primer periódico hiperlocal en España | año VII | 7 de diciembre de 2016
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Los alquileres se disparan en Malasaña: suben entre un 10% y un 15% en tres meses

Piso en alquiler en Malasana: 60 m2 por 1.000 euros al mes | SOMOS MALASAÑA

Piso en alquiler en Malasaña esta semana: 60 m2 en una corrala por 1.000 euros al mes | SOMOS MALASAÑA

El precio del alquiler de viviendas en Malasaña ha subido entre un 10% y un 15% en los últimos dos meses, según anuncia Apimonteleón, inmobiliaria de referencia en la zona con más de 25 años en el barrio. Se trata de porcentajes preocupantes que vienen a sumarse a las ya elevadas cantidades que se pedían con anterioridad. La tendencia es al alza, comentan: “Hay mucha más demanda que oferta”. “No habíamos visto nunca nada parecido”, explican en conversación con este periódico después de publicar un artículo en el que analizan la evolución del mercado de alquileres y compraventa en Malasaña. Tampoco se atreven a aventurar si esta subida se consolidará o el precio volverá a caer después de la llegada masiva de estudiantes al barrio que se ha producido entre septiembre y octubre, y a la que achacan en parte este espectacular incremento de precios.

Según el portal Idealista, que ha realizado un estudio de los precios medios del alquiler en Madrid por paradas de metro -y en un radio de 500 metros a su alrededor-, las estaciones de Tribunal (15,77 €/m2), Bilbao (15,65 €/m2), Alonso Martínez (16,08 €/m2) y Chueca (15,97 €/m2) están en el ‘top ten’ de las zonas de alquileres más caras de todo Madrid junto con Colón (16,27 €/m2) Velázquez (16,24 €/m2), Serrano (16,12 €/m2), Retiro (16,01 €/m2), Banco de España (15,99 €/m2), Príncipe de Vergara (15,94 €/m2) y Rubén Darío (15,92 €/m2).

Precio medio de alquiler de viviendas en las paradas de la línea 1 de Metro Madrid | Idealista

Precio medio de alquiler de viviendas en las paradas de la línea 1 de Metro Madrid | Idealista

Éxodo de residentes y fiebre por alquilar

La escasez de vivienda en alquiler y los precios al alza de las mismas están provocando, por una parte, un éxodo de población fuera del barrio en busca de opciones y de precios más asequibles y, por otra, una fiebre de caza de pisos merced a la cual los inmuebles que se colocan en el mercado se suelen alquilar en tiempo récord.

Pedro B. buscaba un piso para él solo. Pasó ocho meses tratando de hallar alojamiento en Centro. Amplió su búsqueda a Chamberí y tampoco hubo suerte: “Es difícil ver un anuncio de un piso decente a un precio no desorbitado (precios decentes ya casi no existen) y casi imposible verlo físicamente porque hay miles de personas buscando y vuelan. Los precios van subiendo cada día y casi todo está copado por las agencias, que además te cobran una mensualidad y hacen un trabajo bastante pobre. La gente se está yendo del centro, no es posible ya vivir en unas condiciones decentes, la mayoría de la oferta está derivada a los alquileres turísticos”, indica. Pedro cree que el auge del alquiler vacacional tiene que ver mucho con la escasez de alquileres. Desesperado, trató incluso de comprar, aunque no era su opción preferida: “Empecé a mirar para comprar y los propietarios te contaban las rentabilidades de Airbnb para animarte. Los precios de compra también han aumentado un montón. Estamos en plena burbuja aunque nadie lo dice”. Pedro, finalmente no tuvo que abandonar la zona, aunque su suerte llegó fuera del mercado tradicional, vía chivatazo: “Encontré algo decente en zona de Conde Duque, a buen precio, gracias a que una amiga vivía en el edificio. Un piso como el mío, de abril a esta parte, ha subido un 10%”.

La pareja formada por L. y su novio son dos de los exvecinos de Malasaña que se han visto forzados a dejar el barrio recientemente ante la imposibilidad de encontrar una vivienda que se adecuara a sus necesidades y a su presupuesto: tenían hasta 900 euros mensuales para un piso de dos habitaciones. Su búsqueda, que coincidió con el periodo en el que también buscaban casa los estudiantes, fue infructuosa. Ahora viven en La Latina.

Los casos de D.C. y de R.S son parecidos. El primero alquiló en 2013 un piso de 70 m2, una habitación y tercero sin ascensor, por 800 euros mensuales. Este verano una vivienda igual a la suya, situada un piso más abajo, ha sido alquilada por 950 euros. Este vecino teme que cuando finalice su contrato el casero quiera subirle el precio del alquiler hasta esa cifra, lo cual lo obligaría a dejar la vivienda y, muy posiblemente, el barrio, según cuenta. A R.S nadie la obligó a irse de Malasaña sino que fue ella misma y su pareja quienes cansados de la zona decidieron abandonar el barrio en busca de mejor calidad de vida fuera del distrito Centro. Sin embargo, su historia ilustra de igual manera este relato de subida continuada de precios de alquiler que se repite con cada caso consultado: alquiló en marzo de 2014 un piso de 40 m2 por 695 euros mensuales y cuando recientemente decidió dejarlo, el mismo piso se alquiló en menos de una semana por 825 euros.

Por otra parte, a mediados de octubre, P.S. puso en alquiler un piso de su propiedad en Idealista: 50 m2, cuarto sin ascensor, perfecto estado de conservación, luminoso y situado entre los metros de Chueca y Tribunal. Su precio, gastos de comunidad incluidos, 690 euros mensuales. Cuenta esta vecina que subió a la red el anuncio de alquiler a las 15 horas y a las 16.30 ya estaba enseñando el piso a 15 personas. Al término del día la habían contactado 68 veces entre llamadas de teléfono, whatsaps y correos electrónicos. Uno de los interesados que fue a ver el piso le ofreció 800 euros y seis meses de alquiler por adelantado si cerraba con él un acuerdo en ese mismo instante. Ante la avalancha de llamadas recibidas no le fue posible atender el teléfono a todo el mundo y algunos de los que trataron de contactar sin éxito con ella denunciaron su anuncio en el conocido portal inmobiliario online donde lo publicó porque creyeron que era una estafa. Cuando pidió explicaciones al portal, le presentaron excusas y solicitaron que comprendiera que la gente está muy nerviosa y que al ser su precio muy competitivo y no haber podido responder a tanto interesado resultaba sospechoso.

Comprar como inversión

Los precios de venta de viviendas en el barrio de Universidad también se han visto incrementados, tal y como hemos apuntado con anterioridad: “Hay una mayor demanda de compra durante el último año. Hemos detectado un aumento de las compraventas, muchas de ellas por parte de inversores, aunque también de particulares”, indican desde Apimonteleon. “Al tener una rentabilidad tan baja el dinero en los bancos están acudiendo al sector inmobiliario en busca de rentabilidades mayores. En su gran mayoría, los compradores buscan inmuebles para explotarlos en régimen de arrendamiento, tanto para vivienda habitual como vacacional”, apuntan en la inmobiliaria.

Según un estudio de Urban Data Anlytics (uDA), firma especializada en el análisis de datos del mercado de la vivienda –recogido por El Mundo-, la rentabilidad media de una vivienda en el distrito Centro es de un 10,49% (un 5,28% vía alquiler más un 5,21% vía revalorización del inmueble).

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