primer periódico hiperlocal en España | año VII | 9 de diciembre de 2016
Seleccionar página

“Si quisiéramos ganar dinero habríamos seguido con los negocios de prostitución”

Eduardo Moreno, promotor de Triball y presidente de AC Triball | Foto: A.P.

El Ayuntamiento habla abiertamente de barrio Triball al referirse a la trasera de Gran Vía que va desde Luna hasta la plaza de San Ildefonso, acotada lateralmente por Corredera Baja de San Pablo y Barco, y promociona a los comercios de este área dejando de lado a los del resto de Universidad; los alquileres de numerosos bajos comerciales de la zona los gestiona Triball, que patrocina u organiza buena parte de los eventos culturales que se llevan a cabo en torno a unas calles donde su logotipo verde aparece hasta en la sopa.

¿Hay alguien que todavía no haya oído hablar de Triball?  Sin embargo, ¿sabe alguien exactamente qué es y quiénes están detrás de este acrónimo de Triángulo Ballesta? ¿Son los salvadores de una zona deprimida y abandonada literalmente por la municipalidad, o especuladores del ladrillo? ¿Tienen mucho o poco dinero? ¿Tanto como para “comprarse un barrio”, que es lo que algunos medios informativos publicaron que habían hecho a comienzos de 2008?

El proyecto

Calle Ballesta, una de las arterias de la llamada zona Triball

Eduardo Moreno y Miguel Ángel Santa son los promotores del proyecto Triball, una iniciativa privada que busca regenerar “a través del comercio” una zona degradada y con problemas de marginalidad, pero situada en una ubicación privilegiada: pleno centro de Madrid.

El plan se gestó en 2007 y comenzó a ejecutarse a principios de 2008, cuando sus promotores reunieron a un grupo de inversores y compraron y cerraron ocho prostíbulos de la calle Ballesta y alrededores. Paralelamente, fueron contactando con propietarios de bajos comerciales sin actividad para convencerles de que los alquilasen o les cedieran su gestión. Luego llegó  el trabajo de lograr que emprendedores que reunían un determinado perfil -no valía cualquiera- se interesaran por abrir sus negocios en este área emergente. En su cabeza, una idea: crear un “barrio marca”, un gran centro comercial al aire libre pegado a zonas tan importantes y saturadas como Gran Vía, Fuencarral y Chueca. Grove Consultores fue, en un principio, empresa especializada en centros comerciales y encargada de seleccionar a los candidatos a abrir nuevas tiendas en el barrio, que si tenían algo que ver con el mundo de la moda, mejor que mejor.

Desmontando a Triball

Miguel Ángel Santa

Triball no existe como empresa ni es dueña de nada, no es más que una marca que pone nombre a una actuación sobre una pequeña área geográfica”, indica Moreno a modo de introducción, mientras que Santa aclara: “No tenemos interés en el tema residencial y sí en el comercial”. Ambos son conocedores de los muchos rumores que circulan en torno a su iniciativa y saben que el hecho de que ellos mismos sean socios en una empresa (Rehabitar) dedicada a la adquisición y rehabilitación de edificios céntricos -con promociones en la zona- da pie a más de una suspicacia.

La palabra gentrificación les persigue a modo de acusación de los detractores de este proyecto. “No somos especuladores”, se defiende Moreno. “Los verdaderos especuladores son aquellos que prefieren tener un local cerrado porque no necesitan imperiosamente explotarlo y esperan la llegada de tiempos mejores para pedir más dinero por él”.

“Tuvimos que dar la imagen de ser un grupo poderoso el que estaba detrás de la idea para cobrar fuerza de cara a sentarnos a negociar con Ayuntamiento y con grandes empresas que queríamos que se implicaran en el proyecto y nos vino bien que se nos considerara como tales, pero lo cierto es que esto partió de un reducido conjunto de pequeños inversores que lo único que queremos es levantar comercialmente el área como herramienta para que los vecinos tengan más calidad de vida y desvincularla de la imagen de zona de prostitución y sitio deprimido”, proclama Moreno, para quien “un local cerrado es un cáncer para el barrio“.

“Menos comercios cerrados es igual a menos trapicheo de droga y menos prostitución. Poco a poco, revitalizando el comercio, estamos logrando que este barrio ya no sea bueno para este tipo de actividades. Se han abierto 72 nuevos negocios desde la llegada de Triball”.

“Está claro que no somos hermanitas de la caridad, pero si hubiéramos querido ganar verdaderamente dinero, en vez de comprar y cerrar los locales dedicados a la prostitución, les habríamos dado una mano de pintura y los habríamos gestionado nosotros”. concluyen Moreno y Santa.

La Asociación

La materialización de la idea Triball es la Asociación de Comerciantes Triball, presidida por el propio Eduardo Moreno y a la que actualmente están asociados, de manera tan oficial como oficiosa, más de 170 comerciantes. Surge de la necesidad de crear una entidad fuerte “con poder de negociación con las más altas esferas municipales y empresariales”.

Al principio, como lo importante era que fuera creciendo, los comercios se fueron asociando de manera gratuita a través de una fuerte campaña de captación. “Había que reunir suficiente masa crítica de locales”, apunta Moreno. Sin embargo, ahora ya se les pide una pequeña cuota, que muy pocos pagan.

Con el Ayuntamiento “todo se queda en buenas palabras”

La relación de Triball con el Consistorio también ha resultado fuente de todo tipo de rumores y especulaciones. “Con el Ayuntamiento hay muy buena relación, disponibilidad para hablar y facilidades a la hora de conceder licencias para las actividades que organizamos con el objetivo de revitalizar social y culturalmente la zona, pero realmente todo se queda en buenas palabras y poco más. Toda esta degradación de la zona es un problema de las instituciones y de la necesidad de una mayor regulación. No se puede dejar que se autorregule la cosa. El Ayuntamiento debería de hacer algo“.

  • No te pierdas mañana un segundo artículo dedicado a Triball, fracasos de la iniciativa o asuntos pendientes
Publicado por

Luces de Navidad 2016 – 2017 en Madrid: calles y diseñadores

21:39