• ¿Para cuándo una asociación de comerciantes potente en Malasaña?

    1 febrero 2013 escrito por  

    Asesorar a sus miembros en materia de licencias y asuntos fiscales, ofrecer cursos gratuitos de formación, convertirse en un interlocutor válido y fuerte de cara al Ayuntamiento y cuidar y dinamizar el barrio para potenciar su atractivo son algunas de las ocupaciones de cualquier asociación de comerciantes que se precie, de cualquiera de esas asociaciones que no existen en Malasaña, donde además de la gremial de hosteleros (AHM) sólo figura la testimonial Asociación de Comerciantes de Maravillas y la voluntariosa Asociación Malasaña Norte.

    Algunos de los asistentes a la reunión de anoche en La Industrial | Foto: Somos Malasaña

    Anoche, un grupo de empresarios se reunió por vez primera para iniciar un proyecto serio de asociación de comerciantes mirándose en el espejo de la exitosa Asociación de Comerciantes Barrio de las Letras, cuyo gerente, Pablo Batlle, participó del encuentro explicando los pasos que ellos habían dado y su funcionamiento actual. Representantes de La Manual, Espíritu 23, La Industrial, Sirius -como cabeza de ocho comercios de la calle San Vicente Ferrer- y Somos Malasaña estuvieron presentes en el mismo. Distintos comercios del entorno de la calle Manuela Malasaña, miembros Malasaña Norte, excusaron su ausencia, aunque respaldan también la iniciativa.

    El ejemplo de Las Letras

    Con 266 asociados, un local físico como sede, una junta directiva y ejecutiva de ocho personas, dos trabajadores contratados a tiempo completo, la oferta a sus miembros de un amplio abanico de servicios, la organización periódica de eventos con tan buena acogida como El Mercado de las Ranas o Decoracción, patrocinios privados, subvenciones públicas, etc, la Asociación de Comerciantes Barrio de las Letras es el ejemplo de hacia dónde se quiere ir.

    Hoy, empresarios de distintas ciudades europeas llaman a sus puertas para interesarse por el modelo organizativo de una asociación que surgió de la nada en 2005, cuando el Consistorio declaró de forma unilateral Huertas como APR y el inicial malestar por esa medida unió al comercio de la zona. Dos años después comenzaron a funcionar a pleno rendimiento, encadenando pequeños éxitos palpables de manera inmediata: desde lograr que las calles del barrio estén más limpias y mejor cuidadas hasta crear una pionera escuela de esgrima en el Ateneo de Madrid, con alrededor de 100 alumnos.

    Entre las recomendaciones que Batlle lanzó en la reunión para quienes deseen formar una asociación de comerciantes destacaron la de formar un núcleo con vocación y operativo, con un presidente, un secretario y un tesorero; contar e implicar en el proyecto a instituciones y entidades presentes en el barrio para establecer con ellas acuerdos de colaboración; presentarse como asociación al concejal del distrito y mantener una relación de confianza y seriedad con el Ayuntamiento y funcionar de forma profesional bajo la guía de una junta muy compacta y unida.

    El modelo es lo de menos, lo importante es arrancar

    Los intentos más recientes en Malasaña de unión de comerciantes se han venido realizando por calles (Manuela Malasaña, San Vicente Ferrer, Espíritu Santo, Palma, Apodaca, Barco) Pocos han llegado a cristalizar, algunos dormitan y sólo uno está realmente activo (el próximo día 8 se realizará un desfile de moda en San Vicente Ferrer).

    Han sido uniones sin validez legal, que para las autoridades no cuentan. En cualquier caso, y aún actuando como reinos de taifas, loables iniciativas en comparación con la nada imperante. En ciudades como Bilbao, Vitoria o Valencia, las asociaciones de comerciantes zonales vienen funcionando de hecho como una confederación de distintas asociaciones más pequeñas. Quizá el modelo no sea tan importante como la operatividad del mismo y la necesidad de arrancar.

    Aunque las subvenciones públicas no sean en sí mismas una meta de la incipiente asociación de comerciantes de Malasaña, y la crisis las haya reducido, el próximo 15 de febrero finaliza el plazo establecido para que estas organizaciones soliciten ayudas para la dinamización del comercio. Nadie en Malasaña las pedirá y ese dinero acabará en otros barrios.

    En 15 días, la reunión de anoche se volverá a repetir. Dar nuevos pasos hacia la constitución de la asociación, plantear algunas primeras acciones promocionales y abrir el proyecto a más comercios, estarán entre los objetivos de esa próxima cita.

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