primer periódico hiperlocal en España | año VII | 7 de diciembre de 2016
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“La gratuidad de los servicios de la biblioteca Víctor Espinós no está asegurada”

Quizá por aquello de no quedar preso de sus palabras el ayuntamiento no ha dado una fecha para la apertura de la que se vendió como la biblioteca más grande de Madrid. Con sus 5.870 metros cuadrados, divididos en tres plantas, la  Víctor Espinós debería haber abierto sus puertas, como tarde, el pasado septiembre, tal y como anunció en mayo de 2011 el por entonces alcalde Ruiz Gallardón. Las previsiones municipales quedaron retratadas pasada esa fecha y, desde entonces, el silencio.

Situada en la zona norte del cuartel de Conde Duque, la biblioteca ocupa tres plantas y reunirá los fondos y servicios de las antiguas Biblioteca Musical y Biblioteca Central, en matrimonio forzado por las autoridades y no exento de críticas por parte de los funcionarios del centro cultural. Según el ayuntamiento, la biblioteca no abre, aún estando las obras acabadas, por falta de personal. Sin embargo, antes del cierre obligado de estos espacios por la rehabilitación integral del  cuartel, funcionaban perfectamente y lo hacían con un personal -más de 20 trabajadores públicos en horario ininterrumpido de mañana y tarde- que mayoritariamente sigue en el Conde Duque (ha habido cuatro bajas de técnicos facultativos que no se han cubierto).

El mantra de la municipalidad para tener al barrio de Universidad sin biblioteca pública desde hace dos años es bien conocido: no hay dinero. Según recoge el diario del pleno de sesiones de la comisión de Las Artes del pasado marzo, el Coordinaror General del área, Timothy Chapman, reconoció que ante la crisis y los recortes presupuestarios en Cultura no había más remedio que priorizar gastos pero que entre esas prioridades se encontraban las bibliotecas. Habría que preguntarse si en el concepto de ‘prioridad’ del ayuntamiento cabe el que sea poco probable que la Víctor Espinós abra en lo que resta de año.

El nuevo espacio de la futura biblioteca se divide de la siguiente manera: una planta baja en la que estarán los libros infantiles, una segunda en la que se prestarán libros para adultos e instrumentos musicales y una tercera que acoge 14 cabinas para ensayos musicales y una zona aún pendiente definición. En las dos primeras plantas habrá también servicio de ordenadores.

¿Por qué se han unido las dos bibliotecas?

“Nos gustaría que las bibliotecas Musical y Central hubieran seguido separadas”, indican los trabajadores del centro cultural Conde Duque. “Son cosas distintas y no entendemos porqué han tenido que fusionarse. La Central tiene la importancia de ser la única biblioteca pública generalista del barrio de Universidad y la Musical es la única de Madrid que presta instrumentos (unos 300 aproximadamente) y partituras, posee unos valiosos fondos especializados en música (51.000, aproximadamente) y cede cabinas de ensayo a intérpretes. Pensamos que ambas tenían suficiente relevancia como para haber continuado cada una por su lado”.

Aún estando cerrada, la Biblioteca Musical, instalada en Conde Duque desde 1990, sí que continúa prestando instrumentos. Amantes de los libros y músicos no dejan de preguntar por la vuelta de todos los servicios de ambas bibliotecas.

¿Privatización del servicio?

Aún con todo, el retraso en la apertura de la biblioteca Víctor Espinós no es lo más preocupante. Es mucho peor la sospecha que se tiene de que, llegado el momento de la reapertura, muchos de los servicios que se venían prestando de manera gratuita tendrán que ser abonados. “Peligra el préstamo gratuito de instrumentos y puede que haya que pagar por el uso de las cabinas de ensayo. Creemos que se podría, incluso, llegar a cobrar por sacar libros de la biblioteca”, cuentan los funcionarios del Conde Duque, al tiempo que denuncian que el ayuntamiento ni confirma ni desmiente sus sopechas.

El miedo viene, como ya hemos dicho en artículos anteriores, de la sospecha de que la gestión de la nueva biblioteca acabe dándosele a la empresa pública MACSA. “Con una política de funcionarios fuera, serían trabajadores contratados por MACSA, no se sabe con qué cualificación ni siguiendo qué criterios de contratación, los que pasarían a encargarse del servicio. A MACSA no le gusta la gratuidad de las cosas para los ciudadanos, en sus genes está presente el rentabilizar económicamente lo que es de todos los madrileños”, indican los trabajadores públicos.

Por último, cabe destacar que como en el resto de espacios recién rehabilitados en Conde Duque, las instalaciones de la aún no inaugurada biblioteca también son objeto de quejas por parte del personal del centro. Según estos, en la planta baja, donde la sala infantil, la climatización es “insuficiente” y las corrientes de aire “horribles”, a pesar de los cortavientos. Cuentan que, además, hay pérdida de aire climatizado puesto que los elementos de unión entre las puertas y los cercos no proporcionan el aislamiento adecuado.

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