primer periódico hiperlocal en España | año V | 27 de noviembre de 2014

Teatro Lara: historia e imágenes de ‘La bombonera’ de Malasaña

Por Diego Casado (fotos) y Antonio Pérez (texto)

Contar en Malasaña con un teatro como el Lara es tanto un privilegio como una rareza. Desde hace unos meses este espacio, conocido en su día en Madrid como ‘La bombonera de don Cándido”, puede visitarse en paseo cultural guiado, teniendo acceso a zonas vetadas normalmente al público que asiste a cualquiera de las obras de teatro de su programación o a los conciertos que se realizan en él. Somos Malasaña ha deambulado cámara en mano por los vestíbulos de entrada, patio de butacas, palcos, camerinos, escenario, salas y tramoya de esta obra de arte de 1879.

(Pincha dos veces sobre las imágenes para verlas ampliadas)


Los orígenes del Lara

Cándido Lara, carnicero de la zona de Antón Martín y ganadero en tierras de León fue quien mandó construir el teatro que llevaría su nombre al arquitecto Carlos Velasco. Lo hizo sobre un solar situado en la Corredera Baja de San Pablo, cuando aún no estaba construida la Gran Vía y, por lo tanto, el barrio donde quiso ubicarlo era aún si cabe más barrio que en la actualidad.

El Lara se incrustó en la parte baja del edificio de viviendas que el adinerado comerciante quiso edificar en la zona y ahí es donde sigue 133 años después, funcionando como institución privada y sin ningún tipo de subvención pública.

La Fundación Lara es la que gestiona tanto el edificio de viviendas como el mismo teatro, al frente del cual se encuentra Antonio Fuentes, quien poco a poco fue comprando sus respectivas participaciones al resto de propietarios que se hicieron con el Lara tras la repentina muerte del empresario Luis Suárez, artífice del revivir de este teatro en el año 1994, tras estar 9 años cerrado.

Un teatro muy popular

Cándido Lara contrató para su teatro a los actores más famosos de la época y creó su propia compañía. Programaba obras de género chico y temas populares y pronto saboreó el éxito. Tras la muerte de Cándido Lara, quien dirigió su teatro hasta 1916, su heredera -Milagros Lara- pensó en derribarlo, pero las gentes del barrio y el director de entonces -Luis Yáñez-, que lo consideraban casi de su propiedad, lo impidieron. El teatro siguió adelante incluso durante la Guerra Civil.

Muchos de los más famosos actores y dramaturgos de la historia del teatro español han pasado por su escenario, el cual fue testigo de estrenos absolutos de piezas tan importantes como  ‘Los intereses creados’ (J. Benavente, 1907) o ‘El Amor Brujo’ (M. Falla, 1915) .

La peor época del Lara fue la de los años 80 del pasado siglo, cuando la crisis y el cine obligó a echar el cierra en 1985. No fue hasta 1994 que su nueva dueña, Carmen Troitiño, encargó su reforma con ánimo de reabrirlo. Los trabajos de remodelación fueron encargados al constructor Luis Ramírez, quien enamorado del Lara acabó comprándolo él mismo para hacerlo renacer.

El Lara cuenta con un aforo de 464 personas y nueve palcos. Los días de lleno total, cosa nada infrecuente, impresiona con su aspecto decimonónico -las reformas sufridas buscaron siempre mantener su aspecto original- del estilo del Théâtre du Palais-Royal París.

Curiosidades y leyendas del Lara

-Entre 1970 y 1890 se construyeron en Madrid 15 teatros parecidos. El Lara fue uno de ellos. En los planos originales de construcción se previó montar un gran café en los bajos del teatro: algo que no llegó a hacerse. Antiguamente también tuvo entrada por la calle San Roque, donde hoy se sitúa una interesante escalera de incendios y donde está habilitada la zona de carga y descarga.

-Poca gente sabe que el teatro Lara tiene dos depósitos de agua, uno en el techo y otro en el suelo. Junto a las claraboyas de su cúpula y el telón de acero, formaban parte de las medidas antiincendios de 1872, de obligado cumplimiento.

-Como todo teatro con solera que se precie, el Lara tiene también su propio fantasma. No han sido pocos los actores que sostienen haber escuchado voces femeninas provenientes de la zona del escenario cuando se han encontrado solos y en completo silencio. Poco o nada se sabe de la identidad de esta ánima en pena.

-Debajo del escenario del Lara hay un pasadizo tapiado que apunta hacia el cercano convento de San Plácido y que podría formar parte de la antiquísima red de túneles por los que se dice que se podía acceder sin ser visto al interior de la institución religiosa.

-Uno de los palcos del Lara, situado en un lateral del escenario, contaba en su día con un acceso directo a los camerinos de los actores. Se dice que fue habilitado para que el rey Alfonso XIII pudiera visitar discretamente a Balbina Valverde, una de las más insignes actrices de la época (y estrella de la obra con la que se estrenó oficialmente el teatro el 3 de septiembre de 1880)

-En el año 2010 el Lara cambió las 316 butacas de su patio de butacas, debido al mal estado de las mismas. Las viejas se vendieron a 350€ la unidad. Quienes las adquirían ganaban el derecho de poner una plaquita con su nombre en las nuevas, que se hicieron a semejanza de las originales. El dinero recaudado sirvió para seguir con las reformas del teatro, algo que parece que nunca toca a su fin.

-Para entrar al Lara se atraviesan, ni más ni menos, que tres vestíbulos. En el mayor de ellos se programan obras más pequeñas y alternativas. Es el llamado ‘off’.

(Si te interesa realizar una visita al teatro Lara, solicítala en visitasteatrolara@gmail.com Allí te informarán de los horarios y días de las mismas. El precio de la visita se puede decir que es casi testimonial)