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	<title>Somos Malasaña &#187; Calles del barrio</title>
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	<description>el periódico de tu barrio en Madrid</description>
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		<title>Calle de la Luna, zona palaciega venida a menos</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jul 2010 07:19:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis de la Cruz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[luna]]></category>

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		<description><![CDATA[La calle tiene un rastro de palacios y edificios antiguos (algunos en pie de milagro y otros desaparecidos) que da pista de un pasado más lustroso que el actual.Es además lugar ineludible para amantes del cómic y la fantasía.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entre <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/desengano-%C2%BFel-nombre-mas-evocador-del-barrio//">Desengaño</a> y San Bernardo, Luna pasea su poético nombre, que le presta popularmente a la <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/plaza-de-luna-no-la-busques-en-el-callejero/">plaza de María Soledad Torres Acosta</a>, a la que cierra en uno de sus lados, el de los famosos cines Luna.</p>
<p>La tradición  habla de un suceso en tiempos de <strong>Isabel la Católica</strong> que explica el origen del nombre. Antes de que la calle estuviera urbanizada tenían por allí sendos palacios con torre los nobles don <strong>Álvaro de Córdoba </strong>y don <strong>Francisco de Crispi</strong> (este cerca de lo que hoy sería Callao), que enemistados comenzaron a guerrear. Cuando cayó la noche ambos tuvieron que esperar a que saliera la luna para continuar la batalla, lo  que aprovechó don Álvaro para salir vitorioso.</p>
<p>Posteriormente la reina Católica hizo derribar las torres pero el nombre de la luna permaneció en el lugar donde había estado la torre de don Álvaro con una luna esculpida en piedra. Hay distintas versiones de la historia, algunas colocan la luna en una casa posterior, pero el hecho es que este suceso esculpido se tiene por inicio del nombre.</p>
<p><strong>Senda de palacios descarriados</strong></p>
<div id="attachment_12553" class="wp-caption alignleft" style="width: 360px"><img class="size-full wp-image-12553" title="100_1698" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/100_1698.jpg" alt="" width="350" height="263" />
<p class="wp-caption-text">Los interiores abandonados del palacio de Villanueva | L.C.</p>
</div>
<p>El origen palaciego del nombre no es casual, existieron y existen buenos ejemplos de residencias nobles en la calle. En el número 19 , dentro de un gran almacén de maderas nos recibe<strong> don Amadeo</strong>, que nació en el viejo caserón, como antes su madre, hace 88 años. En el interior del  edificio, en el que hoy hay cuatro viviendas, tiene colgada una reproducción del plano de Texeira en el que nos cuenta orgulloso don Amadeo ya sale la casa. Nos explica que el edificio fue en tiempos una <strong>parte anexa al palacio de los duques de la Conquista</strong>, que estuvo en San Bernardo y que ocupaba toda la manzana entre las calles de la Luna y la calle de la Estrella. Antes de ser residencia de los duques de la Conquista a principios del XX el palacio era conocido como del duque de Lerma, y <a href="http://blogs.somosmalasana.com/carpetania/2010/07/23/%c2%bfque-vecino-del-barrio-fue-ejecutado-en-la-plaza-mayor-2/">allí vivió su favorito Rodrigo Calderón</a>, el popular marqués de las Siete Iglesias que fue ejecutado en la Plaza Mayor en 1621 acusado de asesinato y brujería.</p>
<div id="attachment_12551" class="wp-caption alignright" style="width: 360px"><img class="size-full wp-image-12551" title="100_1720" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/100_1720.jpg" alt="" width="350" height="467" />
<p class="wp-caption-text">Detalle interior del antiguo caserón del número 19 | L.C.</p>
</div>
<p>Don Amadeo nos refiere que en toda la zona siempre hubo “muchos palacios, algunos que ya no están como el de Monistrol, otros que ahora son ministerios como el de Justicia, y otros en un estado lamentable como el de en frente”.</p>
<p>El palacete al que se refiere Don Amadeo es <strong>el Palacio de la Infanta Carlota</strong>, gran edificio de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_Villanueva">Juan de Villanueva</a> (el del Museo del Prado). En 2005 el inmueble fue expropiado por el Ayuntamiento con la intención de dedicarlo a fines públicos, pero cualquiera que pase hoy por su puerta (y entre a curiosear) puede comprobar la triste realidad de lo que queda de los frescos pompeyanos de sus techos y la mugre sobre lo que se intuye debió ser un lugar de gran lujo.</p>
<div id="attachment_12550" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-12550" title="100_1709" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/100_1709.jpg" alt="" width="550" height="413" />
<p class="wp-caption-text">Palacio de Talara y Miranda | L.C.</p>
</div>
<p>A la altura del número 15 de la calle, junto a la comisaría,  luce de blanco impoluto un gran palacio neoclásico. Viéndolo hoy orgulloso con su escudo de armas y sus magníficos enrejados a uno le cuesta imaginar que<strong> a punto estuviera de desaparecer para siempre a finales de los setenta</strong>. Debemos situarnos en un Madrid en el que las casas se dejaban morir por abandono para a continuación declarar con mano firme un expediente de ruina y demolición que se presentaba como inevitable. La del <strong>palacio de Talara y Miranda</strong> &#8211; así se llama el inmueble &#8211; prácticamente se llevó a cabo, se inició en 1976, se paralizó, y se reanudó en 1978 de manera ilegal, para volver a ser frenada tras una fuerte polémica en la calle y en la prensa. Finalmente se aprobó un plan que dio como resultado el actual edificio rehabilitado. Hacia 1984 se anunciaban en los periódicos los nuevos pisos con “interesantísimas condiciones para inversionistas”.</p>
<p>En la calle hubo aún otro gran palacio hoy desaparecido con la construcción de la Plaza de Santa María Soledad Torres Acosta, el<strong> Palacio de Monistrol</strong>, donde se fundó el Banco de San Carlos (antecedente del Banco de España)  en 1782. En sus bajos estuvo el Teatro Buenavista desde 1837, y allí hubo una conocida sede de CNT durante los años de la guerra.</p>
<p><strong><br />
Viñetas y chocolate.</strong></p>
<div id="attachment_12548" class="wp-caption alignleft" style="width: 360px"><img class="size-full wp-image-12548" title="100_1711" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/100_1711.jpg" alt="" width="350" height="263" />
<p class="wp-caption-text">Una de las tiendas de cómics de la calle | L.C.</p>
</div>
<p>Luna y las calles de alrededor han sido por años los pasillos de una mansión  donde los amantes de la fantasía, la ciencia ficción y el mundo del cómic encuentran habitaciones mágicas. Son las tiendas de cómics y fantasía que pueblan la zona. En Luna encontramos las dos tiendas de <a href="http://www.metropoliscomics.net/">Metrópolis</a> (la del 24 fue antes Framauro), <a href="http://www.atlanticajuegos.com/">Atlántica Juegos</a>, en el alero de Luna, donde es fácil encontrar a sus asiduos secando la pintura de sus figuras al sol de la plaza&#8230;y el escaparate en venta de <a href="http://www.crisiscomics.com/">Crisis</a>, la pionera del barrio (llevan desde 1988), que luce el letrero de liquidación.</p>
<p>Existen también en la calle unos cuantos bares, algún establecimiento de arte moderno y un puñado de comercios de sabor añejo, como la <strong>Farmacia Cardona, de 1928</strong>. Pero uno de los establecimientos más tradicionales de la calle ya no puede verse en la misma sino curiosamente en un museo: <strong>la fábrica de chocolates El Indio</strong>.</p>
<div id="attachment_12547" class="wp-caption alignright" style="width: 360px"><img class="size-full wp-image-12547" title="Pantallazo-2" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/Pantallazo-22.png" alt="" width="350" height="239" />
<p class="wp-caption-text">Interior de la chocolatería antes de viajar al museo | http://museodeltraje.mcu.es/</p>
</div>
<p>El establecimiento cerró en 1994, casi 150 años después de que fuera abierta por los hermanos Vela, pero pasó a formar parte de la colección del Museo Nacional de Antropología (hoy del Traje). En el establecimiento se fabricaba chocolate y se molía café, aunque a lo largo del siglo XX fue ampliando su oferta con fiambres y todo tipo de confitería. Su fama fue tal que entre sus clientes estuvieron además de los vecinos de la barriada, la Chocolatería San Ginés y el palacio de El Pardo.  Hoy, para ir al establecimiento más clásico de la calle, antaño en la esquina con San Roque, tenemos que ir <a href="http://museodeltraje.mcu.es/">a un museo</a>.</p>
<p>La calle de la Luna lleva una vida de noble venido a menos. Da pena que el reconocimiento de la calle, sin duda una de las más conocidas de la ciudad, tenga más que ver con una mala fama que seguramente hoy ya no merece que con su historia y los méritos de un caserío que podría volver a lucir con la nobleza que un día tuvo.</p>
