primer periódico hiperlocal en España | año VII | 6 de diciembre de 2016
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La pesadilla de ruido de E.

Calle Pozas

Desde febrero de 2011 la nueva Ordenanza del Ruido de Madrid prohíbe, entre otras cosas, hablar en voz muy alta en la calle en horario nocturno. Esa misma Ordenanza contemplaba la creación de Zonas de Protección Acústica Especial, que es como el Ayuntamiento declaró finalmente el distrito Centro hace dos semanas, algo que desde abril se negociaba con representantes de hosteleros del ocio y de asociaciones vecinales del área. Por otra parte, el pasado 15 de julio el Consistorio endureció las sanciones económicas (hasta 600 euros) que pueden aplicarse a quienes hagan botellón en la vía pública. Todas estas medidas persiguen un mismo objetivo: garantizar el derecho al descanso de quienes residen en zonas que, como Malasaña, registran por la noche una agitada actividad. Sin embargo, una cosa es legislar y otra bien distinta hacer cumplir la ley.

E. es un vecino de la calle Pozas que hace unas semanas se puso en contacto con este periódico para denunciar el grave problema de ruido que viene padeciendo cada noche en su vivienda. Ni voluntariosos intentos de diálogo ni reiteradas llamadas a la policía han solucionado una situación que para E. acabará dentre de un mes. Tira la toalla y cambiará de casa. El testimonio escrito de su padecer no tiene desperdicio y, por desgracia, tampoco constituye un caso aislado en el barrio:

“Soy un vecino de la calle Pozas y estoy viviendo una pesadilla, todos los días sin excepción, absolutamente todos los días de la semana, se ponen a hacer botellón delante de mi casa, en el número 16, justo al lado del edificio de la Cruz Roja, un grupo de 10 a 15 niñatos que no paran de gritar, romper botellas, volcar y arrastrar contenedores, poner música, tirar basura, jugar al fútbol a las tres de la mañana a lo largo de la calle y dando pelotazos en las ventanas, etc.

Llevo dos meses llamando casi a diario a los municipales y no ha servido absolutamente de nada. Ni siquiera se bajan del coche, cuando es patente que están bebiendo, consumiendo drogas y destrozando mobiliario urbano, con el ruido que ello conlleva. Mi novia y yo nos tenemos que levantar a currar a las 7 de la mañana y es rara la noche que conseguimos dormir antes de las 4 de la madrugada. Todo eso que dicen de que el ayuntamiento ha endurecido la ley antibotellón para garantizar el descanso de los vecinos, es una pura falacia, en dos meses llamando casi todos los días no han puesto una sola multa. Conste que yo no deseo que multen a nadie, simplemente que les den un escarmiento y se marchen de ahí porque tenemos derecho a descansar por las noches, que luego hay que trabajar con tres horas de sueño en el cuerpo y te pasas el día de ‘mala hostia’, y no quieres ni volver a casa porque ya desde las nueve o diez de la noche están montándola y no puedes ni leer un libro en la cama o ver una película porque no se oye dentro de tu propia habitación.

Alguna vez les he dicho educadamente y con mucha calma que por favor bajen un poco la voz y no he recibido más que mofas y amenazas de que me esté callado, que pueden joderme más si quieren, y que si no me gusta que me largue o le eche huevos y salga al portal a ver si me atrevo, etc. Los municipales que me atienden al teléfono ya hasta me dicen -una me lo dijo con muy malos modos- que deje de llamar porque no sirve de nada, y que esto es lo que hay. Cuando una de cada cinco veces que llamo se pasa una patrulla charlan cordialmente con ellos y cuando se van los niñatos se ponen a gritar el doble y a tirar latas contra la pared. Sólo en una ocasión les invitaron a marcharse de ahí aludiendo al descanso de los vecinos; volvieron a las dos horas y la liaron muchísimo más, hasta por la mañana.

Al final no te dejan vivir, te tienes que largar a pesar de ser un vecino respetuoso y currante que lo único que quiere es descansar en paz. Una pena, porque me encanta el barrio y finalmente voy a tener que irme de aquí por la falta de civismo de algunos y la falta de eficacia y profesionalidad de otros. Todo esto produce, además, un efecto llamada que hace que la calle acabe a veces llena de gente, en estado de ebriedad, que se sienta a beber o consumir drogas en los portales. Orinan, se producen peleas a gritos… El problema de esta calle es que ha llegado a un grado de abandono que se piensan que en ella no vive nadie, pues hay algunas viviendas abandonadas, y ellos dicen que no molestan a nadie.

Un saludo a todos los afectados por el problema del ruido, un problema bastante más grave de lo que parece, porque te puede joder la vida”.

El ruido nocturno en Malasaña es un mal endémico ante el que, sin embargo, no cabe resignarse. En numerosas ocasiones hemos abordado el asunto en el periódico. La mayor parte de esas veces lo hemos hecho publicando denuncias puntuales de vecinos como E.

  • ¿Tú también sufres el ruido nocturno que hay en el barrio? Déjanos aquí un comentario con tu caso o participa del debate abierto en nuestro facebook, donde, por ejemplo, dos vecinos señalan como fuente del problema de ruido que viven los aires acondicionados que hay instalados en la parte trasera del ecificio de Telefónica.
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