primer periódico hiperlocal en España | año VII | 4 de diciembre de 2016
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Travesía del Horno de la Mata: huérfana de la calle que le dio nombre

Placa de la calle |L.C.

La Travesía del Horno de la Mata, pequeña callecita de mucha antigüedad que une las vías de Concepción Arenal y Mesonero Romanos, lleva este nombre por haber sobrevivido a la calle del Horno de la Mata, de la que era bocacalle. Antes de heredar este nombre (en 1863) se la conocía con la bonita denominación de calle del Viento, que era un nombre repetido en el callejero madrileño.

 

La desaparecida calle del Horno de la Mata unía Jacometrezo con Luna y se la conocía así por la importante tahona que acogía propiedad de un tal Juan Mateo de la Mata, según unas versiones, o de la parroquia de San Martín, según otras. En esta segunda versión, la historia sitúa el horno (sic) junto a una mata de flores. La calle desapareció con el nacimiento de la Gran Vía, y su trazado coincide con la actual calle de Concepción Arenal.

Travesía del Horno de la Mata |L.C.

En la calle hubo otra tahona de importancia, pero en el universo literario de Baroja. Allí sitúa el escritor la tahona donde Manuel, protagonista de La Busca, entra a trabajar a las órdenes de Karl, hornero alemán, alcohólico y sentimental.

Hoy, en la pequeña travesía hacen esquina (con Mesonero Romanos) un sex shop de reciente remodelación y una cafetería. Encontramos también un par de restaurantes -uno brasileño- y el lateral de un local de sushi en el sitio aproximado donde hemos constatado que se vendía, a principios del XIX, “vino de Valdepeñas de superior calidad a 34 y 40 rs. la arroba”

Algunos que pasaron por allí

Cartel de guerra de Sáenz de Tejada

Uno de los vecinos de la callecita fue Carlos Sáenz de Tejada, que tuvo durante su juventud un estudio de pintura que compartía con otros pintores -que a la postre fueron también ilustres- como Juan Esplandiú, conocido como El pintor de Madrid. Sáenz de Tejada por su parte, fue uno de los pintores e ilustradores del Bando Nacional. Figurinista y cartelista de proyección internacional antes de la guerra – hizo figurines aclamados para Carmen en París y rellenó páginas de Vogue y Harper’s Bazaar – durante la contienda y después, se convirtió en uno de los grandes ilustradores del franquismo. Sus dibujos se encuentran en textos iconográficos del fascimo español como Historia de la Cruzada Española. Con la llegada de la democracia la figura de Sáenz de Tejada cayó en el olvido y sólo hoy empieza a a ser revisada de nuevo.

Más recordado y, por cierto, con nombre de calle en el barrio, es el maestro Jacinto Guerrero. En una pensión de las que abundaban en la zona pasaba las noches el famoso zarzuelista a su llegada a Madrid. Lejos estaban aún sus grandes éxitos en los teatros de la capital con Los Gavilanes o La rosa del Azafrán.

La Travesía del Horno de la Mata es hoy sólo un olvidado pasillo de nombre sugerente. Sin embargo, es también la demostración de que cualquier rincón del viejo Madrid encierra historias interesantes en sus muros.

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