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La primera película de amor sobre Malasaña: así es ‘No le culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas’

Echegui y Álex García, rodando en la calle San Bernardino

Echegui y Álex García, rodando en la calle San Bernardino

Los rodajes en Malasaña son habituales. Rara es la semana en la que no haya cámaras en alguna plaza o calle del barrio. Pero, pesar de esta intensa actividad cinematográfica, no había todavía una película que situara a esta zona del centro de Madrid como escenario protagonista. Hasta este viernes 11 de noviembre, día del estreno de No le culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, una comedia protagonizada por primeras figuras del celuloide nacional.

La culpable de este estreno es Laura Norton, una vecina de Malasaña que en 2014 publicó una novela de gran éxito con el mismo nombre y que ahora ve cómo ha sido llevada al cine e interpretada por actores de la talla de Verónica Echegui, Álex García, Alba Galocha o David Verdaguer. Todos metidos bajo el mismo techo de una casa malasañera con mucho vintage -de abuela- bajando y subiendo a un comercio de complementos un tanto hipster.

La directora, María Ripoll, junto a Echegui en el rodaje

La directora, María Ripoll, junto a Echegui en el rodaje

La historia que narra es sencilla y complicada al mismo tiempo: Sara Escribano (Echegui) abre en la antigua tienda de su abuela un negocio de diseños de moda hechos a bases de pluma. Al escaso éxito que tiene se le une la mudanza a su casa (situada encima del local) de su padre, su hermana (Galocha) y su prometido buenorro (Álex García). A todo ello se les unen un novio (Verdaguer) que no sabe si va o viene y una diseñadora de moda un tanto peculiar.

Aunque Laura Norton sitúan el eje central de su novela en la calle Velarde, junto al Dos de Mayo, la película se marchó hasta la cercana San Bernardino para el rodaje, dirigido por María Ripoll y que se extendió durante abril y mayo de este año. Allí, en una antigua tienda de decoración -Rústika-, se desarrolla la trama de la tienda de plumas (que se llama Ave del Paraíso) y las escenas en la casa de Sara, que componen la mayor parte de la película. En los exteriores aparecen la citada Velarde, la plaza del Dos de Mayo, San Bernardino, Dos Amigos, San Leonardo, la calle Cristo, la plaza Guardia de Corps y la de Comendadoras.

Pero no solo aparecen calles, plazas y casas de Malasaña. El barrio está presente desde el principio de la película y hasta la protagonista llega a ser apodada La flor de Malasaña por uno de los galanes. Además, esta presencia está llevada de un modo natural, sin caer en el tópico de los cupcakes y similares. Sí que aparecen figurantes estereotipados con barbas, piercings y longboards, pero son personajes que no desentonarían ni un ápice dando vueltas por Espíritu Santo.

En No le culpes al Karma… hay muchos elementos habituales en la zona: postureo, fiestas en pisos compartidos, tiendas de diseño, fotos de Instagram, coworkings, moderneo, música… tiene apariencia de comedia romántica bobalicona en su inicio, pero a medida que va desarrollando su trama entran matices y tramas que hacen de esta cinta una experiencia agradable y divertida.

A falta de ver su resultado en taquilla, la autora de la novela original ya ha anunciado la segunda parte de su novela, Ante todo, mucho karma, que saldrá a la venta el próximo mes de enero.

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