primer periódico hiperlocal español | año VIII | 24 de octubre de 2017
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Plaza España, el lobby que pedía el voto y la obligada transparencia municipal

El Estudio Guadiana incumplió por dos vías distintas las bases del concurso, en concreto el artículo 11, que impedía “no divulgar la propuesta antes del fallo del jurado para garantizar el anonimato y preservar la objetividad"

Titularidad de la página welcomeplaza.es a nombre de Estudio Guadiana. Captura efectuada el 7 de febrero de 2017 | FOTO: SOMOS MALASAÑA

El pasado miércoles 1 de marzo, por la mañana, se conoció oficialmente el nombre del proyecto ganador para construir la nueva Plaza de España. La unión entre los estudios Guadiana y Porras & La Casta eran las mentes que dieron forma a esta idea votada por 110.076 madrileños. Sus responsables acudieron a la apertura de plicas oficial y respondieron a las preguntas de todos los medios allí presentes. Pero, a partir de esa hora, callaron. El motivo: la publicación por la tarde en Somos Malasaña de una información clave en el concurso: el Estudio Guadiana abrió una web para promocionar el voto para su proyecto.

Este hecho incumplió por dos vías distintas las bases del concurso, en concreto el artículo 11, que impedía “no divulgar la propuesta antes del fallo del jurado para garantizar el anonimato y preservar la objetividad”. El Estudio Guadiana puso su nombre en un registro público, accesible para cualquier persona con conexión a internet, indicando que era el autor de Welcome Mother Nature, el Proyecto X.

La sola publicación de la página web citada (www.welcomeplaza.es) y la inscripción en el registro ya serviría para impugnar el concurso, pero el Proyecto X se publicitó aún más con la constitución de un grupo de presión, un lobby, que durante el periodo de votación gestionó esta web, organizó reuniones, llamó a medios de comunicación y, en definitiva, estuvo pidiendo el voto para el trabajo del Estudio Guadiana. Este lobby aseguraba estar compuesto de “vecinos” y “no conocer de nada” a los autores del proyecto, pero lo cierto es que mientras hacían su labor de lobbing la página a la que remitían seguía a nombre del Estudio Guadiana en los registros. Fue solo a raíz de que Somos Malasaña investigara el origen de este grupo de presión cuando el registro cambió, después del 7 de febrero. Entonces ya se habían cumplido tres semanas de votación por correo.

Los hechos publicados son lo suficientemente graves para que los responsables de ambos estudios hubieran dado algún tipo de explicación, dado que se trata de un concurso público, cuyos adjudicatarios recibirán 787.000 euros de las arcas municipales. Pero ni Guadiana ni Porras & La Casta han querido ponerse en contacto con Somos Malasaña ni con ningún otro medio de comunicación hasta el momento, pese a nuestras repetidas solicitudes.

La supuesta Plafatorma de apoyo al Proyecto X también ha negado a este periódico más explicaciones. De esta forma nuestros lectores no podrán saber cómo y por qué Guadiana cedió el registro de la web al portavoz de este lobby y quién era la arquitecta que les acompañaba a las reuniones y a la que en ocasiones se le escapaba la primera persona cuando defendía las virtudes del proyecto del Estudio Guadiana.

La transparencia del proceso, deber del Ayuntamiento

El Ayuntamiento, por su parte, se ha puesto de perfil ante todas estas presuntas irregularidades. En lugar de interpretar la normativa del concurso, ha preferido obviar la información aportada por Somos Malasaña y no actuar de oficio para arrojar luz sobre un proceso que pretendía ser ejemplo de transparencia. El gobierno de Ahora Madrid deja el posible recurso en manos de un modesto estudio de arquitectura, el del otro finalista, Rodrigo Núñez. Un recurso que este estudio probablemente no interpondrá, de forma comprensible: ¿Qué pequeño gabinete querría enfrentarse a Goliat en los tribunales?

En nuestra opinión, es el Ayuntamiento de Madrid el que debe aclarar las dudas que han surgido al final de proceso participativo de Plaza España abriendo una investigación que arroje luz sobre lo sucedido. Lo ha de hacer para no aprovecharse de las desigualdades de tamaño entre los finalistas, y en coherencia con otras actuaciones que está llevando a cabo Ahora Madrid en materia de transparencia, que han servido para desvelar oscuras prácticas de los equipos de gobierno anteriores.

Para evitar sospechas, esta investigación no debería estar dirigida por el área de Urbanismo, debido a las conexiones del propio delegado de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, con los autores del proyecto ganador: tanto el concejal de Ahora Madrid como Lorenzo Fernández Ordoñez (Estudio Guadiana) y Fernando Porras-Isla (Porras & La Casta) se conocen y comparten claustro como profesores de Arquitectura en la Universidad EuropeaLa propia universidad lo publicó hace unos días y así consta en el perfil municipal de Calvo.

El equipo de Carmena también debería revisar en profundidad un proceso que ha resultado polémico desde el inicio, para que en los futuros concursos que celebre Madrid todos los aspirantes participen en igualdad de condiciones. Y para que el Ayuntamiento confíe plenamente en la capacidad de los madrileños para elegir el mejor proyecto, paternalismos y plataformas que ayuden a orientar el voto aparte.

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