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		<title>Marqués de Santa Ana: una cuesta por descubrir</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jul 2010 01:01:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis de la Cruz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[calle del marques de santa ana]]></category>
		<category><![CDATA[calles del barrio]]></category>

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		<description><![CDATA[Allí nació Clara Campoamor y vivió un tiempo Rubén Darío. La calle de Marqués de Santa Ana recoge en sus fachadas bonitos detalles, buenos mimbres para construir un paso mucho más agradable que el actual.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_12480" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-12480" title="Pantallazo-2" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/Pantallazo-2.png" alt="" width="550" height="362" />
<p class="wp-caption-text">La calle tras bombardeos de la Guerra Civil | Archivo Rojo </p>
</div>
<p>Entre las calles <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/calle-del-pez-una-y-muchas/">del Pez</a> y <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/espiritu-santo-una-calle-sin-numero-17/">la de Espíritu Santo</a> (a la altura de<a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/plaza-de-juan-pujol-lugar-de-encuentro/"> Juan Pujol</a>) transcurre la calle del <strong>Marqués de Santa Ana,</strong> también conocida como cuesta del Marqués de Santa Ana, y con razón, pues quien suba desde Pez hasta llegar al promontorio sobre el cual está la placita de Juan Pujol probablemente llegue con la lengua fuera.</p>
<p>En tiempos llevó el nombre de <strong>calle del Rubio</strong>, porque está construida sobre los terrenos donde  vivió  un hombre al que apodaban “<em>el Rubio del arrabal</em>”. Lo de Marqués de Santa Ana  viene porque cuando la calle aún llevaba el anterior nombre estuvo allí la redacción de<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Correspondencia_de_Espa%C3%B1a"> La Correspondencia de España</a>, diario conservador que fundó <strong>Manuel María de Santa Ana</strong> en un edificio de su propiedad . No es curiosamente la única publicación importante que tuvo sede en Marqués de Santa Ana durante el XIX, también la filosófica  <a href="http://www.filosofia.org/hem/med/m029.htm">Revista Europea</a> comenzó con el pie de imprenta de Medina y Navarro, Editores, en el número 25.</p>
<p><strong>Lo que podría ser y no es</strong></p>
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<p>	<!-- Slideshow link --></p>
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		<a class="slideshowlink" href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/marques-de-santa-ana-cuesta-por-descubrir/?show=slide"><br />
			Ver presentación		</a>
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<p>Recorriendo la calle rápido uno tiene la sensación de estar pasando por <strong>una vía de transición, un tanto gris.</strong> Caminándola con cuidado, observando con atención, a uno se le vienen a la cabeza las posibilidades de un camino lleno de detalles, lo que con un poco de buen tino urbanístico y un renacimiento del comercio de calidad podría ser. Es fácil verlo fijándose en balcones de forja, viejos portones que podrían revivir fácilmente, caserones del XVIII (sobre todo en la acera de los pares), curiosos voladizos&#8230;<strong>materia para un bonito paseo que no acaba de emerger.</strong></p>
<p>Marqués de Santa Ana ejemplifica a la perfección una de las características de Madrid que hace que siempre se balancee entre la belleza y la dejadez: nunca hay dos edificios iguales. <strong>Hasta diez fachadas absolutamente distintas</strong> las unas de las otras hemos contado entre el número 17 y el 35 de la calle.</p>
<p><strong>Vecinos</strong></p>
<p>De entre los vecinos destacan dos muy ilustres, <a href="http://amigosdelforo.es/web/2008/09/15/clara-campoamor/">Clara Campoamor </a>y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rub%C3%A9n_Dar%C3%ADo">Rubén Darío</a>.  Campoamor, política clave del siglo XX, que ha pasado a la historia como la máxima impulsora del sufragio femenino durante la República, nació en el número 4 de la calle en 1888, en el seno de una familia humilde.</p>
<p>Otro que pasó en el barrio de Maravillas parte de sus días fue Rubén Darío, que vivió en la calle junto a <strong>Francisca Sánchez</strong>, a la que conoció en un paseo por la Casa de Campo junto con <strong>Valle Inclán</strong>. A ella dedicó versos como el conocido <em>“Sé conmigo / un amigo&#8230;”</em></p>
<p>Cuesta arriba, cuesta abajo, desde el trajín comercial de Pez hasta el ajetreo festivo de Juan Pujol, se recomienda pasar por Marqués de Santa Ana con calma, mirar hacia arriba, percatarse de los muchos detalles que pueblan sus fachadas  e imaginar lo que la calle podría ser con su bonita mixtura de estilos a poco que el comercio de calidad y la buena voluntad anidaran en ella.</p>
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		<title>Desengaño, ¿el nombre más evocador del barrio?</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Jul 2010 11:11:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis de la Cruz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[calle desengaño]]></category>
		<category><![CDATA[calles del barrio]]></category>

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		<description><![CDATA[Una curiosa leyenda dio su nombre a la calle, pero la realidad se empeña en afirmar lo idóneo de la nomenclatura. En ella se pusieron a la venta los Caprichos de Goya y escribió sus artículos un joven José Martí.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_12371" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-12371" title="P7080013" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/P7080013.jpg" alt="" width="550" height="309" />
<p class="wp-caption-text">Una prostituta frente a uno de los muchos comercios cerrados |L.C.</p>
</div>
<p>Tiene la calle un nombre evocador, acorde con la sensación de trastienda de juguetes rotos de la  Gran Vía que deja su recorrido. El nombre, que tiene desde hace siglos, se atribuye, sin embargo, a una improbable leyenda.</p>
<p>Cuenta la historia que dos caballeros quedaron para batirse en duelo por el amor de una dama: el célebre <strong>Caballero de Gracia</strong> y el príncipe<strong> Vespasiano de Gonzaga</strong>. Durante el envite vieron pasar corriendo a <strong>una dama envelada perseguida por un zorro</strong>. Ambos se apresuraron a seguirla y al llegar a ella, parada tras una tapia, pudieron comprobar que, tras el velo, el rostro de la dama se aparecía de momia. “¡Qué desengaño!”, se escuchó entonces para dejar el nombre prendido de las paredes de la calle.</p>
<p>Hubo un paréntesis de tiempo en el siglo XIX en el que la calle fue conocida <strong>de San Basilio</strong> o, popularmente, de los Basilios, por el convento que hubo entre las calles Desengaño, Barco y Valverde. Ya hemos hablado en alguna ocasión de los distintos destinos que este convento  tuvo en el barrio, convertido en <strong>Teatro Lope de Vega</strong>, como lugar de celebraciones y bailes.</p>
<p><strong>Goya y Martí</strong></p>
<div id="attachment_12368" class="wp-caption alignleft" style="width: 360px"><img class="size-full wp-image-12368" title="P7080011" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/P7080011.jpg" alt="" width="350" height="272" />
<p class="wp-caption-text">La placa que conmemora la estancia de Martí en la calle | L.C.</p>
</div>
<p>Ha contado la calle con moradores iluatres, entre ellos sobresalen dos: <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mart%C3%AD">José Martí</a>, héroe nacional cubano, y<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_de_Goya"> Francisco de Goya</a>.</p>
<p>En el número diez existe una placa que conmemora las vivencias de un joven Martí, al que mandaron a España para acabar sus estudios tras unos sucesos de insurgencia en Cuba que habían dado con él en una cantera de trabajos forzados. El futuro revolucionario llegó a España en 1871, en plena efervescencia democrática postisabelina, y se instaló en una casa de huéspedes desde donde se dedicó a escribir <em>El presidio político de Cuba</em> y a estudiar Derecho en la Universidad Central.</p>
<p>Martí estudiaría años depués los cuadros del pintor en San Fernando y desde su impulso romántico admiraría la pasión y sufrimiento del aragonés al que llamó “Goya, vencedor de toda dificultad”. Es pues una casualidad que <strong>Goya hubiera elegido la calle Desengaño para vender sus populares caprichos</strong>, fascinado por el ambiente y el mismo nombre de la calle, muy apropiados para su obra.</p>
<p>Los Caprichos son un conjunto de grabados satíricos de la España de finales del XVIII, aún preñada de nobles y curas. Goya <strong>los puso a la venta en una perfumería de la calle</strong>, así se anunciaba en la prensa de la época: “Colección de estampas de asuntos caprichosos, inventadas y grabadas al aguafuerte por D. Francisco de Goya”</p>
