primer periódico hiperlocal en España | año VII | 1 de octubre de 2016
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Opinión: ¿Necesita realmente una reforma la Plaza de España?

estatuas
Lo que hoy nos preguntamos nosotros aquí no es otra cosa que lo que los ciudadanos de Madrid deberán contestar en la primera de las 18 preguntas del cuestionario que pueden votar desde el 28 de enero y por 40 días: ¿Es necesaria la reforma de la Plaza de España? Y, sí es así: ¿A qué área nos referimos cuando nombramos la famosa plaza?

Aunque la pregunta parece evidente, lo cierto es que, desde que Ana Botella presentara su proyecto de colaboración público-privado para reformar la Plaza de España (y un área importante del centro de Madrid) en octubre de 2014, el debate público sobre la plaza siempre ha llegado en pack, ligado a su entorno y al destino del Edificio España.

Lo que la mayoría de la gente identificaría como Plaza de España son los 25.894 metros cuadrados centrales. Si a esto le unimos el contorno de tráfico rodado (aunque parezca mentira, incluso cruzando los numerosos carriles de Ferraz seguiremos en Plaza de España), la superficie se eleva a 52.466 metros cuadrados.

Además, el informe que presenta ahora el Ayuntamiento se refiere, heredando los planes del anterior Consistorio, a un amplio entorno como posible ámbito de remodelación: la plaza de Emilio Jiménez Millas, las calles traseras del edificio España, la calle de San Ignacio de Loyola, el entorno del Mercado de los Mostenses, la calle del Río y Leganitos, las isletas verdes y el paso subterráneo situados al oeste de la calle Ferraz, y las conexiones peatonales con la plaza de Oriente.

La operación sigue siendo, pues, muy ambiciosa, aunque es cierto que el cuestionario deja abierta la posibilidad de que sea más pequeña. Lo que hoy pretendemos aquí es discernir si, realmente, es importante reformar ese espacio peatonal y rodado que actualmente todos identificamos como Plaza de España, y qué alcance debe tener la operación.

La Plaza de España: una plaza cumplidora que pide mimo

Estos días hemos recorrido concienzudamente la plaza de punta a punta. Nos hemos parado a observar, libreta en mano. La hemos pensado. Lo cierto es que la Plaza de España, incluso en estos meses en los que el tiempo no acompaña, suele estar llena de gente.

En su configuración actual presenta numerosos problemas. Su rasante, más bajo que el de Princesa y  Gran Vía, principales zonas de afluencia de viandantes, le restan visibilidad, y la continuación de la pendiente -mal resuelta-, hace que la plaza sea una gymkana de elementos inaccesibles para las personas con movilidad reducida. El adoquinado presenta un estado de conservación deplorable. Las vallas en las praderas de césped, junto con la configuración rígida de los espacios, hacen que atravesarla no sea la tarea trivial que debería.

Foto aérea de los años 60 (Archivo FOAT)

Foto aérea de los años 60 (Archivo FOAT)

La configuración de la plaza descansa sobre la espiga central que forman el conjunto monumental dedicado a Cervantes, elementos de jardinería y fuentes (especialmente inservible y en malas condiciones resulta el estanque al que miran Don Quijote y Sancho). En su primer tramo, además, hay una gran explanada, muy codiciada por las ferias comerciales, que llegaron a ocupar el espacio en los últimos tiempos durante 150 días al año. En su extremo sur, la plaza se cierra en falso y es, pese a su amplitud, el espacio más desaprovechado del parque.

Lo cierto es que el conjunto escultórico determina mucho, por lo que se ha llegado a plantear (puede votarse esto también) su retirada o moverlo a otro punto dentro de la propia plaza. Sin embargo, lo que no puede negarse es que se trata de uno de los monumentos más fotografiados de Madrid, una estampa que está ya adherida a esta parte de la ciudad.

Los laterales, en cambio, poseen el grueso de las arboleda, que provee de buena sombra y de un paseo agradable. Los numerosos bancos que jalonan estos caminos son muy utilizados, pese a que anteponen los populares pasamanos pensados para evitar que los sin techo los utilicen para dormir.

grieta

No busquen zonas infantiles en la Plaza de España, no existen. Tampoco ningún área deportiva o un templete para músicos.

A pesar de todo lo anterior, hemos comprobado que la Plaza de España es un espacio que cumple a la perfección su función de parque, con mucho tránsito de vecinos, turistas y oficinistas de paso. Con encuentro humano y una arboleda poco usual en el centro más concurrido y comercial de Madrid.

En opinión de la asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, según figura en un informe de 175 páginas que han realizado, la reforma “está sin justificar”. Los expertos se muestran preocupados por el destino de los árboles de la plaza, sobre cuya permanencia se pregunta en la actual consulta pública. En la plaza hay más de 400 árboles, de más de 30 especies y géneros, y cerca de 150 arbustos, de 15 especies y géneros. Muchos de estos son centenarios y están catalogados para su conservación. El anterior proyecto suponía un auténtico arboricidio y su destino actual parece, a priori, ligado a que la reforma incluya, o no, la excavación de la plaza para la reforma del aparcamiento subterráneo.

Por su parte, José María Villalobos, impulsor de la plataforma Salvemos el Edificio España, echa en falta que Ahora Madrid proponga un modelo de ciudad, y opina que es erróneo plantearse si es necesario o no reformar la Plaza de España “por la amplitud de opciones que podrían entrar en la contestación sí, desde cambios mínimos a una reforma absoluta y radical de la plaza”. En cualquier caso, cree que la plaza, tal y como la estamos mirando en este artículo, necesita “chapa y pintura” y que “no es casualidad que se esté afrontando la reforma de la Plaza de España en paralelo al debate del Edificio España”. “Wanda está presionando al Ayuntamiento para lograr sus objetivos vinculados del Edificio y de la Plaza de España”.

