primer periódico hiperlocal español | año VIII | 26 de septiembre de 2017
Seleccionar página

La última película del Palafox: “Hoy hemos venido aquí a llorar”

Cada espectador tiene su propio ritual para la despedida: unos marchan cabizbajos y caminan rápido para pasar el trago, algunos suspiran sentados en el pasillo, otros se hacen selfies, muchos se paran y giran la cabeza para grabar en su memoria la majestuosa sala

Las siluetas de Humphrey Bogart y del capitán Renault se funden con la niebla, surge el The End y las luces se encienden de golpe, en medio de un sonoro y largo aplauso. Esa es la escena final del Palafox, cuando termina Casablanca, la última película proyectada por la que hasta ahora era una de las salas más grandes de Madrid.

Pero lo emotivo llega durante el epílogo, mientras el público abandonando el patio de butacas con los ojos llorosos, con esa sonrisa entrecortada que solo sale por la nostalgia. Cada espectador tiene su propio ritual para la despedida: unos marchan cabizbajos y caminan rápido para pasar el trago, algunos suspiran sentados en el pasillo, otros se hacen selfies, muchos se paran y giran la cabeza para grabar en su memoria la majestuosa sala, la que en su día se anunciaba como “el mayor cine de Europa”.

“Dicen que van a hacer un centro comercial y un multisalas”, comentan un grupo de amigos a la salida, con gesto de desaprobación. Mientras, los acomodadores, impecables con su levita, siguen invitando a los espectadores a ir abandonando la sala. Es el final de una jornada intensa, que para el personal del local comenzó a las 21.00 con la llegada de los primeros espectadores a la última proyección de Au revoire Palafox, el ciclo ideado por Sunset Cinema para despedir a este cine por todo lo alto: diez jornadas de películas míticas con un lleno detrás de otro. Las localidades para la última, Casablanca, se agotaron a las pocas horas de ponerse a la venta.

Mayores y veinteañeros se mezclan en la entrada. También en la cola de las palomitas y de las copas -Jameson se ha sumado a la fiesta con combinados gratuitos- mientras las 856 butacas se van llenando. Una de ellas la ocupa Marta, una joven vecina de Chamberí que ha querido despedirse del cine al que acudía innumerables veces desde que era niña. “Sé que me voy a emocionar”, confiesa antes de la película. Es la quinta proyección del ciclo de despedida a la que acude. Tampoco oculta sus sentimientos Mariano, uno de los veteranos del Palafox, donde acudía a ver filmes y también a sus sesiones de ópera. “Hoy hemos venido aquí a llorar”, dice con una mezcla de alegría y pena, a la que añade el lamento por todas las salas perdidas en la zona: “Yo no quiero irme a 12 kilómetros de Madrid a ver películas mientras como palomitas”, se queja.

Taquillas del cine Palafox | FOTOS: SOMOS MALASAÑA

Antes de arrancar la proyección toma la palabra Jesús Mateo, responsable de Sunset Cinema, para dejar constancia que durante el ciclo que ahora termina se ha vivido “algo mágico”, con tres generaciones (abuelos, madres, niños) acudiendo emocionadas a los pases. Luego cede rápido la palabra a Juan Ramón Gómez Fabra, dueño y gestor del Palafox, que hace un rápido repaso a los 55 años de historia de su empresa y confiesa que, cuando decidió vender – el local lo ha comprado la empresa Yelmo- su primera intención fue hacer “una despedida discreta”, pero que el entusiasmo de Mateo le hizo comprar la idea del ciclo de despedida. Con acierto.

“No dejéis de ir al cine, todas las semanas hay buenas películas”, dice el exhibidor como mensaje final a un público que le vitorea mientras abandona el escenario. Luego se apagan las luces y comienza Casablanca, en medio de un silencio reverencial que se vuelve absoluto unos minutos después, cuando el piano toca por primera vez las notas de As time goes by mientras la cámara se detiene en una Ingrid Bergman compungida en pantalla, al igual que su público fuera de ella.

Después llega el final, la congoja y las despedidas. Hasta que antes de cerrar, cuando ya no queda casi nadie dentro, los acomodadores dejan por un momento su rictus serio y profesional para sacarse una foto con el móvil en el photocall de la entrada. Luego se enjugan las lágrimas de los ojos y recuperan la compostura para echar el cierre a una sala que desde este martes pasa a la (cada vez más) larga lista de cines desaparecidos en Madrid.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Publicado por

La última película del Palafox: “Hoy hemos venido aquí a llorar”

9:52