primer periódico hiperlocal en España | año VII | 4 de diciembre de 2016
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La ruta de Pedro de Ribera en Malasaña y Conde Duque

Fuente de la Fama

Natural de Madrid – del barrio de Lavapiés- el famoso arquitecto nació el 4 de agosto de 1681 en la calle del Oso. Su padre fue un humilde carpintero, lo que le facilitó una formación desde abajo en el mundo de la edificación. Siguió aprendiendo el oficio en el ejército de Felipe V, levantando tiendas de madera en el frente portugués. A los 34 años consiguió ser nombrado Alarife de la Villa, momento en el que empieza dejar su impronta en el urbanismo madrileño. Continuó su carrera ascendente como Teniente, y por fin Maestro Mayor de las Obras de Madrid (tras la muerte, en poco tiempo, de Churriguera y Ardemans, antecesores en el cargo y los otros dos nombres propios del barroco madrileño).

Aunque hoy sus portadas son universalmente admiradas, en tiempos en los que el clasicismo había barrido los gustos barrocos, sus obras – como las de Churriguera y otros coetáneos- tuvieron muy mala consideración, razón por la cual, por ejemplo, el Hospicio de Madrid casi muere bajo la piqueta.

Trataremos hoy de pasear el rastro del Pedro de Ribera en el barrio. El cuartel del Conde Duque podría ser una buena línea de salida. El arquitecto se ocupó del primer proyecto del cuartel, mandado construir por Felipe V en 1717 para albergar las Reales Guardias de Corps, cuerpo de escoltas de reciente creación. Hoy, tras diversos avatares, entre los que podemos contar un grave incendio, varias remodelaciones, el riesgo de derribo y el cambio de uso a mega centro cultural, el espíritu de Ribera asoma tímido pero orgulloso por la magnífica portada de piedra de la calle Conde Duque, recuerdo inequívoco del nacimiento barroco del edificio, que parece haber mutado hoy a fábrica decimonónica, a tenor de su aspecto.

Al fondo, la magnífica torre de la iglesia del Monasterio de Monserrat

Una vez dejado atrás el Conde Duque, y caminando hacia San Bernardo, nos encontramos con una obra menos conocida – que no menos impresionante – de Pedro de Ribera.  La imponente torre de la iglesia del Monasterio de Nuestra Señora de Monserrat luce como nunca tras haber dejado, con los trabajos de rehabilitación de los ochenta, tiempos de abandono.

El monasterio fue fundado por Felipe V para alojar a los monjes benedictinos que venían huyendo de Cataluña de la Guerra dels Segadors de 1640. Los benedictinos salieron de allí en 1836 tras la desamortización de Mendizabal, aunque los monjes pasaron en realidad pocos años fuera: a principios del siglo XX volvieron a la parte que no ocupaba la cárcel de mujeres que allí se estableció, y pasada la posguerra recuperaron todo el complejo.

Ya en la calle Fuencarral, y quizá tras haber hecho parada en algún bar de Malasaña para tomar un refrigerio, llegamos a otra de las obras cumbre de Ribera en Madrid: el antiguo Hospicio de San Fernando. Fue construido entre 1721 y 1726, para hospicio, bajo el patrocinio del Rey Felipe V, y tenía capacidad para alojar a 3000 personas. No fueron pocos los muchachos del barrio nacidos a finales de los setenta los que se debieron sorprender cuando la majestuosa portada de Ribera, presidida por la imagen de San Fernando, sirvió como ejercicio de examen de Selectividad.


Ver El Barroco en Malasaña en un mapa más grande

Algunos de estos estudiantes, quizá recordarán también haberse sentado algún día de pellas– y hasta haber acabado dentro, nos confirma un antiguo alumno del Instituto San Mateo – en la Fuente de la Fama, construida por Ribera en 1732. Su enclave original fue la plaza de Antón Martín, razón por la cual fue conocida inicialmente como Fuente de Antón Martín. Pasó tambien por el Parque del Oeste, y en 1941 desembarcó en su ubicación actual, en los jardines que precisamente se llaman del Arquitecto Ribera, hoy ocupados por el mercado provisional de Barceló y con un proceso abierto por algunos vecinos para recuperar su uso original. La estaua de Fama que remata el conjunto fue labrada por el escultor Juan Bautista.

Pero la ruta no termina aquí. En la vecina calle de Hortaleza está la Iglesia de San Antón, contigua a las antiguas Escuelas Pías (hoy sede del Colegio de Arquitectos), que fue levantada para el antiguo hospital que allí había antes de la institución educativa. En 1740 Ribera construyó la iglesia, aunque deberemos afinar la vista para intuir su legado, porque el antiguo hospital fue objeto de una profunda reforma llevada a cabo por el arquitecto Francisco de Rivas, y la iglesia perdió la típica decoración del arquitecto de Lavapiés.

Si aún seguimos con mono de arquitectura barroca, podemos ver otras joyas de la época con las que contamos en el barrio, como la Parroquia de San Justo y San Pastor, la Iglesia de San Antonio de los Alemanes o Iglesia de San Martín de Tours. También merecerá la pena acercarnos a los barrios de Huertas y Lavapiés, donde encontraremos las portadas de la Cámara de Comercio e Industria, o el Palacio del Marqués de Perales.

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