primer periódico hiperlocal en España | año VII | 25 de septiembre de 2016
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Presentación de En la batalla urbana

Cubierta del libro

Cubierta del libro

El próximo sábado 5 de julio, a las 19,30, se presenta en la redacción de Somos Malasaña En la batalla urbana. Lucha de clases y gentrificación en Madrid. El libro está compuesto por una selección de textos de Luis de la Cruz

El acto no será una presentación de libro al uso, no habrá presentador ni se leerán largos textos. La idea es, con el libro por excusa, tener una charla entre amigos sobre agresiónes al patrimonio madrileño, la gentrificación en el barrio de Malasaña, ejemplos de lucha urbana como el de Ofelia Nieto 29… todo ello con los ecos del Madrid post 15M de fondo…Debatir, ver un par de vídeos seleccionados por el autor y hacer un ejercicio de reflexión colectiva sobre un Madrid permanentemente agredido.


Luis de la Cruz
es integrante del equipo de Somos Malasaña, y algunos de los artículos de En la batalla urbana han aparecido con anterioridad en este medio. En el periódico suele ocuparse de los contenidos históricos y, frecuentemente, de los relativos a los movimientos sociales. El libro está integrado también por textos aparecidos en otros medios digitales, como el veterano blog Madrid Me Mata.

Dónde: c / Galería de Robles 5 (redacción de Somos Malasaña)
Cuándo: sábado 5 de julio a las 19,30 h.
Cuánto: entrada libre

A modo de introducción

Juro que fue sin proponérmelo. Un buen día, hace ya una década, me encontré escribiendo en internet sobre la ciudad de Madrid. Primero sobre sus aspectos más lúdicos (bares de tapas o eventos esquivos a la agenda oficial) pero, poco a poco, me fui metiendo en peleas con la ciudad de trasfondo. Ha sido difícil no meterse en peleas en Madrid últimamente.

En el momento que escribo estas líneas introductorias la polvareda de la algarada urbana en Gamonal (Burgos) y St. Pauli (Hamburgo), aún enturbia –gozosamente– el ambiente. Los próximos, preveo, serán años de conflicto urbano, con distintas intensidades y apariencias. Muchos de ellos surgirán de la defensa contra la desposesión de la ciudad y el expolio en la crisis. Otros, esperemos que muchos, serán conflictos provocados por nuevos planteamientos sobre el uso común de la urbe.

El triunfo del proyecto neoliberal en los ochenta legó al Estado la función última de allanar el terreno a las fuerzas del mercado. En esta ecuación, en la que la gente queda marginada, las instituciones se convierten en agentes de la desposesión capitalista de las clases populares.
En España, además, partíamos del franquismo, y en Madrid, para más inri, arrastramos ya décadas de gobierno de la derecha. Su último proyecto fallido, hacer de Madrid una capital atractiva para los flujos financieros internacionales, ha dejado cascarones de aspiraciones olímpicas vacías, centros de negocios a medio gas y un flamante aeropuerto internacional en decadencia.

Por el camino, algunos barrios de la ciudad se han podido beneficiar de lo que se antoja guarnición para hacerle apetecible el plato a los hombres de negocio, o adormidera para vender una ciudad libre de conflicto. Después del crack, en cambio, se acabaron las gotas que, sobre las cabezas del pueblo, chorreaban opulencia de las copas con las que brindaban las élites.

Pero el plan de ciudad consensual falló y, simultáneamente al crack, sonó un click en torno al 15 de mayo de 2011 que reactivó el conflicto en la ciudad. Es de esta desposesión y de las respuestas que viene articulando la gente desde entonces de lo que tratan los apuntes del natural que mal cosen el libro.
Un tema que me preocupa especialmente es cómo las clases dirigentes pueden incorporar a su propio discurso el imaginario de los movimientos contestatarios, desactivando su potencia. Esto viene sucediendo hace años con la noción de espacio público, como denuncia Manuel Delgado . Según explica el antropólogo, el sintagma espacio público está hace mucho en el catálogo argumental de urbanistas oficiales y autoridades, y sirve para, en nombre de lo cívico y lo ordenado, crear espacios urbanos de consenso, escenarios donde supuestamente transcurre la sociedad interclasista (la clase media). Se trata de un fresco artificial –si no lo fuera, no serían necesarios códigos legales para disciplinar al populacho como los que vemos proliferar sin fin– que trata de esconder las desigualdades y la violencia que crea la ciudad capitalista.
Este libro es una recopilación modesta de impresiones donde no caben desarrollos muy profundos, pero esta preocupación aparece diseminada en algunas partes: donde se rebate la visión amable que se propugna de la gentrificación en algunos seminarios académicos. También desde el propio título: gentrificación es lucha de clases.
Otra cosa que me sorprende mucho es la suerte de síndrome de Estocolmo que sufrimos quienes nos paramos a pensar en la gentrificación. He escuchado a un notable artista urbano decir que “el arte urbano es uno de los agentes gentrificadores más potentes del mundo”. En la misma dirección he escuchado manifestarse a gente de centros y movimientos sociales: “nosotros también somos agentes gentrificadores del barrio”. Está bien la autocrítica pero habiendo especuladores, capitalistas, clases altas y administraciones colaboradoras, por más que los procesos de gentrificación puedan ser complejos, la aseveración parece exagerada. Es precisamente el enfoque de clase el que ayuda a colocar las cosas en su sitio. Quienes pertenecen a una clase social similar a la de los viejos vecinos, se integran en el contexto del barrio y crean espacios de desempeño de la vecindad, (como sucede en los centros sociales), difícilmente reman a favor de la desposesión urbana. A veces nos dejamos llevar por las manifestaciones más superficiales de los clásicos de los debates sobre la gentrificación, como Nueva York o Amsterdam.

Lo que sigue a continuación son apuntes colocados originalmente en distintos estantes de la red: el blog Madrid Me Mata, el periódico hiperlocal Somos Malasaña o mi blog personal La bitácora de eltránsito. Es, por tanto, una colección de miradas dispersas, en la que el lector tendrá que hacer el esfuerzo de completar los contextos si no está bien informado de la actualidad madrileña. Creo, sin embargo, que los textos están ensartados por un mismo alambre: el conflicto urbano.

Algunos de los posts (siempre fueron eso: entradas en blogs) se han agrupado temáticamente: El ciclo Ofelia Nieto, Tetuán, Malasaña y Conde Duque y Entrevistas. Otros han caído en el socorrido cajón de sastre que he titulado Otras calles.
Poco más que decir. Espero que se enojen, que razones no faltan.

Publicado por

Presentación de un libro, clases de guitarra o cortometrajes en la semana cultural de Quoncor Café

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