<p>Goya y Martí recurren al absurdo en su obra para hablar de situaciones muy reales,<strong> lo onírico y lo poético como denuncia se unen en la calle Desengaño</strong>, seguramente no por casualidad.</p>
<p><strong>Mujeres desengañadas</strong></p>
<p>Transcurre la calle, desde la <strong>Iglesia de San Martín</strong> hasta Valverde, trufada de miradas mercantiles, con mayor o menor disimulo. En las volutas de piedra que la adornan, en las esquinas y portales, las prostitutas charlan entre sí con la familiaridad de<strong> quienes llevan acudiendo mucho tiempo a su puesto de trabajo</strong>. Algunas saludan a hombres de avanzada edad que merodean la zona, otras sonríen a los caminantes. A cualquier hora del día y de la noche, especialmente en el ensanchamiento de la calle entre Ballesta y Mesonero Romanos, que parece casi un corrillo de pueblo.</p>
<p>Existe también en la calle algún comercio clásico (a parte del sex-shop) como la droguería de <a href="http://www.manuelriesgo.com/">Manuel Riesgo</a>, que empezó como herboristería en 1866, con cédulas especiales para cultivar en la Casa de Campo y en el Jardín Botánico, y que exportaba sus productos a toda Europa. A partir de los años veinte cambió el rumbo, dedicándose a  los productos químicos. Merece la pena pasarse a ver sus cajones numerados originales.</p>
<p>Pero sobre todo existen comercios que debieron ser clásicos y <strong>permanecen hoy cerrados</strong> con el cartel de se alquila de una conocida asociación que persigue – sin mucho éxito en la calle – la revitalización de la zona.</p>
<p><strong>La “trasera” de la Gran Vía</strong></p>
<div id="attachment_12369" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><img class="size-full wp-image-12369" title="P7080016" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/P7080016.jpg" alt="" width="300" height="533" />
<p class="wp-caption-text">El precioso expositor de Manuel Riesgo | L.C.</p>
</div>
<p>Es habitual escuchar referirse a las calles de la zona como “la trasera de la Gran Vía”, y <strong>no es ciertamente una mala denominación</strong>. La calle, que en tiempos unió Luna con Fuencarral, quedó cortada en Valverde precisamente con motivo de la construcción de la Gran Vía. Su último tramo ejemplifica la condición de trasera: la parte de atrás de un hotel importante, la parte de atrás de un gran grupo de comunicación&#8230;y al final el lateral del Edificio Telefónica ya en Valverde.</p>
<p>Durante la construcción de la hoy centenaria vía mucho se habló de la regeneración de las calles aledañas y desde entonces el debate ha sido continuo, pero los vecinos han dejado de escuchar hastiados cada solemne declaración política, acostumbrados como están al incumplimiento de las promesas. Cien años después la trasera sigue siéndolo.</p>
<p>En 1933 quebraron los almacenes Madrid-París, que habían hecho una gran apuesta abriendo en 1920 los que se consideran<strong> los primeros grandes almacenes de la ciudad</strong>. Para ello habían comprado una manzana enorme y habían construido un gran edificio entre las calles Desengaño y Mesonero Romanos. El inmueble fue comprado por SEPU (Sociedad Española de Precios Unitarios), que dedicó parte al alquiler de oficinas, y hoy lo ocupa la cadena SER. El gran dispendio arquitectónico  se quedó en la “cara  A”, <strong>la trasera también fue trastienda</strong>, pero desde luego no ayudó en los propósitos declarados anteriormente de sanear una zona de Madrid castigada a perpetuidad.</p>
<p>Desengaño, calle de ajetreo sórdido como pocas, trata de emerger de una vez por todas entre olores a orín y paisajes humanos  perféctamente enmarcados en su nombre y fama.  En tiempos el área fue conocida como <a href="http://blogs.somosmalasana.com/carpetania/2010/06/10/te-suena-el-nombre-de-porta-coeli/">Portacoeli</a> – <em>puerta del cielo</em> &#8211;  por la iglesia de Nuestra Señora de Porta Coeli, hoy San Martín. Esperemos que las eternas promesas de rehabilitación profunda consigan hacerla merecedora de nuevo de esa evocación.</p>
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		<title>San Vicente Ferrer: bien surtida de detalles</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Jul 2010 01:00:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis de la Cruz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[calle San Vicente Ferrer]]></category>
		<category><![CDATA[calles del barrio]]></category>

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		<description><![CDATA[Comercios de antes y de ahora se muestran como pequeños museos a los paseantes con bonitos azulejos y pinturas. Allí vivió Rosa Chacel y desde allí recogió el espíritu del <i>Barrio de Maravillas</i>.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La calle de <strong>San Vicente Ferrer </strong>vertebra<strong> lo que tienen en común los vecinos de Malasaña y Conde Duque</strong>, salta la frontera de San Bernardo para aclararle a la planimetría que todos somos – más o menos – un mismo barrio. El nombre proviene de un humilladero que hubo antiguamente en la zona dedicado <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vicente_Ferrer_(santo)">al santo valenciano</a></p>
<p>La calle de San Vicente Ferrer, como su compañera de viaje contigua, <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/calle-de-la-palma-cultura-y-vermu/">la de la Palma</a>, nacen en el siglo XVII, cuando se va conformando el barrio. En el plano de Espinosa la calle iba de Fuencarral a Amaniel y se dividía en San Vicente Alta y Baja, partida por ala Calle Ancha de San Bernardo. En el de Texeira, sin embargo, el tramo de Fuencarral a San Bernardo se llamaba<em> Siete Jardines</em>. Ambas calles fueron <strong>centro del comercio artesanal y de la incipiente actividad industrial</strong> del barrio en el siglo  XIX.<br />
<strong><br />
Catálogo de heridas y fachadas</strong></p>
<div id="attachment_12231" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><a href="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/P1030326.jpg"><img class="size-full wp-image-12231" title="P1030326" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/P1030326.jpg" alt="" width="550" height="413" /></a>
<p class="wp-caption-text">Fachada de bonita decoración modernisya | David Jimeno</p>
</div>
<p>Una calle tan antigua y larga inevitablemente va dejando a los lados <strong>un catálogo histórico de la evolución del barrio</strong>, viviendas de todos los tiempos y estilos que conforman una narrativa con ventanas.</p>
<p>Encontramos a lo largo de San Vicente Ferrer adustos edificios del  XVIII como un caserón en el primer tramo antes de llegar a San Andrés, un bonito ejemplo de decoración <em>art nouveau</em> en el número 20,  el palacio dieciochesco de San Bernardo 62 que ocupa buena parte de la vía (también conocido como <strong>Casa de los Siete Jardines,</strong> como la propia calle en tiempos) y, por supuesto, algún que otro recuerdo de la desastrada arquitectura de los años setenta.</p>
<p><strong>Campo de juegos</strong></p>
<div id="attachment_12224" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-12224" title="P1030317" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/P1030317.jpg" alt="" width="550" height="413" />
<p class="wp-caption-text">La Manuela, campo de juegos | David Jimeno</p>
</div>
<p>En otras ocasiones hemos hablado de <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/en-el-barrio-tambien-ibamos-de-cafes/">los cafés del barrio</a>, refugios de la conversación reposada en un barrio con querencias rockeras. Pero existe una extraña categoría también que se resume precisamente en la calle San Vicente Ferrer: <strong>los bares de juegos</strong>. Pasado San Andrés encontramos en pocos metros tres buenos ejemplos de locales en los que los clientes escogen de entre un montón un desgastado trivial, o una curiosa edición del Monopoly, para pasar el rato entre risas, juegos y – por qué no – también copas.</p>
<p>En el número 29 encontramos<strong> La Manuela</strong>, café botillería que pugna por  estar entre los más bonitos de la ciudad y que lleva algunas décadas recogiendo a tertulianos y jugones del barrio; el más reciente, pero también encantador, <strong>Estar Café</strong> y el mucho más peculiar <strong>Red Bar</strong>, mítico a inclasificable bar al que el grupo de pop <a href="http://www.siesta.es/escarlatinas/">Las Escarlatinas</a> dedicaran una canción.</p>
<p><strong>Pon tu negocio bonito</strong></p>
<div id="attachment_12227" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-12227" title="P7030048" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/P7030048.jpg" alt="" width="550" height="309" />
<p class="wp-caption-text">Esquinazo de la Farmacia Juanse | L.C.</p>
</div>
<p>Como es habitual en Malasaña, a lo largo de la calle conviven negocios tradicionales con otros novedosos, gentes de tiempo en el barrio con jóvenes que emigran al barrio moderno de Madrid. Concurren en la calle, sin embargo, ejemplos de ambos tipos que, si bien de distinta manera,<strong> coinciden en el interés por decorar con primor sus establecimientos. </strong></p>
