primer periódico hiperlocal en España | año VII | 29 de abril de 2017

La ‘turistificación’ avanza en Malañasa: cinco casos de edificios enteros que se convierten en apartamentos turísticos

Corredera de San Pablo 33 y Minas 5 son los últimos edificios de Malasaña que han cambiado su uso residencial por el de hotelero

Edificio de Corredera Baja de San Pablo 33 | Foto: Somos Malasaña

La oferta en Malasaña de camas para turistas no deja de crecer. En la zona, a la regular y regulada de hoteles, apartahoteles, hostels y pensiones hay que añadir la que ofrecen particulares a través de plataformas como Airbnb y, más recientemente, la que están presentando empresas que transforman edificios residenciales enteros en inmuebles de apartamentos exclusivamente para el alquiler turístico. En las últimas semanas han abierto dos de estos edificios en los números 33 de Corredera Baja de San Pablo y en el 5 de Minas. Ambos vienen a sumarse a los situados en Apocada 5, Palafox 7 y Pozas 16, dedicados a la misma actividad.

El primero de este tipo de negocios echó a andar a finales del 2014, por lo que -haciendo media- podríamos decir que se abre uno cada cinco meses. Si puede sorprender el ritmo de aperturas también debería preocupar, al menos desde el punto de vista vecinal, al plantearnos esta simple ecuación: a más alojamientos para turistas, menos viviendas en el mercado para residentes habituales.

En Malasaña, tan sólo en los últimos meses de 2016 los precios de los alquileres de larga duración aumentaron entre un 10% y un 15%. Algunos malasañeros que han tenido que abandonar el barrio ante ese repunte de precios y la escasa oferta de vivienda ya han dado la voz de alarma, mientras que distintos expertos consultados por Somos Malasaña hablan sin tapujos de la amenaza que para la zona puede suponer lo que se ha dado en llamar la turistificación, un lobo que en Madrid comienza a asomar las orejas, pero que en capitales como Barcelona conocen bien. De hecho, en la ciudad condal la sobreoferta turística es ya, tras el paro, la mayor preocupación de los barceloneses, mientras el gobierno de Ada Colau prepara un Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos.

A la búsqueda de un “equilibrio razonable”

En declaraciones a este periódico, Luis Cueto, coordinador general de Alcaldía de Madrid, apunta que en Malasaña y en el distrito Centro habrá que “tomar las decisiones y medidas necesarias para mantener un equilibrio razonable entre parque residencial y de uso terciario o dotacional”. Por otra parte, señala: “Este modelo que utiliza edificios enteros es seguramente menos agresivo y molesto para la convivencia de los vecinos que las viviendas de uso turístico, lo que no lo exime del cumplimiento de las normas vigentes”. A tomar esas decisiones y medidas de las que habla Cueto ayudarán, sin duda, las conclusiones del estudio La oferta de alojamiento turístico en Madrid. Características y distribución territorial, una evaluación de la carga turística total -hoteles, apartamentos y viviendas de uso turístico- que el área de Urbanismo del Ayuntamiento presenta mañana martes.

En cualquier caso, para el concejal del distrito, Jorge García Castaño, están claros los pasos a seguir: “Trabajar para evitar los cambios de uso residenciales a hoteleros en el centro y hacer que se vayan esponjando más por la ciudad”. El peligro está en que la presión turística expulse al alquiler tradicional del centro de la ciudad.

Madrid Central Suites SL y Welcomer Group

En lo de adquirir edificios enteros residenciales en Malasaña, reformarlos y ponerlos en el mercado como viviendas de uso turístico la que lleva ventaja es la empresa Madrid Central Suites, propiedad del neozelandés George Mackenzie Coltart Samuel y de su socio barcelonés, Pablo Bosch Domínguez. Esta firma gestiona cuatro de los cinco edificios para turistas que hay en el barrio: en octubre de 2014 se estrenó en el número 5 de la calle Apodaca, para abrir poco después otro edificio de alquileres a turistas en el número 7 de la cercana Palafox; en abril de 2016 le llegó el turno a una antigua corrala en el número 16 de la calle Pozas y en los primeros días de 2017 ha abierto lo que, por el momento, es su última adquisición, Minas 5, un edificio que se ha estado rehabilitando de arriba a abajo durante los dos últimos años.

Por otra parte, Welcomer Group acaba de inaugurar en el número 33 de Corredera Baja de San Pablo su ‘Home Art Apartments’, un edificio entero en el que ha habilitado para uso turístico 10 apartamentos de uno y dos dormitorios.

Tanto en el caso de Madrid Central Suites como en el de Welcomer Group, se da la circunstancia de que el ‘puente aéreo’ Barcelona-Madrid ha funcionado. Cuando Pablo Bosch, uno de los socios de Central Suites, desembarcó en Malasaña ya tenía desde 2010 un negocio similar en una céntrica zona de Barcelona. Por su parte, Welcomer Group ofrece alojamiento a turistas en otros dos edificios de la capital catalana y acaba de poner los pies en Madrid.

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