primer periódico hiperlocal en España | año VII | 28 de septiembre de 2016
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Pequeños tesoros de Malasaña

En un barrio lleno de historia como Malasaña sólo hace falta ir con los ojos bien abiertos para que un pasado inesperado nos hable desde cualquier rincón, permitiéndonos descubrir pequeños tesoros.

En el Jardín del Magnolio del Museo del Romanticismo se puede contemplar la mesa que presidió las tertulias del mítico Café del Pombo, un local situado en el número 4 de la calle Carretas que fue escogido por nuestro vecino Ramón Gómez de la Serna como sede de sus famosas charlas entre intelectuales, inmortalizadas por Gutiérrez Solana en 1920 en una pintura que hoy se muestra en el Museo Reina Sofía. ¿Es la mesa que vemos en el Museo del Romanticismo la misma que aparece en el cuadro? Posiblemente y, en cualquier caso, no es difícil imaginar la escena.

Mesa original del Café del Pombo. Hoy está en el jardín del Museo del Romanticismo (MR) | Foto: MR

Mesa original del Café del Pombo. Hoy está en el jardín del Museo del Romanticismo (MR) | Foto: MR

Por otra parte, en un nuevo bar, Cazador, abierto en la calle Pozas, podemos sentarnos en unas butacas muy especiales. La mayoría de ellas han sido desprovistas del verde que cubría tanto la madera y del estropeado cuero de los asientos, pero se trata -ni más ni menos- que de algunas de las butacas originales del Teatro Lara. Aunque éste abrió sus puertas en 1879, las butacas bien pueden ser de 1930, cuando el espacio sufrió su primera gran remodelación. En el año 2008 se procedió a cambiar las deterioradas butacas de patio que conservaba el teatro y las que hoy vemos en Cazador pasaron a quedar almacenadas en el primer piso del edificio de la Corredera de San Pablo en cuyos bajos se sitúa el Lara. El azar quiso que desde hace un par de meses la que mostramos en las fotografías -y algunas más- acabaran, gratis, en este bonito local.

Butacas del Lara con el verde original de madera y cuero, en Cazador| Foto: Somos Malasaña

Butacas del Lara con el verde original de madera y cuero, en Cazador| Foto: Somos Malasaña

Butacas originales del Lara, ahora en Cazador. Estas han sido decapadas y desprovistas del cuero verde que cubría el asiento | Foto: Somos Malasaña

Butacas originales del Lara, ahora en Cazador. Estas han sido decapadas y desprovistas del cuero verde que cubría el asiento | Foto: Somos Malasaña

Aunque el Teatro Lara abrió sus puertas en 1879, las butacas bien pueden ser de 1930, cuando el espacio sufrió su primera gran remodelación. En el año 2008 se procedió a cambiar las deterioradas butacas de patio que conservaba el teatro y las que hoy vemos en Cazador pasaron a quedar almacenadas en el primer piso del edificio de la Corredera de San Pablo en cuyos bajos se sitúa el Lara. El azar quiso que desde hace un par de meses la que mostramos en las fotografías -y algunas más- acabaran, gratis, en este bonito local.

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Toda la programación del Museo del Romanticismo en septiembre

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