<p>La calle es <strong>un pequeño museo del azulejo</strong>. En el número 44 encontramos <strong>O Compañeiro</strong>, un bar de más de cien años. En su exterior se puede leer que es la antigua taberna de Felipe Marín, aunque <strong>Mari</strong>, que lleva más de cuarenta años al frente del bar junto con <strong>Manolo</strong>, nos cuenta que el nombre del bar era <strong>Las Campanitas</strong>. El bar es una muestra de buen hacer decorativo con  azulejos, tanto en el exterior como en el interior.</p>
<p>Otros dos ejemplos de decoración con azulejos son la<strong> Farmacia Juanse</strong> y la <strong>Antigua Huevería.</strong> Cualquiera que pasee habitualmente por el barrio conoce la frecuencia con la que se puede ver a turistas sorprendidos haciendo reportajes fotográficos a los azulejos de Juanse, la farmacia de los años veinte con azulejos de <strong> Marcelino Domingo y Enrique Guijo</strong>. Contigua está la <strong>Antigua Huevería</strong>, de comienzos del siglo XX. Estas preciosas fachadas estuvieron enyesadas hasta los años setenta, años en el que las asociaciones del barrio surgieron con fuerza y <a href="http://www.acibu.com/wp-content/uploads/2008/03/los-comercios-historicos-del-barrio.doc">fruto de su actividad pudieron recuperarse para todos estas joyas.</a></p>
<p>Quizá los herederos de los artesanos que decoraban a base de azulejos los comercios de antaño son los <strong>artistas urbanos</strong> que – no confundir con infiltrados del spray sin gusto –  decoran cierres y exteriores de algunos establecimientos. Buenos ejemplos son la tienda de cultivos <a href="http://www.somosmalasana.com/comercios-de-malasana/sweet-seeds/">Sweet Seeds</a>, el restaurante brasileño <a href="http://www.somosmalasana.com/comercios-de-malasana/kabokla-comida-y-cultura-brasilena/">Kabokla</a>, con pinturas de inspiración carioca, o el ya clásico rock bar <strong>Freeway</strong>, que supo reinterpretar una de las clasicas portadas de madera de los comercios tradicionales.</p>
<p><strong>Barrio de Maravillas</strong></p>
<div id="attachment_12225" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-12225" title="P1030297" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/07/P1030297.jpg" alt="" width="550" height="413" />
<p class="wp-caption-text">O Compañeiro | L.C.</p>
</div>
<p>En el edificio del número 32, arriba de las magníficas portadas de Juanse y la antigua huevería, encontramos una placa que recuerda a<strong> Rosa Chacel</strong>, vecina del portal <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/rosa-chacel-escribio-otros-barrios-de-maravillas/">que recogió en Barrio de Maravillas el espíritu del barrio</a> antes de que Malasaña irrumpiera en los setenta. Cuando todavía era Maravillas.</p>
<p>Este mismo espíritu, aún presente en los vecinos de más edad, le vuelve a la memoria con nostalgia a Mari, de O Compañeiro. Recuerda cuando “todo era más tranquilo, los aperitivos se calentaban a la lumbre en vez de en el micro, el vino nos venía en pellejos (cobrábamos por un vino 25 céntimos y por un filete 23 pesetas) y a las 11 todos cerrábamos los comercios y nos íbamos con los hijos al quiosco de la Plaza del Dos de Mayo con las tortillas”. Aclara que todo ha cambiado, “pero no para mal, es sólo distinto”</p>
<p>La calle de San Vicente Ferrer es un arroyo de detalles que recorre el barrio dejando noticia de comercios especiales, vecinos ilustres, refugios y Malasañas varias. Un paseo de ida y vuelta a lo largo de todo el barrio.</p>
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		<title>Ruiz, una delicia de paseo</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jun 2010 01:01:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis de la Cruz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[calle ruiz]]></category>
		<category><![CDATA[calles del barrio]]></category>

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		<description><![CDATA[Sin altisonancias ni muros demasiado viejos, modesta pero armoniosa, la calle de Ruiz es una de las vías más agradables para pasear por el barrio… siempre mejor cuesta abajo. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cualquiera que no se haya fijado en su anatomía larguirucha pensaría que la calle de Ruiz no es más que “esa callecita que desemboca en la <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/plaza-del-dos-de-mayo-la-plaza-por-excelencia/">Plaza del Dos de Mayo</a>”. Sin embargo, la vía atraviesa, pasado ese primer tramo peatonal, <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/calle-del-divino-pastor-tiendas-para-todos/">Divino Pastor</a>, deja a un lado la minúscula Galería de Robles, cruza <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/calle-de-manuela-malasana-donde-hubo-risas-hay-comida/">Manuela Malasañ</a>a y hasta salta la transitada Carranza para morir en el “más allá” de Chamberí, en la calle Sandoval. Curiosamente el grupo escultórico de Daoíz y Velarde, que hoy enlaza con su nacimiento. estuvo durante un tiempo en la calle Carranza, justo en la desembocadura de Ruiz.</p>
<div id="attachment_11969" class="wp-caption aligncenter" style="width: 586px"><img class="size-full wp-image-11969" title="P6170009" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/06/P6170009.jpg" alt="" width="576" height="324" />
<p class="wp-caption-text">Una calle con vistas a la plaza |L.C.</p>
</div>
<p>El <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jacinto_Ruiz_y_Mendoza">Ruiz </a>que regala su apellido al camino es otro de los <strong>protagonistas de los hechos del cuartel de artillería de Monteleón, el 2 de mayo e 1808.</strong> A las órdenes de los capitanes <strong>Daoíz </strong>y <strong>Velarde</strong>, y junto con un buen número de civiles, defendió heroicamente el cuartel de las tropas francesas, que precisamente entraron por los terrenos de lo que hoy es la calle de Ruiz. El teniente no murió aquel día, sino más tarde como consecuencia de sus heridas, cuando se dirigía a luchar a Badajoz. El teniente Ruiz, además de calle, tiene estatua en la Plaza del Rey, y plaza en Ceuta.</p>
<p>En el tramo aledaño al Dos de Mayo reinan los meses de buen tiempo un par de terrazas que se apropian del trozo peatonal. Conseguir mesa en una noche de verano allí es misión complicada.</p>
<p>La calle sigue avanzando entre fachadas muy mimadas, sus edificios, buenos ejemplos de la arquitectura madrileña del XIX, con bonitos balcones e imponentes enrejados en los bajos, están especialmente cuidados en esta parte del barrio. Algunos de los comercios conservan las portadas de madera de antaño, aunque casi ninguna enmarca ya al establecimiento original. Así sucede, por ejemplo, con la peluquería Juan Arcos o el bar Destino Plaza, pasada la calle Divino Pastor. En torno a la confluencia con esta calle estuvo hasta finales del XVII el <strong>Portillo de las Maravillas</strong>, uno de los muchos portillos que tenía la <strong>Cerca de Felipe IV</strong>.</p>
<div id="attachment_11971" class="wp-caption aligncenter" style="width: 586px"><img class="size-full wp-image-11971" title="P6170007" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/06/P6170007.jpg" alt="" width="576" height="324" />
<p class="wp-caption-text">Una librería deliciosa |L.C.</p>
</div>
<p>Antes de llegar a Manuela Malasaña encontramos algunos de los comercios más interesantes del lugar: el <strong>Café Ruiz</strong>, <strong>El Apartamento</strong> –tienda de decoración retro– y <strong>una adorable librería de viejo</strong> que saca los libros a la calle en cajas, como si de piezas de fruta se tratara.</p>
<p>En el café llevan viendo pasar con sosiego las distintas vidas del barrio desde 1977. De primorosa decoración, preexistió a los modernos de la Movida, les acogió, cobijó todo tipo de tertulias, sirvió de descanso a los chicos de los también agitados años noventa y aún hoy continúa siendo un punto de referencia entre los <a href="http://bitacoratertuliagaldos.blogspot.com/">cafés de tertulia del Madrid del siglo XX</a>I.</p>
<div id="attachment_11968" class="wp-caption aligncenter" style="width: 586px"><a href="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/06/P6170004.jpg"><img class="size-full wp-image-11968" title="P6170004" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/06/P6170004.jpg" alt="" width="576" height="324" /></a>
<p class="wp-caption-text">Un pedacito de Art Decó en la calle Ruiz |L.C.</p>
</div>
<p>Para llegar al tramo birlado de calle, al de Chamberí, hay que dar un gran rodeo por la ausencia de semáforos cercanos. Aquí se nota que los vecinos del barrio de al lado se tienen en gran aprecio: allí hay un centro de Pilates, una clínica de cirugía estética y una curiosa perfumería –Acrópolis– que asegura ser “la perfumería favorita de los funcionarios”.</p>
<p>Pero lo que más llama la atención es, sin duda, el <a href=" http://madrid-art-deco.blogspot.com/2008/04/centro-de-salud-sandoval.html">Centro Sanitario Sandoval</a>, un gran edificio Art Decó con un precioso esgrafiado verde en la fachada. La clínica fue inaugurada por <strong>Alfonso XIII </strong>en 1928 y desde entonces se ha dedicado a la <strong>atención de enfermedades venéreas</strong>.</p>
