primer periódico hiperlocal en España | año VII | 7 de diciembre de 2016
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La IERE y la primera catedral de Madrid, esos desconocidos vecinos

Boceto del complejo de la Iglesia Catedral del Redentor

En el número 18 de la calle Beneficencia se encuentra la primera catedral que hubo en Madrid, la Iglesia Catedral del Redentor. Se trata de una catedral que permanece en el barrio desde la década de los 80 del siglo XIX y que, sin embargo, es bastante desconocida para muchos de sus vecinos. “Trabajamos de forma discreta, para servir a quien lo necesita”, indica Carlos López Lozano, obispo desde 1995 de la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE), dueña del templo.

La Iglesia Española Reformada Episcopal forma parte de la comunidad anglicana y fue fundada en 1869, siendo la primera comunidad religiosa no católica romana de Madrid. Tras un breve paso por Santa Catalina los Donatos, la comunión se instaló en la calle de la Madera baja hasta 1880. Fue en esa fecha cuando se adquirieron los terrenos de Beneficencia, unos 1.600 metros cuadrados, sobre los que se construiría el actual complejo formado por la citada Iglesia Catedral y por los dos edificios que la flanquean: el de la antigua escuela y el de la residencia episcopal.

Carlos López Lozano, quinto obispo de la Iglesia Española Reformada Episcopal

Se estima que en torno a 1883 se dieron por finalizadas las obras de construcción de la Catedral, dirigidas por el arquitecto Enrique Repullés i Segarra, siguiendo el boceto original de Juan Curt Madrazo. Poco después llegaría la consagración del templo. La catedral de La Almudena no llegó a ser considerada como tal hasta que la consagró Juan Pablo II en1993; la iglesia del Redentor llevaba más de un siglo siéndolo.

El del Redentor es un templo neogótico, con un prebisterio sencillo, del que cabría destacar su órgano de finales del XIX, construido por Juan Francisco Sánchez y, al parecer, pagado por la Corona española gracias a la reina Victoria Eugenia, quien había renunciado al anglicanismo al casarse con Alfonso XIII.

Labor social y evangélica

El sencillo prebisterio de la catedral

Cuenta Carlos Lozano que hacia el final de la Guerra Civil en la parroquia se repartían alrededor de 400 desayunos a niños y ancianos, a través de lo que fue conocido como “la ayuda de los cuáqueros”, comunidad religiosa que proporcionó ayuda a ambos bandos de la contienda. Antes de eso, en torno al complejo del Redentor, la Iglesia Española Reformada Episcopal sostuvo escuelas para niños, un programa social y otro para la alfabetización de adultos. Según comenta el obispo, el compromiso de ayuda al prójimo ha sido, y sigue siendo, santo y seña de su iglesia.

En la actualidad mantiene un programa de ayuda alimentaria que reparte 4.000 kilos semanalmente entre más de 500 familias de Madrid y otro de ropero que recoge y distribuye entre 8.000 y 9.000 piezas al año. Además, cuenta con un asesoría legal gratuita, especialmente para inmigrantes y, gracias a la Comunidad de Madrid, ofrecen una vez a la semana los servicios de una trabajadora social. Dos veces al año organizan cursos de formación para personas paradas y prestan sus estancias para reuniones de vecinos o para que, por ejemplo, un grupo de voluntarios imparta un curso de danzas escocesas.

En cuanto a la labor evangélica, en la Iglesia Catedral del Redentor se realiza un servicio religioso internacional los sábados, a las 18:30 horas, mientras que el principal se celebra el domingo, a las 11. Según el obispo, el grupo de fieles que frecuenta la parroquia está formado por personas de 23 nacionalidades distintas. Además de tener una base sólida de españoles, la iglesia cuenta con ingleses y estadounidenses, filipinos, ecuatorianos, colombianos, peruanos, bolivianos, cubanos, paraguayos…

Del acoso a la libertad de culto

Órgano de finales del XIX de la catedral

En una España declarada ‘nacional y católica apostólica romana’ es fácilmente entendible que durante la dictadura de Franco la supervivencia de La Iglesia Reformada no fue fácil. Aún así, Carlos López comenta con orgullo que el culto jamás se interrumpió, ni tan sólo durante los días más duros de la guerra. No es que las dificultades hubieran arrancado con la llegada al poder del Generalísimo, desde la fundación de la Iglesia existió un fuerte rechazo hacia ella por parte especialmente de las clases altas de la sociedad, pero sí que el panorama, empeoró. Hasta 1980, con el reconocimiento de la libertad religiosa en España, las trabas y la estigmatización desaparecieron.

Además de con el obispo, la parroquia funciona en el día a dia con cinco diáconos, tres lectores laicos y 34 voluntarios, además de con la ayuda de “unas 500 familias comprometidas”. Cada iglesia anglicana es autónoma y son los fieles los responsables del mantenimiento económico de las mismas, sin recibir dinero alguno del Estado.

Entre los tesoros insospechados que alberga el número 18 de Beneficencia se encuentra una biblioteca especializada en religión, “la más importante de Europa en cuando a libros de heterodoxia e Inquisición” y un pequeño museo de la Biblia, con una colección de 4.000 libros sagrados en castellano. Tesoro de otra índole, pero precioso al fin y al cabo, es también el patio interior del edificio.

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