primer periódico hiperlocal en España | año VII | 29 de septiembre de 2016
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Preparando los carnavales…con el ojo puesto en ediciones anteriores

Carnaval 2012 en la Plaza de San Ildefonso

En Malasaña, el carnaval ‘oficial’ lo organizan cada año los propios vecinos (AMPAS, distintos colectivos sociales y asociaciones, la Plataforma Maravillas, la gente del 15-M…) Este año se celebrará el viernes 15 de febrero y el tema del desfile, ‘bichos’. El pasacalles, que comenzará a las 17:30h en la Plaza de San Ildefonso y terminará en la Plaza del 2 de Mayo, será el eje principal y casi único de la fiesta. El hecho de avisar con tiempo, antes incluso de que la organización presente el cartel y el recorrido definitivo, es para que os dé tiempo de prepar los trajes de coleóptero con los que participar.

Hoy en día, el carnaval en Malasaña es una fiesta diurna, ‘blanca’ podríamos decir, con alta participación de niños y ancianos. Pero si echamos la vista atrás podemos comprobar que no siempre fue así. Baste recordar los carnavales de 1980, que no fueron unos carnavales normales. Después de estar muchos años prohibidos por el franquismo, aquel año en Madrid volvía a abrirse la veda de los bailes de máscaras por febrero. Eran años de agitación social y la fiesta tuvo marchamo de conflictiva, de manera que las autoridades de la ciudad decidieron que se haría de forma “acotada”: sólo se celebró en Vallecas y Malasaña, dos barrios por lo demás con cierta fama de problemáticos. Estuvimos a prueba.

Manuel Vicent hizo una crónica deliciosa de aquel carnaval malasañero de 1980 en la revista Triunfo:

Carnaval 1980 en Malasaña | http://www.triunfodigital.com

La juerga de carnaval el sábado noche en el barrio de Malasaña fue una cosa inocente, una fiesta juvenil alimentada casi por los íntimos del lugar. Por los ventanales del Café Comercial se veían pasar los disfraces, las caras decoradas de una juventud de COU con una imaginación un poco improvisada. En las aceras se pintaban unos a otros con lápiz de labios, se enharinaban los mofletes, se ponían la toalla musulmana en la cabeza y las pandillas se iban escurriendo hacia la Plaza del Dos de Mayo, donde empezaban a dar saltos al son de algunas charanguitas. Bajo un cielo de buena noche corría una brisa de porro, se pasaba entre los corrillos la cerveza tamaño familiar y se bebía vino de garrafa.

Describió Vicent el ambiente en la calle, pero también en locales:

El el café Ruiz las mascaras cantaban tonadillas infantiles, en Manuela sonaban cuplés y música de organillo, en el Sol de Mayo casi se jugaba al corro de la patata y en La Vía Láctea se oía un rock más bien dulce entre tintineos de fanta de limón.

En el relato del periodista no todo era, sin embargo, luz. Hablaba también de los problemas de inseguridad que empezaba a haber en la época y de la violencia política. Aquel lunes de carnaval comenzaba el juicio por la matanza de los abogados laboralistas, en una Semana Trágica que había comenzado en el mismo barrio y que justo estos días conmemoramos.

De un tiempo a esta parte, las noches regulares del barrio de Malasaña han tomado un cariz turbio. Aquella primera avanzada de una juventud imbuida por la resistencia pasiva que acudió a fumarse un porro en la plazoleta iniciática a la sombra de unos menestrales en flor lejos del gasoil, pronto comenzó a alterarse, aquellas noches pacíficas y pacifistas se alumbraron de repente con el brillo esporádico de alguna navaja de camello o se atronaron con la explosión de una bomba [en referencia a una bomba puesta por la extrema derecha en El Parnasillo]. Hoy es una zona fronteriza en disputa.

*Descargar la crónica entera de Manuel Vicent.
*Si quieres remontarte más aún en la historia de los Carnavales madrileños pásate por este artículo.

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