<p>Si un bicho bola rodara accidentadamente por la cuesta adoquinada que es al calle de Ruiz, acabaría dándose de bruces con la estatua de Daoíz y Velarde, pero como hemos visto vería<strong> muchas cosas entretenidas</strong> por el camino.</p>
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		<title>Mejía Lequerica, un catálogo de arquitectura en el barrio</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Jun 2010 00:22:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis de la Cruz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[calle de Mejia Lequerica]]></category>
		<category><![CDATA[calles del barrio]]></category>

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		<description><![CDATA[De principio a fin, la calle es un auténtico muestrario de arquitecturas de distintos momentos y estilos. Vía muy atractiva para los comerciantes, pocos son los comercios que han sobrevivido varias generaciones.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_11779" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-11779" title="P6120025" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/06/P6120025.jpg" alt="" width="550" height="309" />
<p class="wp-caption-text">Vista aérea de la calle | L.C.</p>
</div>
<p>Con un pie dentro y otro fuera del barrio, la calle<strong> Mejía Lequerica</strong> es puerta de entrada y de salida, en su momento al camino que llevaba a Hortaleza o a los terrenos de la cárcel del Saladero -en lo que en la actualidad es la vecina plaza de Santa Bárbara-; hoy, como línea difusa que nos mete en Chamberí.</p>
<p>La calle lleva curiosamente el nombre de <a href="http://www.edufuturo.com/educacion.php?c=397">un ecuatoriano</a>. Filósofo, botánico y político, Lequerica vivió marcado por su condición de bastardo, que le tiraron a la cara en numerosas ocasiones. Estando en Madrid se topó con los acontecimientos de 1808 y luchó contra los franceses, tras lo cual tuvo que huir al sur vestido de carbonero. En Cádiz fue<strong> uno de los diputados americanos más activos, levantando la voz en contra de la Inquisicón y a favor de la libertad de imprenta</strong>. Allí, en Cádiz, murió a los 36 años víctima de la fiebre amarilla y aquí, en nuestras calles, tiene recuerdo uno de los pocos políticos latinomaericanos con vía propia en Madrid.</p>
<p><strong>Paseo de la arquitectura</strong></p>
<div id="attachment_11776" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-11776" title="P6120019" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/06/P6120019.jpg" alt="" width="550" height="309" />
<p class="wp-caption-text">El patio del Palacio del Marqués de Ustáriz desde la azotea del 3 de la calle | L.C.</p>
</div>
<p>Si de algo puede presumir la calle es de<strong> diversidad arquitectónica</strong>. Existen en Mejía Lequerica varios palacios y edificios de importancia, algunos cubiertos hoy por mallas verdes de obra. A orillas de Hortaleza tenemos el <a href=" http://www.madridhistorico.com/seccion1_monumentos/index_monumentos.php?id=H&amp;idcalle=3643&amp;idinformacion=202&amp;pag=1">Palacio del Conde de Villagonzalo</a>, palacio residencia de finales del XIX, y en frente uno de los edificios más curiosos del barrio, la <strong>Casa de los Lagartos</strong>, gran inmueble entre <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/%C2%BFhay-modernismo-en-malasana/">modernista</a> y racionalista por el que trepan unos reptiles que contrariamente a lo que  el nombre por el que es conocido indica, son salamandras.</p>
<p>Uno de los edificios que más llama la atención de la calle es el ruinoso <strong>Palacio del Marqués de Ustáriz</strong>, casa palacio del XVIII que, al parecer, tenía interiores lujosos como pocos en el Madrid de su tiempo y unos preciosos frescos que, en teoría, deberían estar rehabilitándose.</p>
<p>Desde la azotea del número tres, por cortesía de <strong>Jacob</strong>, un vecino, alcanzamos a ver en el gran patio interior del palacio maquinaria, sin embargo las obras parecen avanzar poco en los últimos años y Jacob se teme que el inmueble esté sirviendo como almacén para las obras de otro edificio notable que está siendo rehabilitado justo en frente para alojar un nuevo hotel: <strong>el antiguo edificio de Papelera Española</strong>, en el número 8 de la calle. El palacio del Marqués de Ustáriz se vio recientemente involucrado en una trama de corrupción urbanística y tras absurdas intervenciones inacabadas en los últimos años, como la de subirle un piso, y usos tristes como servir de comisaría en la posguerra, sería bonito soñar con una rehabilitación del jardín para todos los vecinos.</p>
<div id="attachment_11783" class="wp-caption alignleft" style="width: 360px"><img class="size-full wp-image-11783" title="P6120050" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/06/P6120050.jpg" alt="" width="350" height="197" />
<p class="wp-caption-text">Detalle de la puerta del Palacio del Marqués de Ustáriz |L.C.</p>
</div>
<p>Andando la calle cualquier paseante que haya conocido la zona tan sólo hace unos meses no podrá dejar de sorprenderse por <strong>el nuevo aspecto que ha supuesto para la zona el reencuentro de las calles <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/beneficencia-con-mas-sorpresas-que-hoyos/">Beneficencia</a> y Barceló</strong>, tras la demolición del viejo mercado. La amplitud de la zona y el redescubrimiento de la Iglesia Catedral Anglicana y los palacetes anejos en Beneficencia cambian tan positivamente el paisaje del barrio que uno no puede dejar de temer los efectos visuales del nuevo mercado, aunque mercado tiene que haber.</p>
<p>El último tramo de la calle, el que cambia de dirección como un <em>steak</em> de hockey al llegar a Barceló, también tiene algunas fachadas llamativas, como el <strong>antiguo edificio de la empresa Uralita</strong>, hoy <em>Área de Gobierno de Obras y Espacios Públicos</em> y. sobre todo, el flamante <strong>albergue del número 21</strong>, que hasta hace pocos años era sede de los servicios municipales de educación y que es hoy escuela de arte dramático, albergue y escuela infantil; una moderna fachada estriada que viene a actualizar el amplio registro arquitectónico de la calle.<br />
<strong><br />
Los comercios de la calle</strong></p>
<div id="attachment_11777" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-11777" title="P6120037" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/06/P6120037.jpg" alt="" width="550" height="372" />
<p class="wp-caption-text">Jacob en el ascensor histórico de Mejía Lequerica 3 |L.C.</p>
</div>
<p><strong>Jacob</strong> lleva treinta y tres años viviendo en Mejía Lequerica. Todos sus años. Con él hacemos un paseo por la calle, por sus tiendas, fachadas y recuerdos. Una visita que nos lleva a ver la calle a ras de suelo y desde la azotea de su casa, en el número cinco.</p>
<div id="attachment_11782" class="wp-caption alignright" style="width: 360px"><img class="size-full wp-image-11782" title="P6120056" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/06/P6120056.jpg" alt="" width="350" height="197" />
<p class="wp-caption-text">La cestería de la esquina con Apodaca |L.C.</p>
</div>
<p>De toda la vida recuerda Jacob <a href="http://www.pco.es/content.aspx?cod=2&amp;sec=1&amp;idsec=5">Patrimonio Olivarero</a>, en el número uno de la calle, que pese al remozado que sufrió hace unos años deja entrever el poso de un local con tradición, como la enorme ferretería de enfrente, <a href="http://www.hijosdeesainz.com/">Hijos de E. Sainz</a>, establecimiento centenario que -este sí que de ninguna manera – no puede ocultar su condición de comercio &#8220;de toda la vida&#8221;.</p>
<p>En el resto de la calle<strong> los establecimientos cambian a velocidad de vértigo</strong>, seguramente por el atractivo que tiene la vía: ancha, abriéndose al coqueto barrio de Chamberí. Jacob nos cuenta que hace no muchos años abrieron <strong>tres tiendas de Hugo Boss</strong> en la zona, una en el número 3 de la calle. Nadie entendía tal explosión de &#8216;lujo&#8217; en el barrio, hasta que poco tiempo después se conoció el proyecto de nuevo mercado en Barceló. Los vecinos dieron por hecho entonces que alguien había recibido un soplo, pero el retraso en la ejecución del proyecto dio al traste con las tiendas. Justicia poética.</p>
<p>Jacob echa mano de su memoria y de lo que le han contado sus padres y recuerda que en el número 3 había una costurera, y al lado, en el lugar de lo que hoy es una perfumería, un sastre. De la cestería de la esquina con Apodaca aún resiste medio rótulo. Jacob no puede evitar esbozar una sonrisa cuando vemos en el rótulo de un bar señalado un “1941” &#8211;  “ni mucho menos, ahí estaba el bar la Serrezuela” &#8211; recuerda.</p>
<p>Con sus muros a la expectativa y sus tiendas en continua renovación, desde Mejía Lequerica se pueden escuchar los acordes rockeros de Malasaña y el bullicio de la chavalería de Alonso Martínez. Un camino hacia dos barrios.</p>
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		<title>Corredera Baja de San Pablo: desgastada por el uso</title>
