al año, europeo y mundial. Su debut más allá de nuestras fronteras se produjo en París hace ya una década y desde entonces no ha dejado de participar en estas citas. Dedicarse a esta práctica exige unas zapatillas algo especiales, con el empeine lo más plano posible, un hacky sack algo distinto del de crochet que suelen usar los amateur, miles de horas de erre que erre y toneladas de ilusión, o de obsesión, según se mire.

Sin perder la sonrisa de la cara, esta madrileña nacida en México, confiesa que ser la mejor deportista del mundo en su disciplina no sólo no le asegura poder vivir de su práctica sino que ni tan sólo ha logrado que se interese por ella alguna empresa que se anime a correr, al menos, con los gastos de desplazamiento y manutención que le ocasiona el acudir a los campeonatos. Los ingresos con los que se mantiene provienen de su trabajo como camarera en un bar del barrio, mientras que los viajes se los suele sufragar mediante los ‘shows’ acrobáticos que protagoniza en la Puerta del Sol y que apelan a la solidaridad de los turistas para con los artistas.

Según Paloma, a cada competición suelen acudir unos 300 jugadores de distintos países, siendo la representación española la menos numerosa de todas. Aunque pueda no parecerlo, el footbag es muy exigente físicamente y las lesiones, sobre todo de rodilla, son frecuentes. Esa exigencia es la que dicta que, en competición o en demostraciones, las actuaciones de los jugadores sean cortas y muy intensas. Actualmente, Paloma entrena su técnica entre una y dos horas al día, al tiempo que se cuida estirando con yoga y visitando regularmente a un fisioterapeuta.

Como casi ha tocado ya techo en el footbag, paralelamente, desde hace dos años, Paloma busca nuevos retos en el fútbol freestyle, una disciplina mucho más vistosa, con más practicantes y seguidores que el footbag, y que consiste en hacer malabares con un balón de fútbol. “Desde que este tipo de acrobacias las puso de moda hace unos años Ronaldinho, el interés por ellas no ha dejado de crecer”, comenta. “Además, todo lo que rodea al mundo del fútbol siempre concita mayor atención”.

Aunque la técnica de una y otra disciplina es distinta, Paloma afirma que sus años de jugadora de footbag le están permitiendo avanzar rápido en el dominio de la pelota de fútbol y también introducir trucos distintos a los de otros jugadores de fútbol freestyle. Por descontado, Paloma ha empezado también a acudir a competiciones de este deporte. Aunque ni mucho menos sea la razón de su progresiva introducción en la práctica de esta última disciplina, Paloma confiesa que el fútbol freestyle mueve también más dinero para los jugadores.

Por otra parte, si hay algo que Paloma disfruta es compartir su saber con los más pequeños y cuenta en Malasaña con improvisados alumnos. “Cuando salen del colegio (Isabel la Católica) se suelen topar conmigo, entrenando en Tribunal, y les enseño algunos trucos. A los niños, y a sus padres, les encanta lo que hago y, al mismo tiempo, es sencillo enseñarles algunos trucos, tanto de footbag como de fútbol freestyle, con los que se sientan bien y se sorprendan de ser capaces de hacerlos en un visto y no visto. A algunos les he dado clases y es algo a lo que no me importaría dedicarme más asiduamente”, cuenta.

A Paloma se la podrá ver pronto en acción en Malasaña, ya que participará con una exhibición en el festival Malakids, el mayor certamen urbano para familias de los que se celebran en España, el próximo sábado 4 de junio. Será en la calle San Joaquín, a las 12 horas.

 

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