primer periódico hiperlocal en España | año VII | 9 de diciembre de 2016
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La importancia de Malasaña para el ‘indie’ español

Actuación de Los Planetas en la Sala Maravillas | Foto: www.gelatinepez.com

La revista RollingStone, en un artículo, sitúa a tres espacios del barrio entre los “25 lugares míticos del pop-rock español”: El Penta, el portal número 23 de la calle Espíritu Santo y la Sala Maravillas. Como casi cualquier listado, por prestigiosa que sea la publicación que lo elabore, la selección no deja de ser discutible. Sin embargo, no podemos obviar el hecho de que Malasaña y rock nacional siguen siendo uno en el imaginario colectivo español.

Bien conocida la relación del barrio con La Movida Madrileña de los años 80, lo que más destacaríamos del citado artículo es la importancia que otorga a Malasaña en la eclosión en los 90 del ‘indie’ español, un tema mucho menos explotado. Para ello, la Sala Maravillas, situada en el número 33 de la calle San Vicente, fue clave. Hoy, transformada en el ‘Nasti’, sigue dando cobijo a los conciertos de algunas de las bandas más interesantes -extranjeras y nacionales- que se dejan caer por Madrid.

Sobre la Sala Maravillas, cuyo primer concierto lo dieron (el 17 de abril de 1993) unos por aquel entonces desconocidos chicos de Granada, ni más ni menos que Los Planetas, el citado artículo dice lo siguiente: “Si querías estar en la pomada en los noventa el sitio donde tenías que estar era la sala Maravillas de Madrid. Todos los periodistas, grupos, disqueros y promotores de conciertos de la primera explosión indie se juntaban en el Maravillas. Australian Blonde, Sexy Sadie, El Inquilino Comunista… y los muchos grupos del momento solían beber y tocar allí. Florent, guitarista de Los Planetas, recuerda el ambiente: “Se vivía con muchas ganas. Estaba todo por hacer y teníamos ilusión por hacerlo, tanto nosotros como gente de las discográficas indies y multinacionales. También conocimos allí a Jesús Ordovás, a Julio Ruiz, a Carlos Subterfuge… y recuerdo que en el camerino los dueños de la sala, los hermanos Morán, nos prepararon una bañera llena de hielo con cervezas y champán”. Los Planetas siguen apareciendo por la Sala Maravillas… y siguen teniendo su sitio favorito: “Al fondo, entre ese camerino enano y la barra”.

Se dice que la Sala Maravillas fue al ‘indie’ lo que el Rockola a La Movida y tiene incluso que ver con el Festival Internacional de Benicàssim (FIB), ya que sus dueños, Miguel y José Morán -junto con otros socios-, fueron los que luegon montaron el que hoy es el macrofestival de música más conocido de España.

Además de La Sala Maravillas, otras salas del barrio como Siroco y Ya’sta fueron también importantes para la difusión de la música ‘indie’, antes incluso que el local de la calle San Vicente. En Siroco es donde primeramente se comenzó a hablar del Xixón Sound (para anunciar un concierto conjunto de Penélope Trip, Eliminator Jr. y Manta Ray) y también donde primeramente se programó en Madrid a esas formaciones que provenientes de San Sebastián formaron el influyente Donosti Sound -del que La Buena Vida, Le Mans y Family fueron sus principales exponentes. En Ya’sta, por ejemplo, es donde se presentó el EP Chica imposible, de Los Imposibles, primera referencia indie de un solo grupo que publicó en 1990 un sello tan emblemático como Subterfuge Records, tal y como recuerda Carlos (Galán) Subterfuge en otro completísimo artículo sobre los orígenes del indie español también publicado en RollingStone.

El ‘indie’ prosperó en Malasaña, territorio hostil en los primeros 90 plagado de bares punki rock, a golpe de sonidos alejados de las multinacionales y jóvenes que llegaron para regenerar un período musical anterior que languidecía tras sus gloriosos días ochenteros. Hoy, garitos de una y otra cuerda coexisten con naturalidad en el barrio donde, incluso, proliferan las sesiones de música enlatada en las que los Dj’s combinan ‘indie’ y rock con naturalidad.

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