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		<pubDate>Mon, 31 May 2010 08:54:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis de la Cruz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[corredera Baja de San Pablo]]></category>

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		<description><![CDATA[Como su hermana, la Corredera Alta, ésta es una calle llena de vida en la que caben lo mismo comercios históricos que tiendas modernas, iglesias que Salas X. La han frecuentado lo mismo poetas que toros despistados.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_11341" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><a href="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/05/P5270014.jpg"><img class="size-full wp-image-11341" title="P5270014" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/05/P5270014.jpg" alt="" width="550" height="309" /></a>
<p class="wp-caption-text">La Hermandad del Refugio y en frente la Sala X | L.C</p>
</div>
<p>Desde la Plaza de San Ildefonso hasta Luna, la Corredera Baja de San Pablo recoge el testigo de su hermana –<a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/corredera-alta-de-san-pablo-de-romeria-al-mercado-o-a-bailar/"> la Corredera Alta</a> – como estilete que atraviesa el barrio en sección y recoge de aquí y de allá todas las esencias de Malasaña. Comparte también con ésta el origen del nombre: “ir de corredera” era sinónimo de “ir de romería”, cuando en tiempos éste era el camino de la romería que llevaba a la ermita dedicada a San Pablo, cerca de la calle Fuencarral.</p>
<p><strong>Una calle para comprar&#8230;y para ir de San Fermín</strong></p>
<p>Contábamos el otro día, que la Corredera había sido siempre <strong>sinónimo de comercio y algarabía</strong>, con un paisaje plagado de cajones de venta callejera primero y luego, andando los años, de comercios tradicionales. Tal era la fama de aquel mercado que, existiendo ya el mercado techado de la plaza de San Ildefonso, quiso pasarse a comprar hasta un toro de lidia. Es bien conocida la anécdota (hay una foto muy famosa que adorna muchos bares del centro) del torero <strong>Fortuna</strong>, que toreó y mató a un toro fugado en la Gran Vía en 1928. Lo que está menos contado es que el toro (y una vaca que le acompañaba) anduvieron un buen rato de paseo por Madrid, pasando por el mercado de San Ildefonso y por la Corredera antes de llegar a su cita con la muerte en Gran Vía. Cuentan <a href="http://www.abc.es/20100331/madrid-madrid/toro-sembro-panico-20100331.html">las crónicas</a> que “las numerosas compradoras corrían en todas direcciones y ante las reses se abrían enormes claros, donde abundaban las cestas, bolsos de mano y redes repletas de vituallas, que se ofrecían a la voracidad de los dos animales&#8230; después de acometer a algunos puestos y tronchar los soportes de los toldos probaron algunos plátanos y gustaron de las excelencias del repollo y de otras hortalizas (&#8230;) Una vez saciado su apetito, el toro se dedicó a recorrer la calle de la Corredera desde la que pasó a la Gran Vía.”</p>
<p>Hoy quedan unos cuantos comercios antiguos y otros con restos arqueológicos del comercio tradicional de Madrid, <strong>portadas en madera trabajada</strong> como las de la moderna tienda <a href="http://www.somosmalasana.com/comercios-de-malasana/emiika_style-moda-y-espacio-de-arte/">Emiika Style</a> o los <strong>comestibles Aragón</strong> , que llevan vendiendo en el barrio, igual que la cercana jamonería <strong>López Pascua</strong>l, desde 1919. Conviven pues en la Corredera restos de comercio tradicional, locales tristemente vacíos y tiendas de vanguardia.</p>
<div id="attachment_11342" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-11342" title="P5270005" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/05/P5270005.jpg" alt="" width="550" height="309" />
<p class="wp-caption-text">La portada modernista del Teatro Lara | L.C</p>
</div>
<p><strong>Una casa con historias</strong></p>
<p>Existe en la Corredera (número 20) una casa que llama la atención  por su escudo de armas y su aspecto vetusto. Se trata de<strong> uno de los edificios de viviendas más antiguos de Madrid</strong>, del siglo  XVII o XVIII, según distintas opiniones. En ella <a href="http://caminandopormadrid.blogspot.com/2009/02/tras-las-huellas-de-antonio-machado-en.html">estrenaron casorio Antonio Machado y Leonor</a> en la casa de la madre del poeta hacia 1909.</p>
<p>Pero para mucha gente el edificio es el de la <strong>Taberna La Pepita</strong>, un peculiar templo de las alitas de pollo que congregó a lo largo de sus treinta años de existencia a la juventud del barrio, que acudía en busca de un local con precios populares y libre de la contaminación acústica propia de los bares de rock del barrio. La Pepita cerró sus puertas hace un par de años y en el edificio, con un cartel de “próxima rehabilitación”, no se ha movido nada desde entonces.</p>
<p><strong>Un refugio para los pobres&#8230;y para la contemplación</strong></p>
<p>Pero los edificios de más importancia de la calle son, sin duda<a>, la Hermandad de El Refugio y aneja la Iglesia de San Antonio de los Alemanes</a>, en la esquina con la calle de la Puebla. Si el primero es ya en sí mismo bastante desconocido y el caminante sólo repara comúnmente en las colas de personas que cada día acuden allí a comer, la pequeña iglesia es sin duda <strong>uno de los secretos mejor guardados para los madrileños</strong>, cubierta por frescos embriagadores que nadie debería dejar de ver.</p>
<p><strong>La Sala X</strong></p>
<p>Existe en la Corredera otro vestigio de tiempos pasados que tiene que ver más con el diablo que con Dios: el cine X. Las salas X nacieron en 1982, con un país postfranquista dándose un atracón de exuberancia sexual. Su reinado fue en los ochenta, cuando en Madrid llegó a haber hasta quince salas dedicadas al porno. Hoy quedan bastantes menos en toda España. <strong>El Cervantes</strong>, el de nuestra calle de hoy, subsiste. La sala permanece en la Corredera como una <em>rara avis</em> que a nadie estorba en la curiosa mezcla que es la calle, y sirve de vez en cuando como objeto de reflexión artística a <a href="http://www.somosmalasana.com/noticias-madrid-malasana/estampas-en-malasana/la-virgen-y-el-cine-x/">las mentes creativas del barrio</a>.</p>
<p><strong>De artisteo y bohemia</strong></p>
<p>La Corredera Baja siempre ha sido <strong>transitada por las capas más creativas y menos potentadas</strong> de la sociedad madrileña, muchos de la generación de la Bohemia pasaron por cafés hoy desaparecidos, como el de San Antonio y el de la Concepción. Allí estuvo también el <strong>Salón Naciona</strong>l, inaugurado en 1910 y que después se llamaría <strong>Cervantes</strong> y, sobre todo, allí sigue estando el <strong>Teatro Lara</strong>, de finales del XIX.</p>
<p>La foto de las dos Correderas, la que <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/corredera-alta-de-san-pablo-de-romeria-al-mercado-o-a-bailar/">tratáramos la semana pasada </a>y ésta es la de una calle llena de vida, con gente pasando, vendiendo, comprando, en distintas épocas, siempre – seguramente – un tanto desvencijada, como casi todas las cosas que se usan.</p>
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		<title>Corredera Alta de San Pablo: de romería, al mercado o a bailar</title>
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		<pubDate>Mon, 24 May 2010 01:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis de la Cruz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[corredera Alta de San Pablo]]></category>

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		<description><![CDATA[Ir de 'corredera' era ir de romería, la gente siempre anduvo por esta calle, que no se concibe vacía. Allí ha nacido, al menos, un bar mítico por década desde hace treinta años.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_11139" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-11139" title="P5210005" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/05/P5210005.jpg" alt="" width="550" height="309" />
<p class="wp-caption-text">Una calle con movimiento |L.C.</p>
</div>
<p>Como si del foso de una muralla o la espina de un pescado se tratara, las Correderas Alta y Baja de San Pablo articulan en buena medida Malasaña, subiendo y bajando, cruzando con su adoquinado bocacalles, esquinas, bares y comercios de todo tipo. Vamos a ocuparnos hoy de la primera mitad de esta vía, la <strong>Corredera Alta de San Pablo</strong>, desde Velarde hasta la Plaza de San Ildefonso.</p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><img src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2009/06/carmenescobar.jpg" alt="" width="300" height="400" />
<p class="wp-caption-text">Carmen orgullosa |A.P</p>
</div>