Bien, supongamos que la Plaza de España necesita una reforma, pero que se trata ésta de una obra que no necesita de grandes desarrollos urbanísticos ¿De qué presupuesto estaríamos hablando? Para una reforma de estas características el propio Ayuntamiento de Madrid ha calculado que el montante estaría en torno a los cinco millones de euros, una cantidad modesta que iría creciendo en la medida que creciera la ambición y el ámbito de actuación del proyecto (este cálculo está hecho en base a la suposición de 200€ de inversión por metro cuadrado).

Sí pero…¿qué hacemos con los coches?

El propósito de este artículo es ceñirnos a la Plaza de España, renunciar a pensar que su rediseño es inseparable de grandes planes de reforma de la ciudad (importantes ejes peatonales o planes de regeneración de barrio). Sin embargo, ya convenimos en que la plaza abarca también su contorno dedicado al tráfico rodado y es innegable que, desde la reforma de 1969, los coches son un problema de acceso a la propia plaza: un día laborable pasan por allí 125.000 vehículos.

Vehículos/ día según datos del Ayuntamiento en 2012| Gráfico proporcionado por Nación Rotonda

Vehículos/ día según datos del Ayuntamiento en 2012| Gráfico proporcionado por Nación Rotonda

El problema reside, en opinión de Miguel Álvarez, del colectivo Nación Rotonda, en que la Plaza de España “se encuentra en el medio de un gran nudo de auténticas autopistas urbanas: viniendo de la carretera de Extremadura para ir hacia el barrio de Salamanca, desde Chamberí a coger la M30 dirección sur, de Arganzuela a Argüelles, de la A6 hacia Atocha… En un montón de trayectos el camino más corto pasa por la plaza. El reordenamiento no es nada fácil, pero debe pasar necesariamente por dejar de hacer que el trayecto de un sitio a otro en coche se haga por el camino más corto posible.

Sin embargo, una sombra planea sobre el proyecto desde que este naciera durante el mandato de Ana Botella: la ampliación del parking subterráneo, que rápidamente entró en la ecuación como vía de financiación, bien a través de su ampliación, bien a través de la construcción de una zona comercial. En opinión de Álvarez, este propósito (cuya pertinencia también se puede votar en la consulta abierta) es contradictorio con la intención del gobierno actual de sacar coches del centro de la ciudad:

“Las encuestas en Madrid dicen que la principal razón para usar el transporte público es no tener donde aparcar el coche en destino. Por encima de los atascos y muy por encima de otras razones (dinero, miedo al coche, comodidad…). Por otro lado, el anterior Ayuntamiento aprobó un Plan de Movilidad que fijaba como objetivo para 2020 reducir un 25% el número de desplazamientos en coche, y éste entiendo que asume y quiere ir más allá de ese objetivo. Ampliar el parking es fomentar el uso del coche precisamente donde se quiere limitar. Totalmente contradictorio. Mi opinión es que el parking debería dejar de ser de rotación y convertirse una parte en un parking de residentes -con lo que se podrían quitar plazas de la zona en la calle para dejar sitio a aparcabicis, aparcamotos, carriles bus, más aceras, etc..- y otra parte en un aparcamiento de bicicletas vigilado”.

La reforma por la que apostamos

A pesar de las dudas surgidas durante el proceso participativo, que llevaron a retirarse del mismo a numerosos grupos que participaban en él, el cuestionario que vamos a votar los vecinos de Madrid incluye suficientes elementos para configurar la base de muy distintas reformas: una, que puede ser de la Plaza de España y otra de algo mucho mayor y distinto, aunque en los dos casos el resultado lleve su nombre.

Somos Malasaña ha querido participar del debate público tomando partido por una reforma necesaria pero que mantenga la Plaza de España como el lugar elegido por muchos turistas para refrescar los pies en la fuente, por muchos abuelos para llevar a sus nietos a dar de comer a las palomas y por muchas parejas para huir del sol cayendo a plomo en el verano de Madrid. Un gran parque de encuentro para vecinos y visitantes, en cuya naturaleza se podría incidir de forma sencilla, por ejemplo, con la inclusión de mesitas, áreas infantiles o un templete en su desaprovechada parte posterior, que sería  escenario privilegiado para la programación cultural de primavera. Una plaza sin problemas de accesibilidad, con un mejor recorrido para ser atravesada, vetada para las ferias comerciales y con mobiliario renovado, pero que no deje de ser la Plaza de España que sale verde en las fotos aéreas.

Creemos que el proyecto puede contemplar una posible reordenación del tráfico, enmarcado en una concepción global de la circulación del Centro y de la ciudad, y que se hace importante facilitar el paso de los peatones al Parque del Oeste y la zona del Palacio Real. Descartamos la necesidad de ampliar el aparcamiento, lo que serviría de llamada a un mayor número de coches, y la importancia de contar con una nueva área comercial en la zona.

Enumerados nuestros deseos y necesidades, se nos hace excesiva la perspectiva de un concurso internacional, mucho más apropiado para grandes operaciones alejadas, presupuestariamente, de las prioridades actuales de la ciudad y, urbanísticamente, de las necesidades que percibimos desde la altura de los ojos de un vecino.

Nosotros ya hemos votado por lo más cercano a nuestro modelo de Plaza de España ¿y tú?

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