<p>El nombre de <em>Corredera</em> viene del momento en el que la calle era el camino que conducía a una ermita (de San Pablo) que debía de estar en torno a lo que hoy es el Tribunal de Cuentas. En el siglo XVI ya se consideraba antigua esta ermita, a la que <strong>se iba en romería o “corredera”.</strong> La tradición ominipresente en la historia de las correderas es la del gentío y el comercio. Era muy tradicional la verbena que se celebraba la víspera de San Pablo, por la que las calles se llenaban de puestos de flores y frutas. Esta verbena se unió posteriormente a la de San Pedro, en el Paseo del Prado.</p>
<p>Los puestos continuaron, sin embargo, mucho tiempo en las riveras de la estilizada Corredera Alta, que se llamó también en algunos momentos del XIX <em>calle de San Ildefonso</em> por conducir a la Iglesia de esta plaza. La Corredera era un auténtico mercado al aire libre que convivía desde 1834 y hasta los años setenta con el primer mercado cubierto que hubo en Madrid en la plaza. Sólo la inauguración del mercado de Barceló en 1956 acabó con los puestos callejeros, que no con el comercio.</p>
<div id="attachment_11140" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><a href="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/05/P5210002.jpg"><img class="size-full wp-image-11140" title="P5210002" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/05/P5210002.jpg" alt="" width="300" height="169" /></a>
<p class="wp-caption-text">El Tupperware, quince años de música |L.C.</p>
</div>
<p>A medida que uno se acerca a <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/plaza-de-san-ildefonso-paisaje-humano/">la Plaza de San Ildefonso</a>, en torno a las calles San Vicente Ferrer y Espíritu Santo, se respira el bullicio del día a día de un barrio vivo: desayunos en los bares, trajín de vecinos con bolsas que van de los comercios de comestibles a las mercerías&#8230; En el tramo de San Vicente Ferrer a Espíritu Santo, Megino lleva vendiendo telas desde 1941; Liria, botones desde el 31; la platería del número 8, desde el XIX, y así con algunos otros comercios que se mezclan con algunos más recientes, como unos comestibles regentados por una familia china, que descubren tras su nuevo cartel roto otro de espejo pintado de los de antaño.</p>
<p>Pero si hablamos de comercio hay en la calle una institución, <a href="http://www.somosmalasana.com/vecinos-de-malasana/carmen-escobar-lleva-66-anos-como-vendedora-en-malasana/">Carmen</a>, cuyo negocio no tiene número sino esquina, la de la calle Espíritu Santo. <strong>Carmen Escobar</strong>, de 82 años, que vende lotería y rifa comestibles, y que lleva allí desde 1943, cuando confundida entre muchos otros vendedores se dedicaba a la fruta. Hoy, de aquéllos, sólo queda ella.</p>
<p>En la calle no falta también el ajetreo nocturno y el Rock and Roll. Por algunos de los bares de la Corredera han desfilado auténticas “romerías” de jóvenes de distintas generaciones. En los ochenta nació el Penta, en los noventa el Tupperware y entrando el nuevo siglo, el Freeway. Los tres son ya clásicos del barrio.</p>
<p>Por la Corredera Alta de San Pablo transcurre la vida calle arriba y calle abajo. Así ha sido siempre&#8230;y parece que así será.</p>
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		<title>Calle del Limón: los vecinos de ayer y los de hoy</title>
		<link>http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/calle-del-limon-los-vecinos-de-ayer-y-hoy/</link>
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		<pubDate>Mon, 10 May 2010 10:02:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis de la Cruz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[calle del limon]]></category>
		<category><![CDATA[calles del barrio]]></category>

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		<description><![CDATA[Un palacio y una fábrica de cerveza abren y cierran la calle donde viveron personajes como el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, o el barman Perico Chicote.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_10796" class="wp-caption alignleft" style="width: 360px"><img class="size-full wp-image-10796 " title="calle del limon copia" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/05/calle-del-limon-copia.jpg" alt="" width="350" height="417" />
<p class="wp-caption-text">Calle del Limón, acrílico y óleo sobre tabla de Carlos Osorio | CAMINANDOPORMADRID.BLOGSPOT.COM</p>
</div>
<p>De San Bernardino a la calle de Monserrat, avanza en cuesta la calle del Limón, una de las pocas del barrio que debe su nombre a una fruta y no a una persona. Los limoneros a los que hace referencia desde hace siglos la calle debieron ser los de alguno de los jardines que hubo allí en la transición del bosque de Amaniel al Madrid urbanizado.</p>
<p><strong>Los vecinos de hoy y de ayer</strong></p>
<p>Encontramos en un portal a dos vecinos a los que pedimos que excarven en su memoria y compartan con nosotros otras calles del Limón. <strong>Aurora</strong>, de casi 90 años, no tiene recuerdo de que la calle haya cambiado demasiado en realidad, siempre fue, como ahora, <strong>calle de tabernas</strong>. Se acuerda especialmente de unos traperos que ocupaban el local del bar Río Miño, de la atención con la que escudriñaban cada cucharilla que llevaban en mercancía. <strong>Alfonso</strong>, de 60, cuenta que hubo en la calle una panificadora bastante importante en un edificio que ya no está, se acuerda de los coloniales de Teodomiro al cruzar la Travesía del Conde Duque y nos dice que nadie menciona ya que además de <strong>la fábrica de la Mahou</strong> el imponente edificio de ladrillo del final de Limón fue también, y precisamente en la parte que da a la calle,<strong> fábrica de hielo</strong>.</p>
<p>Otros establecimientos de tiempo de los que hemos tenido noticia son una <strong>fábrica de escobas</strong> a la altura del 29, de la que sabemos que en los años 30 seguía en activo, y durante muchos años el Colegio de la Purísima Concepción en el 14, nada que ver con el del <strong>Luisito Cadalso </strong>de <em>Miau</em> (novela de Pérez Galdós), que estuvo a un paso, en la Plaza de los Guardias de Corps.</p>
<p>La calle ha tenido a algunos vecinos ilustres a los que no hemos podido entrevistar aunque ya nos hubiera gustado. En la calle del Limón nació en 1899 <strong>Pedro Chicote</strong>, <strong>el barman más conocido del país</strong>. Poco pudo jugar Pedro por la entonces empedrada calle, dado que se quedó huérfano a los siete años y tuvo que ponerse a trabajar en la taberna del vecino mercado de los Mostenses, donde sirvió los primeros tragos mucho antes de convertirse en casero de barra de estrellas en la Gran Vía. Por edad es muy posible que el niño Chicote coincidiera con <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Eugenio_Noel">Eugenio Noel</a>, escritor y periodista bohemio hoy un tanto olvidado, pero de éxito a principios de siglo. Republicano, contertulio de <strong>Valle Inclán</strong> en el Nuevo Café de Levante y activista antitaurino de principios de siglo, murió en Barcelona sin un duro, tal y como nació en la calle del Limón, donde su padre tenía una barbería.</p>
<p>Otro joven de origen humilde que transitó la calle Limón fue <strong>Pablo Iglesias</strong>, que trabajó en una imprenta de la calle. Cuenta <strong>Gustavo Vidal Manzanares</strong> en su biografía del <strong>fundador del PSOE</strong> que allí vivió un episodio que ayudó a forjar su carácter reivindicativo cuando el dueño le hizo regar el jardincillo anejo a la imprenta. El joven Iglesias le dijo que era tipógrafo y no jardinero y allí le dejó, con sus tintas y su papel.<br />
<strong><br />
La calle del Limón en 2010</strong></p>
<div id="attachment_10795" class="wp-caption aligncenter" style="width: 560px"><img class="size-full wp-image-10795" title="2010-05-06 12.35.07" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/05/2010-05-06-12.35.07.jpg" alt="" width="550" height="351" />
<p class="wp-caption-text">Un local actual con una bonita fachada | L.C.</p>
</div>
<p>El primer tramo de calle tiene hoy pocos locales, ninguno hasta llegar a la esquina con la Travesía de Conde Duque, donde un taller de Montesa y Río Miño, un gallego de cierta raigambre, anuncian el tramo de más animación. En esta primera vía el protagonismo lo tiene el lateral del <strong>Palacio del Marqués de Santa Cruz</strong>, edificio del XVIII que alberga desde los años ochenta viviendas. Justo a continuación adosada, una casita baja muy modesta en ladrillo que contrasta mucho con la arquitectura del resto de la calle. Según nos cuenta Alfonso se trataba de la casa de los guardeses del palacio.</p>
<p>A partir de la travesía y al menos hasta darse de bruces con la plaza de la Guardia de Corps y la<a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/calle-del-cristo-un-pueblito-en-madrid/"> callecita del Cristo</a>, la calle de Limón se puebla de l<strong>as tabernillas y cafés tan habituales en la zona</strong> de Conde Duque, a saber: Rustika Café, la Taberna de Abajo, la  Taberna del Limón&#8230;</p>
<p>Luego, al llegar a la Plaza de la Guardia de Corps, que en tiempos fue por cierto la Plaza del Limón, se abre un mundo de amplitud y bares, con el cuartel a izquierda y la callecita de pueblo del Cristo a la derecha. Justo en ese tramo tiene casa <a href="http://www.blancaberlingaleria.com/">Blanca Berlín</a>, la <em>factotum</em> de una importante galería donde han expuesto algunos de los mejores fotógrafos del país.</p>
<p>Sobrepasando la placita, y hasta la antigua fábrica de la Mahou, poca cosa hay que alegre la vista, a excepción de La Cajita de Nori, un pequeño restaurante primorosamente decorado con pinturas en el exterior.</p>
<p>Y al final de la calle llega, efectivamente, la <strong>antigua fábrica de la Mahou</strong>, la que fuera durante años la casa de la cerveza favorita de los madrileños, fundada en 1890 como<em> Hijos de Casimiro Mahou, fabrica de hielo y cerveza</em>. La Mahou se fue del barrio en los sesenta y desde los noventa la cerveza más madrileña ya ni siquiera se hace en Madrid. Tras una remodelación del complejo el edificio fue sede del Archivo Regional, que luego cambió de marca de cerveza para instalarse en su actual sede de la antigua Fábrica de Cervezas El Águila.</p>
<p>Hoy los obreros se afanan en terminar una nueva rehabilitación que, con modernos aditamentos de metal, convertirá el edificio en el<strong> Museo ABC de Dibujo e Ilustración</strong>. Allí pronto podremos visitar la obra de los dibujantes que durante más de un siglo han adornado las páginas de ABC y sobre todo del antiguo <em>Blanco y Negro</em>. La apertura está prevista para octubre de este año, pero mucho tienen que correr para que las obras estén acabadas y los cientos de miles de dibujos – de <strong>Dalí</strong> y <strong>Juan Gris</strong> a <strong>Mingote</strong> – estén colgados en sus paredes.</p>
<ul>
<li><a href="http://www.somosmalasana.com/ocio-madrid-malasana/carlos-osorio-cuadros-de-madrid/">El cuadro de la calle del Limón que ilustra este artículo forma parte de la exposición &#8216;Cuadros de Madrid&#8217;, de Carlos Osorio, que puede verse en la actualidad en la librería &#8216;Tierra de Fuego&#8217;</a></li>
</ul>
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		<item>
		<title>Calle de Quiñones, la de la cárcel de mujeres</title>
		<link>http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/calle-de-quinones-la-de-la-carcel-de-mujeres/</link>
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		<pubDate>Mon, 05 Apr 2010 00:28:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis de la Cruz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Calles del barrio]]></category>
		<category><![CDATA[calle de Quiñones]]></category>
		<category><![CDATA[calles del barrio]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante más de un siglo la calle fue muy conocida por albergar la cárcel de mujeres más importante de Madrid. Hoy en día es una calle aparentemente insulsa, pero muchas son las historias que la han poblado.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_9676" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><img class="size-full wp-image-9676" title="100_1621" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/04/100_1621.jpg" alt="" width="300" height="400" />
<p class="wp-caption-text">Motos y arte |L.C.</p>
</div>
<p>La calle de Quiñones es una vía que pasa sigilosa por el callejero, una callecita anónima y poco concurrida que lleva con modestia sus méritos. En tiempos <strong>se llamó de Santo Domingo</strong>, pero recogió el apellido de <strong>Elvira de Quiñones</strong>, mujer notable que tuvo aquí, en la esquina con la calle del Acuerdo, una de las primeras imprentas de la ciudad.</p>
<p>Decía <strong>Dalí</strong> que al romancero de <strong>Lorca</strong> &#8220;le faltaban tranvías&#8221; para ser moderno, podríamos decir en la misma línea que a la calle de Quiñones le sobran motos para evocar al pueblecito del XVIII de la vecina <a href="http://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/el-barrio-fue-una-carcel/%3Cbr%20/%3Ehttp://www.somosmalasana.com/historia-madrid-malasana/historia-calle-madrid-malasana/plaza-de-la-comendadoras-de-atmosfera-literaria/">plaza de las Comendadoras</a>. Situándose en el medio de la calle la vista se topa a un lado con convento e iglesia de las Comendadoras, al otro lado con el monasterio de Nuestra Señora de Monserrat, y en el tramo de San Bernardo donde desemboca, con los muros amarillentos del Monasterio de la Visitación. Pero están las motos.</p>
<p>Junto a las aceras de la calle Quiñones se encuentran <strong>todos los días interminables líneas de motocicletas </strong>aparcadas pertenecientes a dos talleres que provocan que más de un vecino se refiera a la calle como “la de las motos”.</p>
<p>Existen además en la calle de Quiñones un par de bares que, cada uno en su estilo, cuentan con muchos años y asiduos, el <strong>Moloko</strong>, que lleva cerca de quince años ofreciendo descargas de punk-rock cada noche, y <strong>Casa Antonio</strong>, una tasca de sabor añejo que cuesta creer que &#8217;sólo&#8217; lleva abierta desde 1964.</p>
<p><strong>Un Monasterio preside la calle</strong></p>
<div id="attachment_9677" class="wp-caption alignright" style="width: 360px"><img class="size-full wp-image-9677" title="100_1629" src="http://www.somosmalasana.com/wp-content/uploads/2010/04/100_1629.jpg" alt="" width="350" height="263" />
<p class="wp-caption-text">En Quiñones también hay un templo&#8230;del rock | L.C.</p>
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<p>El rincón de más lustre de la calle es la esquina de San Bernardo donde se levanta la imponente torre de la iglesia del Monasterio de <strong>Nuestra Señora de Monserrat.</strong> La valiosa torre de <strong>Pedro de Ribera </strong>figura en las páginas principales de los catálogos de arte barroco madrileño y tras haber estado en un preocupante estado de conservación luce como nunca después de los trabajos de conservación de los años ochenta. Si esa iglesia tuviera una torre siamesa al otro lado probablemente estaríamos hablando de un punto ineludible para todas las visitas guiadas.</p>
<p>El monasterio fue fundado por <strong>Felipe V</strong> para alojar a los monjes benedictinos que venían huyendo de Cataluña de la <em><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sublevaci%C3%B3n_de_Catalu%C3%B1a_(1640)">Guerra dels Segadors</a></em> de 1640. Los benedictinos salieron de allí en 1836 tras la desamortización de Mendizabal, aunque los monjes pasaron en realidad pocos años fuera: a principios del siglo XX volvieron a la parte que no ocupaba la cárcel de mujeres que allí se estableció, y pasada la posguerra recuperaron todo el complejo.</p>
<p><strong>Con la cárcel prendida en la memoria</strong></p>
<p>Numeras son las mujeres que pasaron por la <strong>Casa Galera</strong>, la cárcel femenina de Madrid situada en el monasterio después de la desamortización. Aunque prácticamente no hay documentación los pocos testimonios que se conservan nos hablan de un centro insalubre donde las religiosas se afanaban en la “regeneración cristiana” de las presas, encadenadas a la máquina de coser tanto como a aquellos muros. En sus alrededores vivía <strong>Luisito Cadalso</strong>, el protagonista del <em>Miau</em> de <strong>Galdós</strong>.</p>
<p>Cuando <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Victoria_Kent">Victoria Kent </a>se convierte en Directora General de Prisiones durante la Segunda República sus esfuerzos se centran en <strong>sustituir el ideal represor de las prisiones tradicionales por una vocación reeducadora</strong>, y la vigilancia de las órdenes religiosas hacia las reclusas por un cuerpo especializado. Es la diferencia que va de la cárcel de Quiñones a su “Cárcel Moderna” inaugurada en Ventas en 1933. Curiosamente las funcionarias de Victoria Kent ensayarían sus nuevas teorías en Quiñones antes de la inauguración de la cárcel de Ventas. <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Dolores_Ib%C3%A1rruri">La Pasionaria</a>, que estuvo presa allí en 1932, cuenta en sus memorias que «no trataban mal a las reclusas, sobre todo en los primeros tiempos, cuando necesitaban abrirse camino, en sustitución de las monjas».Y eso que Ibárruri no profesaba muchas simpatías por aquellas mujeres “pequeño burguesas”.</p>
<p>El sueño de Victoria Kent de cerrar la casa Galera del viejo monasterio se cumplió, pero con la posguerra las mujeres volvieron a habitar sus celdas. Hacia 1940 se crea allí la <strong>clínica psiquiátrica penitenciaria</strong>. <strong>Antonia García</strong>, residente forzosa, cuenta en sus memorias que “Hicieron una prisión para locas en Quiñones y nos llevaron a todas las que teníamos fuertes dolores de cabeza. Para ellos éramos locas”. Una vez más las monjas volvían a vigilar a las reclusas, en peor situación que nunca.</p>
<p>Los vecinos de más tiempo tienen aún muy presente la prisión, “cuyos barrotes en las ventanas han estado ahí hasta antes de ayer como quien dice”. <strong>Pepe</strong> siempre ha vivido allí y cuenta que su madre y las otras mujeres contaban historias terribles del penal cuando él era pequeño.</p>
<p>Una cárcel, la imprenta de una importante dama castellana, monjes huidos de una sublevación&#8230;esperamos que el paseante apresurado de la calle Quiñones vea después de este artículo algo más que líneas interminables de motocicletas.</p>
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